miércoles, 29 de agosto de 2012

La mirada de las Brujas

Nunca pudieron asustarme con las Brujas en mi niñez.
El cuento de Blancanieves se volvia más interesante cuando aparecìa la Bruja con la manzana -roja y tentadora - para encantar a la inocente doncella que creyò que aquella señora tan fea, podrìa ofrecerle algo tan apetitoso.
Blancanieves era - desde mi mirada de niña - una verdadera tonta!, en cambio la Bruja... esa sì era diferente.
Una  natural curiosidad por las cosas que subyacian detrás de lo visible, de lo obvio, fue algo que me distinguiò desde pequeña. Nunca terminaba de convencerme, no me resultaba fàcil creer en los cuentos, siempre presentìa que habìa algo más, algo oculto que hacia la diferencia y que no era percibido por el comùn de los mortales.
Esa era la niña que fui, y mucha agua ha pasado bajo este puente, hasta hoy en que he descubierto al fin porque las Brujas me gustaban más que las Princesas y Doncellas inocentes y extraviadas en el bosque.
A la luz de la experiencia y las lecturas, del estudio y el afán de aprender, puedo afirmar con seguridad que las Brujas siempre han sido necesarias para el mundo, para las sociedades, para las comunidades en que han aparecido y desarrollado sus actividades.  Algunas manifiestamente diferentes a sus pares, las mujeres contemporáneas a ellas que seguìan por otros caminos, apartadas de las vivencias y ajenas a los conocimientos de las Brujas.
He observado que las Brujas aparecen, se manifiestan en aquellas épocas de la Historia en que más se las necesita; y son sabias porque conocen las medicinas naturales para sanar el cuerpo, o tienen la sabidurìa del conocimiento ìntimo y profundo de la psiquis humana. Ellas están para ayudar a despertar, para enseñar a mirar lo que, de tan obvio, pasa inadvertido para la mayoria... Las Brujas tienen otra mirada, porque no se convencen resignadas a las apariencias, a lo que es conveniente creer, a lo que es politicamente correcto, ellas se rebelan ante lo establecido y suelen resultar incòmodas a la mayorìa.
Y todo eso desde su esencia de mujeres de carne  y hueso, a quienes se le atribuyeron poderes sobrenaturales e  inmediatamente se las odio y se las convirtiò en vìctimas de la intransigencia de los ciegos e  ignorantes. Estas mujeres sabias y conocedoras de la naturaleza, con poderes y conocimientos ancestrales, no hacian  - ni hacen aùn hoy - más que bucear profundamente en aquellas zonas de la Sabiduria que los hombres han descartado por considerarlas banales. Eso las hizo fuertes y lograron sobrevivir a los tiempos, a los ismos, a las creencias, ideologìas y cosmogonìas de los hombres. Han aprendido de las energìas, y - sobre todo - las han empleado en el control y dominio de sì mismas, más que ejerciendo artes de hechicerìa sobre otros y otras.
Es fascinante estudiar los mitos de diversas culturas, porque en todos ellos hay siempre  elementos comunes; desde los simbolos relacionados con la Naturaleza hasta el principio de la vida asociado a la Mujer, a la Madre. En todas está la figura de la Madre, la generadora de vida, el tronco comùn que luego se bifurca en busca de cosas diferentes pero complementarias. Todos tenemos una parte oscura y una parte pura, y ambas se funden  y se complementan,  siendo reconocible en nosotros - coexistiendo - la ambiciòn, el poder , la envidia, la necesidad de poseer lo que no está permitido. Y todos estos elementos no prevalecen definitivamente sino que se mezclan con lo puro y valioso, generando una duda constante sobre si hay tendencia  a pertenecer a una corriente o a otra; y es esta ambiguedad la que genera la emociòn, la tension entre unas divergencias que son más éticas y de convicciòn, que no de naturaleza.-
Las Brujas sabian de esto y no hacian de ello un cuestionamiento descalificatorio, lo utilizaban y eso les daba poder, pero un poder que debia ejercerse en las sombras, porque el conocimiento, la informaciòn sobre determinadas cosas, puede generar temor. Ellas conocian y conocen la psiquis humana, sabian cómo modificarla, sabian trabajar con la mente, conocìan y conocen métodos (antes eran pòcimas y filtros) que estan ligadas  a la Naturaleza, porque conocìan sus secretos, sabian y saben escuchar sus latidos.
Particularmente el conocimiento al momento del parto, hizo de ellas -  y lo hace hoy tambien - seres imprescindibles para asistir al nacimiento. Sabian palpar y determinar la posiciòn del feto pero - sobre todo - conocìan y conocen la psicologìa femenina; sabian por què de pronto las contracciones se detenìan y por què el feto quedaba bloqueado; y eso no era más que el resultado del propio bloqueo mental de la parturienta impulsada por el miedo a lo desconocido. Las Brujas de ayer y de hoy, las de siempre, tienen que ver con algo profundo y misterioso, todo aquello que tiene que ver con los instintos primigenios, con lo intrìnsecamente femenino que no es más que lo intrìnsecamente humano.  Ese conocimiento era incòmodo, y las diferentes civilizaciones se encargaron de trastocar el orden natural de esa sabidurìa , en algo maligno y peligroso, temerosos de ese poder que se mostraba más fuerte que todo un ejército de ignorantes del alma y de la psiquis. A lo largo de toda la Historia las Mujeres/Brujas han encontrado su espacio, el reservado y oculto y que sòlo ellas logran captar y ocupar con facilidad.  Cada vez que ocupaban ese espacio, generaban la resistencia de los hombres que prontamente intentaban relegarlas a un segundo plano. Cuando fueron sacerdotisas, guardianas de los templos y sus secretos en las sociedades matriarcales, prontamente la historia las empujaba al borde del orgullo de los hombres, y pronto eran usurpadas sus funciones y sabiduría por los sacerdotes y sus ritos vacios de sentido y alejados de la naturaleza.- Un largo camino han recorrido las Mujeres / Brujas... hasta este siglo XXI, momento en que su rol se redimensiona y una vez más se convierten en la reserva espiritual de sus comunidades.
Ser Brujas es un privilegio, es obedecer con alegría a ese llamado ancestral sin importar los riesgos; es abrir los ojos del alma y olvidar los sinsabores de la historia para decidirse a escribir otras pàginas.  Ser Brujas, en este siglo XXI es trazarnos un camino y dejarnos fluir, permitir que sea el corazòn quien nos guie y limpiar nuestra mirada de prejuicios  y paradigmas; es aprender a mirar con otros ojos que, como siempre y por siempre, son los que realmente nos muestran la verdad, los ojos del Espìritu, del Alma.






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5 comentarios:

  1. Cuanta razon tienes¡ y que escrito mas hermoso, te abrazo Merce¡

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  2. Mira, las brujas no existen, eso está comprobado científicamente. Pero eso sí, de que vuelan sí vuelan!!

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  3. Pues te diré Manuelito, en N.L. específicamente en Linares tierra de "Glorias" se aseguraba si existían las brujas y eran reconocidas por propios y extraños precisamente en días pasados el cronista de la región nos recordaba su existencia añorando aquellos años.

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  4. wow claro que existimos pipia cout

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Por aquì los espero...