viernes, 16 de noviembre de 2012

Salvo Caramagno, el mundo que "deberìa ser"...


Hoy es el dìa indicado para conocer las pinturas de este autor,  es el dìa para recordar de què manera es posible vivir con sencillez y en contacto con una Naturaleza pròdiga, generosa, en donde la dimensiòn de las cosas importantes, de las que realmente valen la pena son el reflejo del Hombre y de la Mujer en convivencia armoniosa con su entorno
Por eso elegì a Salvo Caramagno, porque al igual que otros pintores que hemos mirado,  nos acerca escenas simples, de un colectivo humano incontaminado que se encuentra entre el sueño y la realidad, y que es fruto de una relaciòn ìntimamente emparentada con su propia historia.
Los personajes, los hombres y las mujeres, los agricultores, los animales y la naturaleza están en perfecta armonìa, son su fruto, nacen de ella.   El arte de Caramagno se traduce en un estilo figurativo abarcador, de razgos que ocupan todo el espacio del lienzo o del mural que pinta, con primeros planos de  figuras que se nos imponen sin violencia, a pura belleza.-
El pintor naciò en Catania en 1953 y desde muy niño mostró sus inquietudes artìsticas- En 1976 se plega al grupo "Sicilia Naif"nacido en Catania, precisamente, y en  1980 comienza a incursionar en la pintura mural, dejando la huella de su arte en más de 150 obras en fachadas y en interiores de casas e edificios públicos, siendo rápidamente reconocido por su calidad. Realizò simultáneamente, exposiciones en toda Italia, y sus obras se encuentran en los principales museos de ese pais.-



Sicilia le prestò a este hombre el escenario perfecto para, desde lo artìstico, despegar hacia otras formas de lo figurativo, de lo realista, para llegar a ser un innovador en un entorno tradicional y apegado a viejos moldes. Caramagno observa el paisaje natural de la isla, su gente y sus costumbres, y cuando los plasma en el lienzo, los transforma, los convierte en otra cosa que, partiendo de lo real, y pasando por lo folklòrico, le permite internarse en otros espacios expresivos.



La representaciòn de lo que observa es cálida y proyecta una realidad inmutable que atraviesa siglos de historia traducièndose mediante un lenguaje pictòrico poético y simbólico, ya que los mezcla con sus sueños y los recuerdos de su niñez, proyectándolos en esa edad mìtica donde sòlo viven la inocencia y prima la belleza.-



Hombres y mujeres felices en sus formas opulentas, en el momento del descanso en la recolecciòn de las brillantes naranjas y las peras espinosas, cuando la fatiga obliga a la pausa pero sin descuidar los afectos familiares, los vìnculos amorosos, la solidaridad.






Al captar costumbres que son casi un rito en esas comunidades resguardadas por su caracter insular, el pintor resalta la importancia de la continuidad, la que brinda seguridad y paz, un lugar adonde refugiarse de las preocupaciònes de la vida.
El universo de Caromagno - real o imaginario - es la naturaleza real, con sus colores y su prosperidad, y es tambièn la descripciòn que de ella hace, atribuyèndole al hombre  en este entorno, una condiciòn idìlica, la condiciòn que "deberìa ser", la condiciòn que brinda la Arcadia que desentona con la civilizaciòn del resto del mundo.




Caramagno crea sus propios còdigos expresivos, y lo hace desde la vestimenta de los personajes,  detenida en el tiempo, hasta el color y las formas. Colores densos, fondos planos, fuertes contrastes que contribuyen al lirismo que busca en la armonìa del follaje, de las frutas, los paisajes, todo muy estilizado y de sòlido dibujo.
Sus naturalezas muertas tienen el mismo mensaje, y cuando mezcla los elementos naturales con las construcciones de aldeanos y marineros, las casas acogedoras en donde adivinamos escenas interiores, la paz que es una pàtina que cubre todo el plano, nos provoca anhelo de serenidad, de sencillez...





En sus murales Caramagno expresa el mismo espiritu pero a mayor escala.  Mezcla sus pinturas con la vida diaria de las personas, plasmándolas en las fachadas de los edificios, interactuando con sus rutinas y embelleciendo sus vidas.







Tanto en sus lienzos como en sus murales, Salvo Caramagno crea mundos que son posibles, reales, pero que sòlo la magia explica, sòlo la continuidad del pasado hacia el futuro le da consistencia, y  - en definitiva - sólo el anhelo de hombres y mujeres porfiados en sus sueños, podrán encarnar en  realidad...





















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