domingo, 11 de noviembre de 2012

Nicola Vietti, mujeres sin pasado ni futuro...


Una bebé en su cuna?? tierna y rozagante?  rolliza y plácida?? Podría serlo sino advirtiera detrás de ella, casi perdido entre sus  curvas, la figura de un hombrecito vestido de verde, que hace volutas de corazones con el humo de su cigarro... Es esta ambiguedad, esto que no es lo que aparenta a simple vista, lo que me atrapò de las pinturas de Nicola Vietti, un francés con nombre de italiano que naciò en Marsella en 1945 y ha transcurrido su vida entre estos dos paises, Francia e Italia.




Cuesta un poco decidirnos sobre cual es la actitud del pintor frente a estas mujeres rollizas y con piel de bebés, a las que viste con sutiles y vaporosas telas y escasa ropa interior. O bien las ama, o bien las  desprecia y caricaturiza, con una mirada divertida y exagerada sobre el  sexo femenino.


Vietti no es ajeno a la influencia històrica de la figura femenina como fuente de inspiraciòn en el arte de la pintura, sòlo que él parece captar su esencia potenciando alguno de sus  atributos: la coqueterìa, el maquillaje, las poses a veces provocativas, insinuantes, etéreas algunas veces y de dudosa interpretaciòn en otras; transitando sobre una lìnea muy delgada entre la procacidad y la inocencia. 

... mujeres modelos de escultores


....mujeres modelos de pintores

La expresiòn de los rostros se pierde entre golosas mejillas  y amplios sombreros, pero eso mismo nos abre la puerta  autorizando nuestra interpretaciòn que, nuevamente, se vuelca hacia lo romántico y lo sensual.





La decoraciòn y los colores nos empuja a ubicarlas en burdeles o dormitorios rentados en donde desde el verde oscuro al verde pastel, desde el rojo al naranja nos permite ubicarlas en un contexto convencional y estereotipado, tan viejo como el tiempo.









 Las mujeres de Vietti son lánguidas y serenas, sea en donde sea que las ubique, de paseo, descansando en mullidos sillones, caminando o junto a un nocturno farol, ellas se muestran alegres, despreocupadas e ignorantes de lo que puedan provocar en el observador.





La alegrìa las puebla sin importar los escenarios, y en todos ellos - por más tradicionales que sean - las doncellas de Vietti se ven triunfantes y confiadas, ajenas a todo lo que no sea su disfrute.




Las figuras masculinas que aparecen en alguno de sus cuadros son meros soportes de la importancia protagònica de las mujeres, ellos apenas se ven detrás de las rotundas curvas apenas cubiertas por gasas transparentes, tules y flores.



Las mujeres de Vietti han sido eximidas de pecado y culpa, están en su mundo y lo ocupan en plenitud, no dejan espacio para nada más, es el goce la razòn de su existir y sus ojos lo trasmiten sin pudor.



Cuando las observo detenidamente, libres y voluptuosas, instaladas definitivamente en un presente de goce y ausencia, no me resisto a compartir un fragmento de Shopenhauer que ellas, gracias al pincel generoso de Nicola Viettii, sin duda, deben ignorar!!

"Todos hemos nacido en Arcadia, es decir, entramos en el mundo llenos de aspiraciones a la felicidad y al goce y conservamos la insensata esperanza de poder realizarlas, hasta que el destino nos atrapa rudamente y nos muestra que nada es nuestro, sino que todo es suyo, puesto que no sòlo tiene un derecho indiscutible sobre todas nuestras posesiones... Luego viene la experiencia y nos enseña que la felicidad y el goce son  puras quimeras que nos muestran una ilusiòn en las lejanìas, mientras que el sufrimiento y el dolor son reales, que se manifiestan a si mismas inmediatamente sin necesitar la ilusiòn y la esperanza..."









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