miércoles, 5 de septiembre de 2012

Cuerpo de mujer

Entre las muchas cosas que nos ha traido la cultura pasatista de este siglo XXI se encuentra la constante desvalorizaciòn del cuerpo femenino. Se le ha prostituido despojándolo de todo lo sagrado primigenio que hay en él.  Los cuerpos de las mujeres son objeto de canje para la publicidad, devoradora voraz de la imagen de cuerpos que venden productos y dejan por el camino su esencialidad. La Televisiòn ha encontrado un filòn jugosìsimo excusàndose en programas de dudoso entretenimiento en que la atracciòn suele ser la presencia de mujeres que se exponen sin pudor y  provocativamente.  Consecuencia de ésto es la patética intenciòn de niñas y jovencitas que  - sin la debida contenciòn e informaciòn de sus mayores - crean un valor de pertenencia al imitar modas y actitudes.
Esto, asì expuesto, puede interpretarse como la opinión de alguien que naciò en plena mitad del siglo XX, alguien que no ha renovado sus ojos; pero justamente es lo contrario.  La mirada de las Brujas no ha perdido ni por un instante la capacidad de observar en los cuerpos femeninos, el mayor mensaje que la Madre Naturaleza ha puesto sobre la tierra, compartiendo sus potencialidades, sus capacidades recreadoras y fecundas. No significa esto que se considere a la mujer un mero objeto de reproducciòn, en absoluto; es mucho más que eso lo que significa su piel y la maravilla de la creaciòn que cubre.
Respeto y admiraciòn, reflejo de la más  honda autoestima y aprecio por sì misma es lo que entendemos, merece el cuerpo de la mujer.
Indiscutiblemente el cuerpo es un elemento de relaciòn de cada una consigo misma, es la materia con precisos límites de cada individuo,  hombre o mujer. Es nuestro cuerpo el vehìculo que nos permite relacionarnos  hacia dentro de nuestro ser y el que nos vincula con el mundo, el que hace visible el "yo" y el "otro"; nuestro cuerpo es carne que nace, crece, sufre modificaciones, experimenta procesos que van marcando un rumbo en una determinada existencia.
Vivimos en un cuerpo que despega hacia alturas metafìsicas, la biologìa del cuerpo nos individualiza bajo la impronta de nuestra propia y singular alma.
Hemos pensado alguna vez que nuestro cuerpo es lo más íntimo que tenemos? Pero hete aquì que tambièn se convierte en asunto público, ya que la ley y la sociedad intervienen para salvaguardarlo desde su propia privacidad e integridad, cuando se legisla para regular sus capacidades y actitudes.
La carne en el caso de lo femenino vive una experiencia transformadora, intensa particularmente, ya que sus cambios fìsicos son naturalmente irreversibles; está sometida a esa realidad casi que como una imposiciòn.
Nuestros cuerpos permanece en un constante cambio, alternando periodos de salud y enfermedad, bienestar y malestar, hambre y saciedad, cansancio y descanso, fertilidad y esterilidad, juventud y vejez. El cuerpo es nuestro anclaje, pero tambièn es lo variable, lo sujeto a cambios.  En la medida que se acepten estos vaivenes de lo fìsico, es aceptar la existencia tal  y como es; por eso es tan importante la salud de los procesos, de la aceptaciòn gozosa de los cambios que experimenta nuestro cuerpo de mujer.
Al nacer comienza el proceso de  relacionamiento con el mundo, y eso se hace a traves del cuerpo, definièndose el rasgo de ser "hombre" o "mujer".  La identidad corporal sexual de los bebés se va definiendo poco a poco y  será a traves del proceso de desarrollo fìsico, y tambièn de los distintos procesos  de educaciòn y socializaciòn a los que se verá sometido, cuando adquiere aquello que permite ser diferenciado entre masculino y femenino.
Las mujeres experimentan, desde su cuerpo, los cambios de orden fisiologico que en la pubertad, la apartaran de lo masculino a traves de la menstruaciòn, hecho que será la modificaciòn por excelencia de su ser carnal, ya que estará presente en su existencia durante buena parte de su vida.
Este pasaje de la niña/niña , a la niña/mujer a traves de la primera menstruaciòn es un proceso de enorme trascendencia que puede vivirse como rito en algunas sociedades, pero que siempre tiene algo de misterioso y sagrado, por la simple presencia de la sangre que la acompañará hasta la menopausia.
En la psiquis femenina, se produce una conmociòn que nada tiene que ver con el nivel de conocimiento o informaciòn que tenga la niña ante su primer menstruaciòn, existe algo atávico que la hace presentir esta imposiciòn de la naturaleza, generándole confusiòn y falta de confianza en sì misma. 
Además, la menstruaciòn vincula a las mujeres totalmente a su cuerpo material, que produce y almacena,  hasta que finalice en la menopausia, elementos que luego son desechados, expulsados. A este proceso íntimo femenino, se le suma el aporte de la cultura que descalifica el proceso, basado en la higiene y en la desodorización. La menstruaciòn marca un antes y un despues en la vida de las mujeres, y señala el camino a recorrer en la fertilidad y potencial procreaciòn. El sexo femenino se acostumbra a convivir con la menstruaciòn, por lo que es comprensible la nostalgia y el duelo que experimenta en la menopausia, cuando aquella se retira.
Entre el inicio de la  menstruaciòn  y su retirada, la vida de la mujer alcanza la plenitud de su rol, la potencial maternidad y  toda la significaciòn filosòfica que reviste para lo femenino en cuanto a la vivencia interna de la diferencia, ya que tiene la posibilidad de crear mùltiples vidas a partir de su unidad, tanto hijos como hijas, varones y hembras. El cuerpo de la mujer se transforma en una maravillosa metáfora de la tolerancia, ya que es capaz de permitir crecer en su propio centro, al diferente, sin que ello suponga algo extraordinario; y la defina como el ser potencialmente abierto a lo otro.
Se han detenido a pensar - concientemente -  de què manera espléndida el hecho de la maternidad es un modelo reproductivo que hace que la gestaciòn trascienda los lìmites de lo individual para circunscribirse en lo universal???  Del hecho de que continuen naciendo niños de una mujer, depende la existencia de la especie humana - más allá de la superpoblaciòn humana que es otro gran tema -  la continuidad de la vida más allá de la existencia individual, es una apertura hacia el futuro. De todos modos, por el caracter cìclico en que se inserta el periodo fértil de la mujer, esta potencialidad tiene un final que siempre es vivido como un declive, una pérdida paulatina de las cualidades propias de la juventud.
Sin duda uno de los proyectos más ambiciosos que puede llevar a cabo un ser humano,  es la de dar vida a otro ser humano, y el instinto de reproducciòn - que tambien hace su parte - amplia la dimensiòn de la libertad que trasciende al individuo y carga al hecho en sì de la maternidad, con nuevos contenidos sociales, culturales y ecològicos, ya que repercute en la sociedad, en el Estado y en el Planeta, en la especie humana en su conjunto.
Junto a todo esto lo importante y decisivo para la realizaciòn de la mujer, es el modo ìntimo y personal en que las mujeres se perciben a sì mismas, del modo en que perciben su corporalidad y còmo hacen valer esa valorizaciòn.  Como deciamos al principio de esta reflexiòn, hoy la sociedad y la cultura parece atentar contra todo lo que hemos expuesto, banalizando la importancia del cuerpo femenino, reducièndolo a un precio y a una determinada apariencia externa.
Creo que hay tantas maneras de ser mujer como mujeres hay en el mundo y como todo lo que a ella le interese conocer a lo largo de su vida. Y ninguna es mejor que otra, porque ser mujer no es ni una profesiòn ni una obligaciòn, sino un hecho.  El hacer de este "hecho de ser Mujer" algo diferenciado y elevado en sì mismo, es tarea de cada una,  y parte - como casi todo - de la autoestima, el respeto  y la conciencia plena de que ser mujer puede ser producto de la biologia, la cultura y la sociedad pero, SER MUJER, es un logro por el que bien vale la pena trabajar durante toda nuestra vida.-



Fuentes:
- FENOMENOLOGÍA DEL CUERPO FEMENINO - Olaya Fernandez Guerrero - Universidad de Salamanca.-
- MIRADAS AL CUERPO FEMENINO -  Teresa Porzekanski















No hay comentarios:

Publicar un comentario

Por aquì los espero...