martes, 25 de diciembre de 2012

Jimmy Lawlor, su Irlanda surrealista...


No me resisto a comenzar esta entrada con la mùsica de un irlandés que todos conocemos..., como pie para abordar a otro que acabo de descubrir...Jimmy Lawlor,  un pintor que redescubre a su pueblo desde una mirada surrealista y plena de humor y ternura.-
Irlanda es  una  tierra de historia milenaria, que ha visto magnificado su caracter insular dando cuna a artistas y literatos de proyecciòn universal.  Hablamos de còmo ésta isla casi despoblada en el norte de Europa posee la más alta concentraciòn de escritores de talento del mundo!  Hablamos, tambièn,  de figuras de la talla de James Joyce, Samuel Beckett, Bram Stoker, las hermanas Bronté,  Oscar Wilde, Arthur Connan Doyle, Flann O¨Brien, Williams Yeats, George Bernard Shaw - entre otros  -  muchos de los cuales fueron asimilados como ingleses por haber vivido en su patria bajo la dominaciòn de la corona británica, pero tan irlandeses como el que más.
No fueron los ingleses los ùnicos invasores que conocieron los irlandeses, antes pasaron por alli los celtas, los vikingos y los normandos y,  frente a todos ellos,  el espìritu del irlandes intentò autoreferenciarse a traves del idioma y por una profunda  y compleja relaciòn con su patria. La aman, pero se han autoexiliado muchas veces, impulsados por fuerzas descomunales como el hambre o la opresiòn.
Esas corrientes de pensamiento se plasmaron en las obras literarias de escritores de la talla que ya mencioné, y que han sido faros  para el pensamiento universal.
En cuánto a la pintura, a diferencia de la literatura, es difìcil  hablar de un estilo o una escuela que sea caracterìstica irlandesa. Desde el siglo XVII al XIX los artistas irlandeses se asimilaron a las mismas corrientes que prosperaban en Inglaterra. Muchos fueron retratistas al servicio de la aristocracia y,  salvo las obras de James Peacock que a principio del siglo XIX reflejaban escenas del pueblo, hay muy pocas representaciones del pueblo irlandes.-
A principios del siglo XX aparece Jack B. Yeats, quien pinta escenas tìpicamente irlandesas, luego de èl John Lavery, quien realizò numerosos retratos y paisajes de estilo postimpresionista, más tarde Roderic O`Connor, con obras de marcada tendencia de la pintura moderna.
Muchos otros han ilustrado con su arte el alma y sentir irlandés, sujeto a su tierra y a las peripecias de  una historia convulsa y conflictiva, conocedores del yugo de la opresiòn de gobiernos extranjeros. Una cosa es innegable,  en la gran mayoría de los pintores irlandeses se advierten sus raices històricas y la estrecha vinculaciòn con un sentir nacionalista que las hace peculiares.

Mi primer contacto con Jimmy Lawlor fue esta pintura:


En ella, obviamente, existe la subversiòn de la realidad, en donde la figura humana y el propio animal allí presentes, parecen ser observadores pasivos, pacientes y resignados ante  hechos novedosos que suceden en el lugar en que desarrollan sus vidas y actividades. Una vez que comencé a  investigar sobre el pintor, me doy cuenta que esa es justamente la intención del creador de esta escena.
Jimmy Lawlor nació en 1967 en Irlanda y  comenzò su incursiòn por el mundo de las ilustraciones y la pintura desde muy joven.  Las primeras expresiones fueron justamente como ilustrador de varias publicaciones y recièn en 1990 se dedica por entero a la pintura, aunque cada tanto aparece su firma en algùn anuncio publicitario o ilustrando una revista o portada de libros.
 Lo que se destaca en cualquiera de sus cuadros,  es la comprensiòn del espiritu y del ser irlandes, de su forma de vida, de su caracter y sentido del humor. Se aboca más que nada a escenas del ambiente rural, en donde ese espìritu aùn sobrevive aferrado a la tierra y a sus costumbres pueblerinas y  locales.


Por un camino asfaltado que cruza la campiña irlandesa, circula  una mezcla extraña entre carretilla y motocicleta,   un hibrido que traduce el intento de asimilar avances tecnològicos del mundo exterior, a los recursos y posibilidades del medio. Siento que a pesar de ese intento, en el fondo lo que subyace es  la resistencia muy humana de renunciar a lo conocido para darle paso a lo novedoso, para aceptar en su totalidad ese cambio que transforma vidas y costumbres.-


Es proverbial el gusto de los irlandeses por la cerveza, por esa negra y espesa bebida tan peculiar y caracerìstica de Irlanda. Campesinos, seres comunes parecen haber salido a buscarla, y la traen ya elaboradas y  espumeantes desde los campos, arrastrándolas con sogas.  


En todas las comunidades rurales - y de las otras también! - las figuras de las chismosas son algo comùn, y estas dos Señoras que parecen no percatarse de su traslado por los aires sobre aguas tumultuosas, volando sobre un paraguas, me ha parecido una imagen con mucho humor y plena de tolerante ternura.


 Soberbio el uso que hace el lugareño de este nuevo adminìculo que ha venido a complicar su vida, sin igual la expresiòn del perro al escuchar la voz de su amo en el otro extremo del viejo teléfono. La modernidad que avanza sin dar el tiempo necesario a la adaptaciòn y aceptaciòn de las inevitables consecuencias.



El caracter  del lugareño lo muestra sujeto a sus propios tiempos, absorto en sus placeres - la mùsica o una caminata a orillas del mar - no advierte los fenòmenos ni las circunstancias que están modifiicando su mundo y sus costumbres. El perro, a espaldas de su amo, es quien advierte y observa curioso, las bolas de fuego que surcan un cielo que el hombre parece desconocer, darle la espalda casi intencionalmente.

Es el mismo Lawlor quien nos dice: "Llamo a mi trabajo surrealista. Tomo elementos de mi entorno y mezclo ese tema con los lugareños en su mundo haciendo lo que más les gusta  hacer. A su modo han contribuido a crear su propio ambiente, ya sean agricultores, empresarios, estudiantes o exactamente lo contrario. Cada ciudad tiene sus propios personajes y  caracterìsticas que, aunque básicamente sean las mismas, son ùnicas para cada uno en particular. Felicito a estas personas y a su caracter que es justamente lo que los hace ùnicos".





Entre dubitativos y asombrados, son los niños quienes perciben los cambios con mayor naturalidad, y los ùnicos capaces de  hacer la transiciòn sin conflictos y plenamente. Será el asombro o la posibilidad de un nuevo juego, lo que los integre a las novedades. 
Continúa diciendo Lawlor: "El humor en los pequeños gestos de la gente irlandesa es fantástico. Todos con los que me encontré mientras pintaba, eran personas honorables, cada uno con una historia dibujada en sus rostros   y un brillo en sus ojos que desmiente su edad. No hay nada mejor para mi que captar el caracter de esas personas y presentar el resultado final ante ellos".-




Innegablemente el caracter del irlandes es complejo y, a veces, contradictorio: tienen el ìndice más bajo de matrimonios en la Comunidad Europea, pero la tasa de natalidad más alta; es un pais conservador, aunque es notorio su espìritu de rebeldìa; dedican muchos recursos a obras de caridad a pesar de no ser un pais con grandes fortunas. Parece ser que el propio Sigmund Freud dijo que era el único pueblo al que no seria ùtil aplicarle el psicoanálisis.-





Captado el mundo con la sensibilidad de Jimmy Lawlor,  no descarto que, de ser posible, el mismo Salvador Dalì hallaria placentero salir a pescar sus sueños por los riachuelos de la campiña irlandesa... 




El siguiente cuadro nos muestra una realidad que, plasmada en nùmeros, no deja de sorprender...


Históricamente los irlandeses han sido emigrantes por variadas causas, desde razones de ìndole polìticas, opresiòn religiosa o problemas econòmicos, más de 80 millones de personas conforman la diàspora irlandesa.  Muchas y numerosas son las colonias irlandesas en Australia, Canadá, Argentina, Nueva Zelanda, Mexico, Francia y Alemania; y significativamente,  personas de ascendencia irlandesa en los EEUU son diez veces más numerosas que en la propia Irlanda.  El joven del cuadro, caminando por un camino sin nombre, lleva a su espalda las maletas de los mùltiples destinos a los que lo llevarán sus pasos...


Y con este otro caminante anònimo, que en su trayecto deja tras si  una historia de lecturas y sueños,  terminamos el recorrido por esa tierra encantada  que pinta y comparte Jimmy Lawlor, una Irlanda conflictiva  y rebelde que sòlo la sensibilidad de este artista logra captar  y mostrar desde sus costados más tiernos, cándidos y amorosos  y, sobre todo, con un excelente sentido del humor...!



1 comentario:

Por aquì los espero...