martes, 23 de octubre de 2012

Paul Jaarsma, preservando el espìritu...




La Naturaleza y la vida que en ella nace, prospera y se diversifica sujeta al Tiempo,  resiste varias miradas, tantas como seres humanos sean capaces de captar su Belleza, su misterio, y su profundo y milenario mensaje.
Una de esas miradas es la de Paul Jaarsma, un inquieto pintor y viajero que naciò en Melbourne en 1957 y ha sido un aventurero de la vida.
Oficial de la marina mercante en navìos tanque de Shell, luego de 7 años en alta mar decidiò dedicarse a algo diferente, optando por un tiempo a ser instructor de un gimnasio, luego incursionò como terapeuta de medicina natural, sin encontrar aquello que le motivara realmente.  Amante de lo natural, las cosas de la Tierra y sus habitantes más diversos eran fuente de su inspiraciòn vital y lo serìa, más tarde, de su vena artìstica.
Paul es de esos hombres que sienten el llamado de la Naturaleza y que se manifiesta en esa especie de permanente asombro ante la Creaciòn y sus criaturas, generadora de sentimientos y emociones motivadoras de grandes decisiones. Fue justamente eso lo que provocó en Paul Jaarsma el afán de conocer mundo sin condicionamientos y en plena libertad. Vendiò todas sus posesiones y decidiò comenzar su viaje por el continente africano, armando sus propias rutas a traves de áreas virgenes, alejadas del afán modificador y utilitario del hombre blanco. Su afán era conocer al ser inserto en ese medio, en plenitud y armonìa con su habitat, en donde el concepto de "ganancia" en el sentido occidental es aùn desconocido, y las personas viven en un ritmo propio y particular, incontaminado.

Se diò cuenta de que debia preservar de algùn modo ese patrimonio natural y humano riquísimo y lo consiguiò a traves de sus pinturas, en donde las imágenes son atemporales y resumen el espíritu de cada lugar y sus  habitantes. No es realismo en sentido estricto lo que trasmiten sus pinturas, aunque maneja personajes, situaciones y lugares que sì lo son, ya que logra elevar a un plano más sutil e imperecedero lo que, inevitable y fatalmente, soportará cambios y, eventualmente, desaparecerá.
Los invito a disfrutar de la mano de Paul Jaarsma un recorrido reverente y respetuoso, pleno de admiraciòn, por lugares subyugantes que nos atrapan desde el primer momento...


















































Paul Jaarsma  en Africa






























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