viernes, 31 de agosto de 2012

Paracelso, Maestro de las Mujeres / Brujas...



   A lo largo de la Historia de la Humanidad han existido personas que han desarrollado una natural curiosidad por conocer sus bondades y se han abocado con amorosa dedicaciòn, a desentrañar sus misterios, decodificar sus  mensajes ocultos en flores y plantas, en los elementos, en todo aquello que es su reflejo. Pero ninguna de esas investigaciones pueden llegar a buen fin sino se tiene claro que el propòsito final, la obtencion del dato sanador, es para el bien del ser humano, para su mejor vivir y felicidad.
Entre esos  hombres, existiò uno que nos ha legado lecciones maravillosas, ùtiles para comprender la esencia del ser humano, su cuerpo y su alma.  Me refiero a Philippus Aureolus Theophrastus Paracelsus Bombastus von Hohenheim, a quien conocemos como Paracelso, el Médico por excelencia, nacido en el siglo XV, en Suiza.- Fue un investigador tenaz que revolucionò los conocimientos de su época y, sobre todo, iluminò un camino que no todos han seguido, pero que hoy en dìa tiene la vigencia de las grandes Verdades Universales.
Entre las muchas innovaciones del ejercicio de su profesiòn, destacamos el que sus remedios nunca operaron solamente sobre los sìntomas corpòreos de la enfermedad, sino tambièn sobre las causas espirituales de las enfermedades. 
Para Paracelso el enfermo no era solamente un cuerpo que adolecia, sino un alma, un espìritu conjugados. Recibiò como herencia las ciencias sagradas y las potenciò, supo conjugar el poder de las influencias de los astros, las formas y las sustancias, con formidable arte. Fue un convencido de que lo que hacia era lo correcto, que ese era el camino que habia que seguir, y por eso fue perseguido, calumniado y desprestigiado; pero no reconociò ninguna otra autoridad médica por encima de él, que no fuera la misma Naturaleza. Segùn él, la Naturaleza es quien muestra el proceso de la curaciòn y el mèdico es sólo un instrumento, alguien que debe descubrir las relaciones ocultas y coordinar las partes, unas con otras; y lo expresó de esta maravillosa manera:  "Tan pronto como el hombre llega al conocimiento de sì mismo, no necesita ya ninguna ayuda ajena".-
Concibiò al Cosmos como un organismo y al hombre como un microcosmos, ambos formados por las mismas sustancias quìmicas. Esas sustancias esenciales y comunes al Hombre y al Universo era el Azufre, el Mercurio y la Sal, y de su equilibrio y proporciòn en el organismo, se lograba el principio vital.
Me gusta especialmente cuando nos dice:
“la Magia es sabiduría, es el empleo consciente de las fuerzas espirituales, para la obtención de fenómenos visibles, o tangibles, reales o ilusorios, es el uso bienhechor del poder de la voluntad, del amor y de la imaginación; es la fuerza mas poderosa del espíritu humano empleada en el bien. La Magia no es hechicerìa.”
Las Mujeres /Brujas, esas que somos todas, tenemos en Paracelso un aliado incondicional, alguien que habla nuestro mismo idioma, alguien que toca nuestro Espìritu y encuentra eco y resuena con nuestras creencias más ancestrales, las que nos llevan a los bosques del alma en donde se encuentran las Verdades inalterables que resisten épocas, modas, costumbres y leyes.-
Es quien afirma que "un mèdico antes de extender una receta debe mirar el cielo", ya que, "no se puede comprender al hombre sino por medio del cielo, pues somos hijos del cielo";  "la fe es una estrella luminosa que guia al investigador a traves de los secretos de la Naturaleza. Es necesario buscar vuestro punto de apoyo en Dios".-
Paracelso es quien nos ha dicho con palabras simples lo que nos han legado las Mujeres / Brujas desde el fondo de los tiempos, quien nos recuerda que el Hombre pertenece al mundo visible por su cuerpo fìsico, pero pertenece al cuerpo sideral por su cuerpo astral y tambièn al mundo espiritual por su Alma inmortal. Es esta Alma, la que no está condicionada por las imperfecciones y defectos psicològicos, la que posee en sì todas las ciencias en estado latente.  Asi comprendemos de què modo y por què somos capaces de percibir a traves del susurro de nuestra intución, cuando nos habla esa Alma inmortal, la que alienta en cada uno de nosotros y la que, cuando a ella nos abandonamos, se convierte en guìa para nuestro propio autoconocimiento y aliada para asomarnos - descalzos y amorosamente -  en el alma de los demás.
Quien se conoce a sì mismo, implìcitamente conoce a Dios; y el juego del perpetuo flujo y reflujo de la Vida pasa por el hombre para ir de Dios a las cosas y de las cosas a Dios.
Esta visiòn totalizadora del Hombre/Naturaleza/Universo/Dios es el pan de las Mujeres /Brujas, es el alimento de Sabidurìa que mantiene alerta a su Espìritu para descubrir las Verdades que laten detrás de las apariencias del mundo.
La esencia de sus enseñanzas, la que va dirigida a todas las personas que han descubierto que la Vida es mucho más que la edad y que la historia real es la que se escribe y se inscribe en el Alma Universal, compendio y sìntesis de la Humanidad, se encuentran descriptas en las llamadas :

 Las 7 Reglas de Paracelso.

1º Lo primero es mejorar la salud. Para  ello  hay  que  respirar con la mayor frecuencia posible, honda y rítmica, llenando  bien  los  pulmones,  al  aire  libre  o  asomado a una ventana. Beber diariamente  en  pequeños  sorbos,  dos  litros   de  agua, comer muchas frutas, masticar  los  alimentos  del  modo más perfecto posible, evitar el  alcohol, el tabaco y las medicinas, a menos que estuvieras por alguna causa grave sometido a un  tratamiento.  Bañarte  diariamente,  es  un  habito  que  debes  a tu propia dignidad.

2º Desterrar absolutamente de tu ánimo, por más motivos que existan, toda idea de pesimismo, rencor, odio, tedio, tristeza, venganza y pobreza.
Huir  como  de  la  peste  de  toda  ocasión  de tratar a personas maldicientes, viciosas,  ruines,  murmuradoras,  indolentes, chismosas, vanidosas o vulgares e inferiores  por  natural  bajeza de entendimiento o por tópicos sensualistas que forman  la  base de sus discursos u ocupaciones. La observancia de esta regla es de  importancia  decisiva:  se  trata  de cambiar la espiritual contextura de tu alma.  Es  el  único  medio de cambiar tu destino, pues este depende de nuestros actos y pensamientos. El azar no existe.

3º Haz todo el bien posible. Auxilia a todo desgraciado siempre que puedas, pero jamás tengas debilidades por ninguna   persona.   Debes   cuidar   tus   propias  energías  y  huir  de  todo sentimentalismo.

4º Hay que olvidar toda ofensa, mas aún: esfuérzate por pensar bien del mayor enemigo. Tu  alma  es  un  templo  que no debe ser jamás profanado por el odio. Todos los grandes seres se han dejado guiar por esa suave voz interior, pero no te hablara así  de  pronto,  tienes que prepararte por un tiempo; destruir las superpuestas capas de viejos hábitos, pensamientos y errores que pesan sobre tu espíritu, que es divino y perfecto en si, pero impotente por lo imperfecto del vehículo que le ofreces hoy para manifestarse, la carne flaca.

5º Debes recogerte todos los días en donde nadie pueda turbarte, siquiera por media hora, sentarte lo más cómodamente posible con los ojos medio entornados y no pensar en nada. Esto  fortifica  enérgicamente  el cerebro y el Espíritu y te pondrá en contacto con  las  buenas  influencias. En este estado de recogimiento y silencio, suelen ocurrírsenos  a  veces  luminosas  ideas,  susceptibles  de  cambiar  toda  una existencia.  Con  el tiempo todos los problemas que se presentan serán resueltos victoriosamente  por  una  voz  interior  que  te  guiara  en tales instantes de silencio, a solas con tu conciencia. Ese es el daimon de que habla Sócrates.

6º Debes guardar absoluto silencio de todos tus asuntos personales. Abstenerse, como si hubieras hecho juramento solemne, de referir a los demás, aun de tus más íntimos todo cuanto pienses, oigas, sepas, aprendas, sospeches o descubras. por un largo tiempo al menos debes ser como casa tapiada o jardín sellado. Es regla de suma importancia.

7º Jamás temas a los hombres ni te inspire sobresalto el día de mañana.
Ten tu alma fuerte y limpia y todo te saldrá bien.
Jamás te creas solo ni débil, porque  hay  detrás  de ti ejércitos poderosos, que no concibes ni en sueños.
Si elevas  tu  espíritu  no  habrá  mal que pueda tocarte.
El único enemigo a quien debes  temer  es  a  ti  mismo. 
El miedo y desconfianza en el futuro son madres funestas  de  todos  los  fracasos,  atraen las malas influencias y con ellas el desastre.  










1 comentario:

Por aquì los espero...