jueves, 29 de agosto de 2013

Sevadan Gregoryan, raices de paz

En el mapa humano del mundo, existen pueblos que traducen en colores las historias más tristes de persecuciòn y barbarie; pueblos perseguidos y prácticamente exterminados que recrean sus vidas cotidianas en manifestaciones artisticas que se caracterizan por la alegrìa polìcroma de sus formas, lìneas y texturas...
Exponente de un pueblo asì descripto, es el pintor Sevadan Gregoryan, armenio.
Comencemos a conocerlo a èl y a su pueblo, en estas primeras pinturas:





Nacido en el año 1959, Sevadan Gregoryan, continùa y expone a traves de su arte, lo que ha sido peculiar en la historia de este pueblo y en su arte: el afán de una vida normal, plácida y pacìfica.  A lo largo de su historia como naciòn, Armenia, situada entre Asia y Europa, ha tenido que soportar el contínuo asedio de ejércitos extranjeros. Siempre oprimida por diversos conquistadores, ha necesitado aferrarse a diversos modos de expresiòn para su fantasìa y como anclaje de sus deseos de vida pacìfica, en donde la familia y los afectos ocupan el lugar principal de su organizaciòn social.-





Estas imágenes de familias reunidas en multicolores escenas, son casi una evocaciòn genética del pintor, en busca de sus raices más profundas, las que lo identifican y le dan su particularidad como artista y como ser humano.
Adivino una mirada que busca en sus recuerdos infantiles, en los cuentos trasmitidos de generaciòn en generaciòn, la raíz que lo mantiene unido a una larguìsima tradiciòn que ningùn conquistador ni polìtica de exterminio logrò destruir y, lo que me conmueve y sensibiliza, es que no se perciben tensiones ni conflictos irresueltos,  rencores ni resentimientos en su trazo, todo discurre en armonìa y de allí, la belleza  inmensa de sus escenas.







Las figuras femeninas son centrales y no sòlo prestan su belleza,  sino que aglutinan en su torno los valores  que han logrado la sobrevivencia de este pueblo,  sobre todas las vicisitudes de su historia.







No son ajenas a sus pinturas las viejas historias de princesas y prìncipes guerreros que han sido fuente de inspiraciòn para tantos otros artistas armenios.






Pero sin duda es en algunas de ella,  en donde la historia pintada nos trasmite con más fuerza el pasado de desarraigo de las comunidades armenias, las que se vieron obligadas a dejar su suelo para buscar un lugar en donde vivir en paz.  Si observamos con atenciòn los siguientes, veremos en los detalles ese pasado trashumante del pueblo, quien lleva pegado a sus ropas y tambièn como equipaje, todo lo más querido de su tierra,  asi, veremos las casas sobre los sombreros, el legado de los ancianos a los más jòvenes de una tradiciòn que no debe perderse y que se prolongará en los niños. Frecuentemente, Sevadan  coloca palomas en manos de los niños, clarìsimo simbolo  de un deseo profundo de Paz para el futuro de parte de quien, bien lo sabe, es el único camino, la ùnica via de sobrevivencia y prosperidad para las familias y las sociedades.-






 Sevadan Gregoryan logra sensibilizar al espectador y no lo hace con el recurso fàcil del victimismo, sino trasmitiendo còmo siente a su pueblo, còmo lo conoce y, a partir de allí, sòlo le resta confiar en la fuerza de su mensaje de paz, de solidaridad, de concordia y de todo aquello que hoy, lamentablemente, escasea en el mundo. Hace 98 años que el pueblo armenio fue casi exterminado por la insanìa de algunos poderosos, pero este hombre rescata para honrarlo, todo aquello que tuvo y tiene de hermoso y humano, de simple y natural... y lo hace con la fe que algunos artistas tienen en la Belleza y en las buenas cosas de la Vida.


Sevadan Gregoryan


martes, 27 de agosto de 2013

Jim Daly, la zona perdida...

Cuando miro hacia atrás, muy hacia atrás, me interno en una zona que el tiempo ha pintado con sus propios colores, con trazos algo difusos como cubriendo de una pátina de encantamiento, los años de mi niñez.
Creo que a muchos puede sucederle algo similar, porque cuando mayor es la distancia entre los dos extremos de la vida, solemos tamizar los recuerdos a traves de viejas emociones y sensaciones que han quedado suspendidas en una nube que muchos, pintamos del mejor y más bello color...

Jim Daly es una de esas personas.  
Los datos de su biografìa nos cuentan que tuvo una infancia complicada en el marco de la Segunda Gran Guerra, por lo que tuvo que cambiar de geografìa varias veces, conociendo  traslados, ausencias y abandonos pero, cuando recuerda... la pinta con estos colores de encantamiento, de una niñez soñada y  felìz.






Son los juegos, la capacidad de jugar e inventar la diversiòn con las cosas más insignificantes, lo que distingue esa zona de la vida.  Jim Daly  nos habla de esa infancia perdida, no sòlo por haber quedado muy atrás en el tiempo, sino por los cambios operados desde entonces, comparando  lo que suele entretener a los niños de hoy en dìa.




Quizás no fueran tan idìlicos los hechos vividos por  Jim Daly, pero no hay duda de que pinta y  nos trasmite las escenas y la atmòsfera con que tamiza sus recuerdos y, sin duda, lo que considera debe ser la niñez.






Escenas simples, simples situaciones familiares.  Contenciòn, amparo, protecciòn y cariño..., un hogar, Padre, Madre y  hermanos... para què más?, parece decirnos el pintor.







Los amigos, las travesuras y descubrimientos compartidos, las alegrías...y, a veces, alguna diferencia que justificaba unos momentos de bravura...



Las mascotas, gatos y perros compañeros...







... y luego de transcurrido el dìa, el momento de la quietud, del recogimiento y del Hogar...







Entonces, llega el momento de los sueños, ese territorio en donde todo es posible, tanto o tan poco, como que cualquier niño, de ayer o de hoy, pueda hallar un lugar en donde ser plenamente feliz, cuidado y amado, sin distinciòn....

Este post es en homenaje a todos los niños cuya realidad presente está muy alejada de la normalidad, que sufren el abandono, el miedo y el dolor de estar lejos de su hogar y su familia....hablo del millón de niños sirios que sobreviven en refugios, lejos de su patria.-