martes, 18 de septiembre de 2012

Aprendizajes...




Ekaterina Panikova



Muchas veces morimos a cada instante. Nuestra actitud es tan negativa y contraria al discurso siempre renovado de la vida que causamos una inflexión en el transcurrir de la nuestra.
Del mal humor, la angustia, el desasosiego, el miedo o la incertidumbre hacemos una costumbre. Poco a poco va calando hasta los huesos y nos convierte en seres oscuros que se consumen a sí mismos lentamente mientras prenden la mecha del desánimo y la indiferencia en quienes nos rodean.
Alguna vez, podemos tirar la toalla pero si esto sucede lo mejor es recogerla antes de que caiga al suelo. La vida siempre tiene soluciones que el tiempo acomoda. El dolor del corazón no es eterno aunque nos transforme; en ocasiones para mejorarnos, otras para desprender otra pluma de nuestro pelaje componiendo un mapa distinto.
Me gustaría poder entrar en el corazón del otro por un instante y poder traspasarle toda la confianza y la seguridad en uno mismo que todos debemos tener.
El dolor no se puede evitar, en la mayoría de las ocasiones, pero podemos aprender a vivir sin morir en él. Podemos acomodarlo a nuestro favor, hacerle un hueco y dejar que viva ahí. Saber que está, dedicarle su tiempo y mimarlo. Hacerle caricias para que dulcifique su presencia y hacerle saber que también es querido por nosotros. No ponernos en su contra porque todos tenemos algún dolor que sanar y solamente con amor podemos hacerlo.
Mi dolor hoy es recordar a quien ya no está. La transformación llega cuando siento que estas personas nos acompañarán siempre porque la presencia real está en el corazón, allí se instalan, allí se engrandecen a base de ser amadas y desde allí también, me recuerdan que se hace posible la propia vida con el impulso de sus enseñanzas. No puedo vivir muriéndola. Ellos, los que se fueron, nos enseñaron lo contrario.




Ekaterina Panikova 

















No hay comentarios:

Publicar un comentario

Por aquì los espero...