viernes, 23 de agosto de 2013

Alex Kveton, amante de los metales...

Reanudamos estos encuentros con la creatividad de tantos artistas que nos sorprenden, con la obra de un escultor checo que ha encontrado la clave exacta para reunir de manera armoniosa, su inspiraciòn y los materiales con que la plasma.
Hablamos de Alex Kveton, nacido en 1948 de la unión de un Padre obrero y una Madre con enorme sensibilidad artìstica; de ambos heredò y de ambos recibiò el impulso que lo encaminò hacia la concresiòn de sus propias inquietudes creadoras.
Desde niño tuvo la orientacion de su Padre quien le instruyò en el arte milenario del tallado de madera, y por su consejo se inscribiò en la Escuela Técnica Superior de Maquinaria de construcciòn y más tarde, siguiendo su propio llamado interior, lo hizo en la Academia de Praga, en los prestigiosos departamentos de Arquitectura y Diseño, lugar en que obtuvo su Maestria de Escultura y Diseño Industrial.
Profundiza allí su conocimiento de los metales, de las diferentes aleaciones que facilitan o son más aptas para  plasmar sus ideas; utilizando el acero inoxidadable y el bronce como tambièn diseñando gigantezcas excavadoras para las minas de carbòn, simultáneamente a la fabricaciòn relojes en miniatura. Todo esto fue fortaleciendo sus conocimientos técnicos y de los diferentes materiales lo que, aunado al clima sereno y hermoso de la antigua Praga, propiciò el ahondamiento de sus inquietudes artìsticas y sus capacidades creativas.
En lugar de la fundiciòn de los metales y montar piezas ya hechas,  Kveton eligiò el proceso de fabricaciòn y la configuraciòn fìsica y la formaciòn de láminas planas y afiladas,  prestándoles formas curvilìneas muy sofisticadas y caracteristicas.






 Existe en sus creaciones un espìritu poètico que ha sido conseguido a traves del brillo de las láminas de acero inoxidable como asì tambièn el acabado del bronce, con pátinas de enorme belleza.
Kveton madurò su arte en su Checoeslovaquia natal, pero comienza su crecimiento internacional junto a un contìnuo reconocimiento de sus virtudes artìsticas y conocimiento de los materiales, una vez que se instala en Austria, en donde creo escuelas de esculturas de enorme prestigio.
Desde allí se traslada a New York comenzando una muy difìcil y exitosa carrera como Director de la Divisiòn de Arte en una de los más importantes empresas, fabricantes del metal para el arte y la aquitectura en los Estados Unidos.-







La preparaciòn de su juventud, el conocimiento y la experiencia en el tratamiento de los metales, le hacen elegir minuciosa y concienzudamente cada material para plasmar su inspiraciòn. No todos se comportan igual, no tienen el mismo brillo ni la misma ductibilidad; pero una vez tratados por Kveton, los materiales se revelan en la plenitud de sus posibilidades.   Se apoya el creador en recursos quìmicos o de otros aditivos que lo ayudan a obtener colores y texturas, generar la impresiòn de envejecimiento o la profundidad buscada. Las piezas de bronce, proclives a oxidarse con el tiempo, son recubiertas al final con un barniz acrìlico o una cera especial para retrasar el envejecimiento natural del metal y prolongar, preservando, la belleza de la obra.-


El acero inoxidable es un metal incomparable para la confecciòn de las esculturas contemporáneas, dúctil   y perdurable, resiste fàcilmente el paso del tiempo y la pieza apenas requiere mantenimiento.
Otros materiales, como por ejemplo el nìquel, la plata, el acero y el aluminio de alta calidad, son utilizados tambien para otros requerimientos, tanto artìsticos como de decoraciòn.






El artista tiene claro que nunca podrá imitar a la Naturaleza, no podrá crear las gotas de rocìo sobre el cèsped ni la belleza perfecta de una hoja, pero su dedicaciòn, su minucioso estudio de los materiales y sus posibilidades, lo convierten en un creador nato que recrea, desde la belleza y por la belleza, obras tan originales como aquella.-


















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