domingo, 16 de septiembre de 2012

Pintando historias

Me gusta pensar en què pensò el pintor al crear el tema que plasmó con su pincel.
Seres de sensibilidad extraordinaria y con la destreza y don de poder trasladar a un lienzo; o cualquiera sea su vehiculo expresivo, emociones, situaciones simples o complejas; generan  y nos relatan historias que nos invitan a pensar.
Es lo que me ha provocado encontrarme con este cuadro del  pintor ingles, William Holman Hunt, uno de los fundadores del grupo de artistas conocido como "La Hermandad Prerrafaelista".
El cuadro en cuestiòn se titula "El despertar de la conciencia", pintado en 1853, bajo la influencia notoria de la moral victoriana, pleno de simbolismos con los cuales intenta advertirle a las jòvenes, a lo que se exponen cuando se apartan de la conducta moral y el seguro destino de deshonor que les espera despues de eso.
Pero veamos què nos dice el cuadro.





En el lienzo se encuentra una pareja en la que el joven, bien vestido y claramente perteneciente a una clase pudiente, intenta retener sobre sus rodillas a la mujer que hace ademán de levantarse, o escapar, mientras mira hacia la ventana por la que penetra la claridad del jardin que se refleja en el espejo situado en la habitaciòn. 
Los elementos de la habitaciòn nos permiten ir recreando la historia que se cuenta.  El sombrero y el bastòn sobre la mesa a la izquierda, nos indica que el joven ha llegado de visita a ese lugar que es acogedor y casi lujoso, lo dice el piano y los objetos que hay sobre èl, la alfombra, el gran espejo y  el jardìn que el pintor nos permite ver  reflejado .
A pesar de los detalles lujosos, la habitaciòn presenta un gran desorden y cada uno de los elementos que coloca el pintor en la escena, tienen un valor altamente simbòlico.  El guante, sucio, tirado sobre la rica alfombra, nos insinuaría el destino que le aguarda a la joven si continùa con esa relaciòn. A pesar de la suntuosidad de la alfombra, luce deshilachada, remarcando el contraste entre el estado actual de la joven y su destino de perdiciòn de continuar por ese camino como amante del joven rico.
Debajo de la mesa en que se encuentra el sombrero del amante, un gato juguetea con un pajarito que intenta salvarse de los  ataques, clarìsimo sìmbolo usado para indicar su destino de prostituciòn, cuando el dia de mañana el rico y libertino joven rico  la abandone y  tenga que sobrevivir a como de lugar.
La joven luce varios anillos en su mano izquierda, pero nò en el dedo en que suele ubicarse el anillo de casada, demostrándonos su condiciòn de mantenida, sin futuro de legalidad.
Regresando con la mirada hacia el piso, hallamos una partitura similar  a la que se encuentra en el atril del piano, ambas son  figuras alegòricas de la inocencia de la infancia y de su pasado, y  el mundo amenazante que la espera fuera.  Podemos fantasear  con ésto e imaginarnos que ha sido la letra de la canciòn la que ha tocado la conciencia de la chica cuando su amante la interpretò al piano y la tarareó, razòn por la que intenta levantarse imprevistamente, mirando la luz de la salvaciòn que simboliza la claridad de la ventana reflejada en el espejo.
La expresiòn de la chica no es la original del cuadro, parece ser que el primer comprador del cuadro le pidiò a Willliam Hunt que le cambiase la expresiòn de tristeza del  rostro, cosa que él hizo cuatro años despues, poco antes de fallecer.-
He averiguado que la joven modelo se llamaba Annie Miller, quien oficiò de tal para el  pintor y terminò siendo su novia. Esa hermosa joven del cuadro que repentinamente toma conciencia de su estado y los subyacentes peligros en una sociedad como la inglesa de mitad del siglo XIX, en la vida real  se casó posteriormente con otro hombre, tendría varios hijos y falleciò en 1925, a los noventa años de edad.
Al final, la modelo que se prestò a posar, no tuvo el mismo destino que el pintor le asignò a su criatura del cuadro.-

Bonita historia, verdad?





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