lunes, 26 de noviembre de 2012

Emile Morel, desde la cueva al ordenador...

Hace poco más de un año un grupo de arqueòlogos noruegos y sudafricanos encontraron lo que han definido como un taller prehistórico, con restos de herramientas y materiales que muestra que los homo sapiens desarrollaron tecnologías artìsticas hace unos 100.000 años, mucho antes de lo que se creìa. En ese lugar, a unos 300 kms de Ciudad del Cabo, se halla la caverna en donde se han encontrado obras de arte que se consideran como las más antiguas del mundo. 
El hallazgo me ha conmovido, y lamento que el vuelo de mi imaginaciòn sea limitado para poder cruzar las barreras de los estereotipos sobre los hombres de aquellos tiempos remotos y misteriosos. De todos modos,    creo ver en el fondo de la caverna, protegidos y apenas iluminados, a un grupo de hombres que han sentido un llamado al que no pueden darle nombre, no saben que son artistas, que están respondiendo a uno de los impulsos más elevados del alma humana: el arte.
René Huyghe nos dice: "El arte y el hombre son indisociables. No hay arte sin hombre, pero quizá tampoco hombre sin arte. Pero con éste, el mundo, se hace más inteligible, más accesible y  más familiar. Es el medio de un perpetuo intercambio con lo que nos rodea, una especie de respiraciòn del alma, bastante parecida a la fìsica, sin la que no puede pasar  nuestro cuerpo. El ser aislado o la civilizaciòn que no llegan al arte, están amenazados por una secreta asfixia espiritual, por una turbaciòn moral".- 
Y adhiero totalmente a lo que expresa; el espìritu humano necesita el vuelo, despegar, elevarse y sentir que existe un ámbito, un momento interno o externo, en que está en comuniòn con algo superior que le provoca urgencias y voracidad por expresarse. 
 Esas herramientas prehistòricas halladas en Sudafrica, hechas por las destrezas de hombres que experimentaron esa necesidad, han sido el soporte del arte de la pintura a traves de los siglos, de las geografìas, de las sociedades, las culturas y los avances tecnològicos.  Los pinceles, las pinturas, las telas, las paredes, los muros, techos y cualquier superficie en que pudieran fijar su inspiraciòn en base a dibujos y colores  han sufrido transformaciones inimaginables.
Hoy en dia asistimos a nuevos recursos expresivos cuyo soportes son la computadora y los programas informaticos que facilitan la creaciòn de diversas técnicas según sea la particularidad de ese programa.
Las primeras manifestaciones de arte digital, expuestas en una muestra, generadas por una máquina electrònica, fue en el Sanford Museum de Cherokee, Iowa (EEUU, en 1953. Desde allì a nuestros dìas el avance ha sido vertiginoso y el nivel de creatividad  de los artistas provocan el asombro en todos aquellos que, sin tener más condiciòn para el arte que el gozo del hecho artìstico en si (como yo, por ejemplo), han descubierto una veta de incalculable riqueza visual y estética.-
Como muestra, de otras muchas que espero compartir más adelante, traigo la obra de Emile Morel,  un creador francés que nos trae sus mundos fantásticos, poblados de seres fantásticos y otros que, atrapados por el creador, se apartan de su normalidad para provocarnos inquietantes interpretaciones...




Los colores predominantes tienen tonalidad pastel, por lo que visualmente y como primera impresiòn, parece invitarnos a imágenes ingenuas y candorosas, pero al observarlas con atenciòn nos damos cuenta que estamos frente a algo diferente, a la mezcla premeditada de seres  y elementos que no son lo que parecen.








Pequeños seres monstruosos tienen cabida en un escenario que parece idìlico, en donde las figuras infantiles tampoco cumplen el rol de su propia naturaleza, todo se transforma y deviene en un fuerte surrealismo del que Morel no reniega y disfruta.






Ambiguedad, libre interpretaciòn, el juego de seducciòn de un pintor que parece solazarse en la provocaciòn, rompiendo estereotipos y  generando incomodidad.








Estos mundos, fruto de una desbordante fantasia, obedecen a la mitologìa de Emile Morel, y desde lo bestial hasta lo idílico, pone ante nuestra mirada su propia alegorìa de la Vida, sin renegar del sufrimiento ni del deseo.










Emile Morel es el primer pintor de la era digital sobre el que hemos posado nuestra mirada, pero habrán otros que vendrán a compartirnos sus destrezas, sus herramientas y el toque personal y ùnico que hace, siempre, a una obra de arte!

















1 comentario:

  1. Fantástico, como nuestros sueños o el lugar donde quisiéramos vivir.

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Por aquì los espero...