viernes, 4 de enero de 2013

Daniel Lezama, la carnalidad de la Historia...

Debo confesar que me conmocionò el encuentro con las pinturas de Daniel Lezama, pintor mexicano que pone ante nuestros ojos un mundo poblado de imagenes provocativas pertenecientes a la más cruda y descarnada realidad. Nos provoca, nos sacude y nos hace pensar.
Detrás del pincel de cada pintor existe una intencionalidad que moviliza el trazo y deja la huella de una historia, tanto conciente como inconciente, no importa, pero lo importante es que allí está  y no se puede soslayar. Más o menos explícita, la obra de arte es una narraciòn, un cuento que nos hacen y que podemos o nò comprender, podemos o no aceptar, creer o no creer.
Las historias que nos cuenta Daniel Lezama están repletas de carnalidad, de una sensualidad y erotismo que se vuelven vehìculo expresivo para su relato. Asi expresado ese relato, alcanza dimensiones èpicas   cuando descubrimos que ese cuento tiene una geografia determinada, una cultura precisa y  el nombre de un pais que todos conocemos, Mexico.
 Dueño de una imaginación transgresora y erotizada, Lezama se sumerge en el más hondo realismo y no se permite concesiones, es crudo, brutal en ocasiones, siempre provocador.-
Creo que lo mejor es comenzar a asomarnos a su obra para intentar desentrañar esa urdimbre carnal, visceralmente terrenal, más allá de las alegorìas y representaciones metafóricas que podamos encontrar.



Las tres figuras desnudas, con los tintes que reproducen los colores de la bandera mexicana, sentados sobre los volcanes que son el perfil de la ciudad de Mexico, nos acercan a una estética muy particular de las miserias del cuerpo humano.  Las figuras desnudas abundan en sus cuadros, mujeres, niños y hombres son presentados y expuestos desde su genitalidad, traspasando los lìmites del concepto de inocencia y naturalidad de los cuerpos desnudos,  para acercarse a una frontera que no separa de la curiosidad eròtica, sino más bien que se muestra atraida irremediablemente por ese lenguaje provocador.
Me inclino a pensar que el pintor busca premeditadamente la reacciòn ante lo aparentemente incorrecto, porque en el fondo le sirven de fenomenales metáforas para ideas polìticas u otras denuncias . De todas maneras, por momentos  y ante determinadas obras que iremos viendo, parece utilizar la desnudez como verdaderas alegorìas mitológicas y del poder, contrarrestando asì la idea de pureza primigenia, desconcertándonos al situarlas en contextos donde no cabe  tal naturalidad.-



Este cuadro se llama "La Gran noche mexicana", y es un òleo de 2.40 x 3 mts, lo que nos da una idea del impacto que significa para el observador instalarse frente a ella y observar el conjunto. El personaje principal  del cuadro es un divo,  un cantante  de apariencia robusta, ocupando la parte central de la composiciòn, atrayendo las miradas con su casaca blanca y plateada. Tambièn podrìa ser una escena solemne, la reuniòn de personas ante una declaraciòn importante, no lo sabemos. Observemos la mujer pariendo hacia el lado inferior derecho, su presencia reviste de simbologìa al cuadro, quizás en ese lugar esté "naciendo la Patria", sin la solemnidad de los discursos y las proclamas, pegada a la tierra y con dolor.-
Para intentar comprender un poco más  la postura de Daniel Lezama, debemos saber que es hijo de un matrimonio mexicano-norteamericano y que viviò su primera infancia en los EEUU. Regresò siendo muy pequeño a México y me atrevo a decir que no debe haber sido fàcil definir su identidad personal, en lo que presumo como un vaivén entre su pertenencia al pais y cierta ajenidad al contexto en que creciò.  Observando varios de sus cuadros se advierte su atracciòn por ciertos modelos pictòricos que representan un pasado remoto sì, pero siempre vigente y con valor iconográfico para la pintura mexicana. Ese interés, sin embargo, se ve impregnado de su propia necesidad de expresiòn, de exploraciòn y conocer lo que no fue representado en cuadros de valor nacional, testimonios de una historia idealizada. Lezama en cambio, se sumerge en aspectos más materiales, en esa carnalidad de la que hemos venido hablando, eludiendo una visiòn positivista de la historia que le contaron, para mostrar de manera brutal una realidad que sigue condicionando la vida mexicana de hoy. En ese punto es que se mantiene "ajeno" a la mirada tradicional, confrontada con la visiòn del ser mexicano que sus raices le heredaron, generando   - quizás - ese vaiven que presumo en la consolidaciòn de su identidad.-



El niño blanco, con una blancura lechoza que resalta por contraste con partes de su cuerpo más oscuras, con su cabeza y espalda cubiertas con el manto de la Virgen de Guadalupe, sostiene a un niño recièn nacido en sus brazos, mientras observa a sus pies, los cadáveres desnudos de sus padres tendidos en el suelo seco y pedregoso, con sus manos unidas.  El ícono tìpicamente mexicano y religioso de la Virgen de Guadalupe se erige como sostén del niño recièn nacido de las figuras oscuras que le dieron vida, casi confundidas con la tierra pedregosa, àrida y hostil ; imagen de un pais que se sabe profundamente enraizado en sus pueblos originales, dolido de conquistas que horadaron sus tierras y sus riquezas y de conquistadores que trajeron una nueva Fe como sostén espiritual para la naciòn.

Lezama rescata y visualiza a su modo, otras historias menores de Mexico, por ejemplo la que representa en el cuadro "La muerte del Tigre de Santa Julia".-



En este cuadro vemos reflejada una historia que circulò hacia 1920 y que se convirtiò en parte de la imagenerìa popular, un folletìn que impresionaba las mentes infantiles, seguramente tambièn la de Lezama quien la rescata cuando adulto y la plasma en una de sus mayores obras. El propio Lezama nos cuenta:
"El Tigre de Santa Julia fue un importante y sanguinario bandido de la Ciudad de Mexico en la era pos-revolucionaria (1920). El operativo policìaco que lo capturò se dedicò a espiar y rodear la casa de su amante, hasta que él paso la noche alli. Al salir a la madrugada al patio a defecar, fue capturado de cuclillas y con un arma en el suelo junto a èl. Poco despues fue fusilado luego de un proceso judicial. Lo interesante es la manera en que la gente conoce su legendaria historia, que fue capturado mientras defecaba; la imagen espectacular supera en el imaginario a la historia prosaica y nadie cree en la verdadera historia documentada. Yo le di un giro más. El Tigre fue el ùltimo bandido del "Mexico bronco" y su muerte inaugurò la ciudad moderna, libre de pistoleros desenfrenados. En mi imagen su hijo adolescente lo mata con los pantalones bajados, y es lavado amorosamente por su concubina. Lo ha matado para tomar su lugar, en metáfora del nacimiento brutal del México moderno".-
En el imaginario colectivo, el sanguinario asesino fue capturado mientras defecaba y posteriormente linchado por el pueblo que buscó venganza, pero Lezama le da otro giro y crea esta composiciòn perfecta desde su estructura, cromatismo y luminosidad.  
La figura del niño en el centro del cuadro es la imagen de un Angel Vengador, iluminado desde un foco que  crea unos espectaculares claroscuros en toda la composiciòn. Junto al cuerpo yaciente del Tigre de Santa Julia, herido de muerte y con los pantalones a la altura de medio muslo, el adolescente desnudo es lavado por una mujer que limpia sus brazos ensangrentados mientras una niña pequeña, también sin ropa, observa arrodillada la escena. Obviamente Lezama hace una nueva lectura de los hechos que le llegaron, sin dudas, a traves de una tradiciòn oral, como un cuento que asustaba a los niños. Su visiòn es despiadada y sin contemplaciones, despojada de cualquier escenografìa, la escena es brutal.  La fuerza de la imagen nos trasmite la sensaciòn de que algo está sucediendo y de lo que se pueden esperar inminentes sucesos futuros, por lo que el observador es casi un testigo del hecho; de ese modo y de manera magistral, Lezama lo involucra y provoca, lo conmociona y no le permite permancer indiferente. Entre los cuatro personajes del cuadro y el observador, se genera un cìrculo mágico, una relaciòn nueva e intensa que valida cada gesto, cada mirada, cada insinuaciòn que pueda desprenderse de la escena.- 
La sensualidad característica del pintor estalla en todo el cuadro. No es una sensualidad idealizada, de cuerpos perfectos, no es la de los cuerpos atléticos en los murales de Siqueiros, por ejemplo, sino una libido terrenal y tangible, visible en el sexo desnudo del Angel Vengador y del Tigre, desangrándose a sus pies. No hay concesiones fàciles, no hay tregua en lo que se ve.  Realmente magistral!

Importa y mucho lo que dice el propio pintor de su obra, de su acto creador:  "Me sorprende que los públicos no especializados logren muchas veces acercarse a mi trabajo con mayor facilidad e inmediatez que la gente del medio".




"Mi visiòn de la creaciòn es lo más lejos que se puede de un "educador" o "pontificador". Yo me educo a mi mismo en mis cuadros y lo hago a partir de ser honesto conmigo mismo. Nunca he pensado en pintar para nadie más. Si pinto honestamente para mi, que soy humano, y lo humano tiene comunes denominadores, ergo mi obra resulta honesta para los demás y apela a algo real en ellos. Eso suele interesar o excitar a la gente.En eso consiste, creo, mi ùnica posible conexiòn con un pùblico. Nunca he pintado para nadie, ni pensado jamás en la acogida de mi obra al momento de crearla".-


Personalmente me ha provocado lo poco que pude visualizar de la obra total de Daniel Lezama; de verdad quisiera ser capaz de abarcarla en mayor medida, dar una mirada más profunda sobre ella. De todos modos he contactado con ese espìritu desmitificador que creo advertir en el pintor, la intenciòn de decir las cosas por su nombre, de quitarle heroicidad a un relato que todas las naciones, en mayor o menor medida, suelen hacer para explicar los horrores de sus historias a traves de imágenes y cuentos idealizados.  Lezama le pone carnalidad y un  erotismo brutal al bronce de la historia oficial de Mexico lo que, traspolado a la historia de cualquier pais latinoamericano,  me genera confianza y admiraciòn. El ha afirmado - más arriba - que no es su intenciòn conciente, pero el observador frente a su obra logra contactar con ese mensaje que se desgarra a traves de colores, figuras y escenas de fuerte contenido metafòrico.-
La historia de Mexico actual se asemeja  más a esta carnalidad violenta de Lezama, que a las figuras de los maravillosos murales de Siqueiros,  Orozco y Rivera.
Obviamente, nadie permanece indiferente frente a un Lezama.- 
Daniel Lezama



















6 comentarios:

  1. La verdad es que es impresionante!!
    Nunca había visto un tipo de pintura así...

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  2. ___________________________

    Una Auténtica Maza -_*

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  3. ___________________________

    Una Auténtica Maza -_*

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Por aquì los espero...