lunes, 12 de noviembre de 2012

Daniel Merriam, soñando como los niños...

Me conectè inmediatamente con  las pinturas de Daniel Merriam y - confieso - sentì la sana envidia hacia aquel que ha logrado algo que me hubiera encantado hacer:  trasmitir de manera visible, palpable, toda la fantasìa que acompañó mi niñez.  A medida que fui investigando algo más sobre él, comencé a percibir detrás de esos mundos fantásticos que crea en cada uno de sus cuadros, al niño que no quiere abandonarlo porque, indudablemente, se retroalimentan y sobreviven en una comuniòn que los hace reales a los dos, tanto al hombre como al chico que lo impulsa a ser lo que es.
Daniel Merriam naciò en una familia numerosa, uno entre siete hermanos, en 1963, en Maine, Estados Unidos. Desde pequeño tuvo natural inclinación hacia el arte, lo que fue fomentado por su familia, aunque orientado hacia el negocio familiar, una empresa de construcciòn. Llegado el momento, y en el intento de colaborar con ese negocio, ingresò al Instituto Técnico Profesional de Maine a estudiar diseño mecánico y arquitectònico.  Prontamente sus diseños arquitectònicos fueron merecedores de premios de renombre y el reconocimiento de Universidades como la de Nueva Inglaterra que le otorga un Máster honorario de Letras por la potencial contribuciòn social de su obra.
Mientras todo ésto sucedia, Daniel sentìa el llamado cada vez más fuerte e imperioso, de su verdadera vocación, la pintura.-  En 1986, ya instalado en las bellas artes, tuvo su primera y exitosa exposiciòn individual en Maine, y desde entonces ha expuesto en todo los Estados Unidos y en Europa con excelentes crìticas y elogios de sus cada vez más numerosos seguidores.  En 1998, la Editorial Monarch publicò "El Arte de Daniel Merriam, el Impulso de los Sueños" en donde se reunían diez años de trabajos en donde la fantasia y el mundo de los sueños tocaban alturas de exquisita expresiòn. Sus trabajos, hoy en dìa, forman parte de muchas colecciones particulares y en las pùblicas como el Museo de Arte de Riverside, en California y en otros muchos prestigiosos centros de la cultura norteamericana.

Comencemos conociendo estas maravillas arquitectònicas que sòlo en sueños pueden existir, pero que son sustentados con tanta precisiòn y detalle, que nos quedamos pensando si no será posible construirlos realmente.






Observemos cada obra con suma atenciòn, recorriendo con nuestra mirada cada cm de la superficie pintada porque, les aseguro que en cada rincòn de ese cuadro existe una sorpresa, un elemento que encontrará eco en algùn punto de vuestros recuerdos, de vuestra imaginaciòn infantil. 





Pero dejemos que sea el propio Daniel Merriam que nos hable de su proceso creativo: "Soy un soñador. Tomo todo lo que veo y dejo que mi imaginaciòn vuele como quiera. Despues de haber practicado esta habilidad desde mis años de niño, he logrado desarrolla runa imaginaciòn muy lùcida. Fue  natural el que eligiera la pintura para interactuar con estas visiones fantásticas. Yo sueño con cosas que son remotamente posibles, mantenièndolas al alcance de la realidad. Compongo mis creaciones primero en mi caabeza, y luego uso mi habilidad como pintor para concretarlas en el cuadro. Tengo sinfonias  sonando en mis oidos, tengo un circo de tres pistas en mi mente. Golpeo candelabros y camino por el techo. Todo lo imagino porque me lo permito, y mi arte es principalmente el resultado de este comportamiento"...





















"Colectivamente estas aventuras en otros mundos implican un proceso selectivo y de perfeccionamiento de la visiòn estética permanente, para hacerlos cada vez más agradables y poderlos compartir..."







"Desde que era un niño, la vitalidad de la Vida me ha llegado en oleadas de emociones..."






"Mi naturaleza eròtica se aferrò a mis sueños , dejándome vulnerable, haciendo equilibrio entre la sensualidad y la verguenza..."









"Mi deseo era ver y tocar, abrazando la textura de lo que veìa y de todo lo que me rodeaba. Estos sentimientos, de inocente vanidad, se han convertido en una parte integral de lo que soy"...






 La infancia de Daniel está reflejada en estas imágenes, una infancia en que se fomentò su creatividad, en donde tuvo a la mano todos los elementos que apoyan esos procesos que posteriormente, cuando joven, se traducen en expresiones artìsticas novedosas y de gran valor.
Quisiera compartir todas las imagenes que he encontrado de Daniel, pero los invito a que  sean Uds quienes busquen estos mundos encantados, de peces que vuelan, de castillos en los árboles, de mujeres aladas que cabalgan sobre caballitos de mar, de monos relojeros que tocan el piano o el violìn  y de gatos que aguardan pacientes un desayuno que vuela ante sus ojos...
Es un mundo maravilloso y el permitirnos vagabundear por sus senderos, seguramente éstos nos llevarán a aquel lugar secreto en que guardamos nuestra niñez...


































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