viernes, 7 de septiembre de 2012

Los mensajes de nuestro cuerpo


En 1983 la Medicina Tradicional se vio conmovida por la apariciòn de un libro escrito por el médico y psicoterapeuta Rudiger Dahlke y el psicòlogo Thorwald Dethlefsen llamado: La Enfermedad como Camino.
El impacto de esta obra magnìfica radica en el análisis de las más diversas enfermedades, y en la intenciòn de los autores, al tratar cada una de ellas, de explicarlas y mostrar su significado en el terreno de la psiconeuroinmunologia, la organizaciòn mental y psicològica del sistema inmunológico, y la perspectiva con que enfocan todo esto es realmente novedosa, explicándola ya desde el pròlogo del libro:
"Este libro es incómodo porque arrebata al ser humano el recurso de utilizar la enfermedad a modo de coartada para rehuir problemas pendientes. Nos proponemos demostrar que el enfermo no es víctima inocente de errores de la Naturaleza, sino su propio verdugo. Y con esto no nos referimos a la contaminación del medio ambiente, a los males de la civilización, a la vida insalubre ni a «villanos» similares, sino que
pretendemos situar en primer plano el aspecto metafísico de la enfermedad. A
esta luz, los síntomas se revelan como manifestaciones físicas de conflictos
psíquicos y su mensaje puede descubrir el problema de cada paciente”

La enfermedad como camino analiza el significado de las infecciones, los dolores de cabeza, los trastornos cardíacos y los quebrantos de salud más habituales, señalando que todos los síntomas tienen un sentido profundo para la vida de la persona: nos transmiten mensajes de nuestro ámbito interno-mental- espiritual-sicológico, y de su adecuada interpretación dependerá nuestra capacidad de recuperarnos.
Por lo general, cuando nuestro cuerpo funciona normalmente damos por hecho que siempre será así y no le prestamos mayor atención: abusamos del cuerpo, lo intoxicamos o le exigimos de muchas maneras y ni siquiera a los primeros reclamos somos capaces de detenernos a escucharlo. Sólo cuando se prolonga, cuando el malestar se hace reiterativo es que se va al médico y se hace justamente lo menos apropiado: ingerir fármacos. Se piensa que la dolencia es un enemigo y que atacándola con los remedios la neutralizaremos y haremos desaparecer. Y así vamos lentamente convirtiéndonos en nuestros propios verdugos, vulnerando las defensas, traicionando la psiquis, intoxicando las neuronas.
Los autores resumen ésto diciendo que: "No hay nada que cambiar o mejorar como no sea la propia visiòn de la persona".


A pesar de su formación médica, los autores hacen muy poco caso a virus, bacterias o accidentes. Para ellos la respuesta está en nosotros y es tan alta nuestra resistencia al cambio, que en muchos casos, preferimos morir a sanar.
A través de ejemplos simples, tomados de la propia experiencia y también de otras culturas,La enfermedad como Camino muestra que la única enfermedad determinante es el "mal estar" del individuo, y que todo lo que llamamos "enfermedades", son en realidad síntomas de esta única enfermedad. Asi, los pulmones son extremadamente sensibles a la tristeza y la melancolía; los riñones reflejan nuestros miedos; el hígado, nuestro gran laboratorio químico, convierte a la vesícula biliar en una cantera bajo la presión de la ira y de la amargura; y el estómago, es afectado por las preocupaciones y el estres…

El cuerpo, en resùmen, nos da mensajes, esa manera coloquial y familiar de expresarlo y que nos lleva a prestar atenciòn a sus contenidos, los que se expresan de manera sutil a veces, y en otras con intensidad, sacudièndonos como gritos desgarradores de nuestro cuerpo que intenta que lo escuchemos de todas las maneras posibles.-
Entre los mensajes sutiles podemos encontrar, por ejemplo, los enfriamientos, la tos, el resfrio o la gripe, golpes, diarreas y otras simples molestias pasajeras.
La tos nos puede indicar que algo se nos ha quedado atragantado, algo que quisimos expresar y no pudimos, no nos dejaron o nos autocensuramos; tambien ese algo que nos pasa y que no queremos tolerar.
Los enfriamientos nos hablan de penas, de falta de cariño que "enfrian" la vida y afecta nuestra temperatura corporal.
El resfrio o gripe es sìntoma de una situaciòn de pena o falta de amor más profunda. 
Los golpes son pequeños llamados de atenciòn de cierta culpabilidad o rabia que estamos sintiendo hacia nosotros mismos o hacia un tercero, y se producen cuando estamos pensando en la o las situaciones que provocan esas emociones, volvièndonos torpes y distraidos. Nada mejor que recordar en qué o en quièn estábamos pensando y sabremos porquè nos golpeamos.
Estos mensajes suaves como susurros del cuerpo, pueden tornarse en voces más fuertes cuando desoimos el mensaje primero; y asì el simple resfrio que no cuidamos o dimos poca importancia, el que nos provocaba detener la actividad para descansar y no lo hicimos, se torna en gripe. Los dolores de cabeza nos hablan de asuntos que nos tensan al máximo y que por más que lo pensemos no hallamos soluciòn. Junto a estos dolores de cabeza, los de espalda; cuando sentimos que caminamos por la vida sin apoyo y cargados con mochilas muy pesadas, algunas de las cuales ni siquiera son nuestras, pero igual las llevamos sobre nuestros   hombros cansados y deprimidos. 
El còlon nos habla, a su vez, de que debemos abandonar la situaciòn en que vivimos porque no podemos ya sacarle más nutrientes, es decir, ya no podemos obtener nada de provecho de ella, ya sea de una relaciòn amorosa o una actividad o trabajo. La sensaciòn de estancamiento de determinadas situaciones en nuestra vida, de obstrucciòn, de algo que no fluye al ritmo que esperamos y a la que no le hayamos soluciòn, contribuye a ese resentimiento del colon y los intestinos.
Cuando seguimos haciendo oidos sordos a los mensajes de nuestro cuerpo,  éstos se vuelven más fuertes y contundentes, son gritos que se traducen en hipertensiòn, diabetes incipiente, asma, infecciones urinarias y cálculos renales.
La hipertensiòn denuncia nuestro afán de controlarlo todo y a todos, aprisionándonos a nosotros mismos y a los demás.
En el estado inicial de la diabetes, el grito del cuerpo  nos habla de la soledad, de la falta de dulzura, de la carencia de las mieles del amor y de la autoestima.
El asma nos avisa que esa dificultad que tenemos de decir lo que queremos, de esa contenciòn del aire  que termina por escasearnos, y que nos ahoga como alguna situaciòn que no podemos o no sabemos resolver; algo por lo que la emociòn parece restarnos aire en el afán de expresarse . Por eso es muy comùn que aparezca en los niños, en edades tempranas, cuando sus recursos y posibilidades de expresiòn del descontento o la angustia son muy limitados,  y el ahogo de esas emociones se traduce en la disfunciòn  respiratoria.
Las infecciones urinarias traen el mensaje indiscutiblemente vinculado al aparato reproductor, limitando las relaciones sexuales, en el entendido de que es necesario evaluar la relaciòn con el otro, con quien acompaña la vida, para determinar la calidad y la profundidad de los sentimientos que la alimentan.  A veces el rechazo inconciente de esa relaciòn que ya no nos trae ni satisfacciòn ni valorizaciòn, se rebela en la generaciòn de estados infecciosos recurrentes que dificultan la relaciòn sexual,  y - claramente - el cuerpo toma el mando ante la demora o incapacidad de reacciòn de quien debe decir NO y provocar un cambio que restablezca el orden y la salud.  La espiral que se va produciendo por esa inacciòn llega a comprometer a los riñones generando cálculos, que  no son más que los miedos cristalizados.
La falta de respuesta a los mensajes del cuerpo, van produciendo enfermedades cada vez más complicadas, y pueden aparecer las llamadas "enfermedades autoinmunes", como el lupus, la artitris, las alergias y el cáncer. 
En casi todas ellas se evidencia la presencia, en esas personas, de una situaciòn vital de enorme fuerza emocional, un dolor desgarrador que no se ha expresado, un grito que se ha quedado en la garganta, que no se ha expresado, que no ha hallado cauce; un impulso desde el centro del ser que no logra traducirse en acto  y que se contiene, degenerando en más dolor y enfermedad. Aquellas personas que no aceptan la naturalidad de los cambios, que se oponen con todas sus fuerzas a lo que es propio de la vida,  suelen sufrir graves percances a nivel òseo, como si esa fuerza descomunal por detener el fluir de las cosas, ejerciera tan presiòn sobre sus huesos que éstos terminan por destruir las partes articuladas del esqueleto y, entonces, las articulaciones se anquilosan y osidifican. Al final, se sufre una verdadera autoagresiòn interna por lo que no puede fluir, discurrir hacia el exterior.
Y finalmente el grito más desgarrador y hondo de nuestro cuerpo, el cáncer; el mensaje más devastador, el que sobreviene cuando nos negamos, cuando no nos permitimos la autorealizaciòn, cuando las emociones dolidas cristalizan, cuando no logramos hacer aquello a lo que vinimos al mundo.
Los sìntomas son esos mensajes que es necesario interpretar para recuperar nuestro poder personal.


Hay un momento para cada cosa y la muerte está en nuestro itinerario, pero no ser víctima, sino responsable de aquello que está sucediendo dentro de nosotros, nos concede una pausa para contemplar la enfermedad desde otro ángulo, tal vez revertirla y si no es posible, aceptar una vida diferente, con un cierto número de limitaciones, o incluso mirar con tranquilidad la propia muerte.
Los autores del libro que nos ha convocado - La Enfermedad como Camino - nos invitan a hacernos preguntas, cada cual conoce en su interior la manera más certera de hacerlas o de eludirlas. Todos tenemos frentes abiertos en nuestra vida, viejas heridas y cicatrices, trincheras y barricadas, zonas minadas y campos de batalla de los que somos más o menos conscientes. Traerlos a la conciencia puede resultar doloroso, pero sin ese trabajo el conflicto seguirá latente y seguirá manifestándose una y otra vez de maneras diversas, incluso aunque hayamos conseguido suprimir los síntomas que nos aquejan.
Creo que este libro es de obligada lectura, ayuda y mucho a abrir nuestra conciencia, a prestar atenciòn a los sìntomas para llegar al fondo, a lo profundo, a la razòn muchas veces oculta aùn para nosotros mismos y que, en su bùsqueda nos guia en un  camino que no es más que el de nuestro propio autoconocimiento.
Todo es perfecto y nada es porque si...esa es la maravilla!!









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