domingo, 29 de septiembre de 2013

Afshin Pirhashemi, mujeres en blanco y negro

El pintor sobre el que dirigimos nuestra mirada, es un joven iranì, nacido en Teherán en 1974. 
Ya, desde este dato, el interés por su obra se acrecienta, y me resulta provocador conocer a un artista contemporáneo de un paìs que se encuentra en los titulares de la prensa de todo el mundo, todos los dìas.
Afshin Pirhashemi ingresa al mundo del arte muy joven, su primera exposiciòn la realiza a los 16 años, en conjunto con la obra de otros jòvenes, en su paìs. Rebelde y perseverante, deambulò por institutos de enseñanza secundaria de Teherán por negarse a llevar el pelo corto, razòn por la cual su Padre, ya resignado a no convencer a su hijo, accede a que siga estudiando arte en la Universidad Azad de la capital, de donde egresò en el año 2007,  con una Licenciatura y mucho por decirnos a traves de sus provocativos cuadros.


Afshin emplea una técnica casi fotográfica en el contraste de negros y blancos, sin elementos subalternos o aparentemente superfluos y, a traves de ellos, nos trasmitirá su opiniòn sobre la realidad polìtica y social de su pais. Sin duda que el mundo femenino, la condición de la mujer en Irán, es el leit motiv que recorre todas sus obras, quizás porque es a traves de su situaciòn por la que se proyectan todos los otros grandes temas de su pais de los que  intenta ser un observador objetivo y  veraz.-  
Esa falta de elementos subalternos es lo que nos hace fijar la atenciòn sobre la figura y,  la ausencia de color, no sòlo nos impulsa a no distraernos en detalles, sino a pensarla e interpretarla como una fotografia de la realidad. Además, el contraste de blanco y negro no es más que la representaciòn de la dualidad de la sociedad irani y de la rigidez de sus costumbres.




Estas pinturas figurativas nos muestran una percepciòn clásica de la belleza femenina,   pero tambièn un tránsito hacia capas más conceptualizadas de las mismas figuras al adosarle algùn elemento simbòlico, como textos e iconos  con el fin de evocar significados que van más allá de lo que se observa.  En el cuadro de la joven, junto con sus hermosos razgos, se destaca un detalle impactante que, una vez que logramos percibirlo e internalizarlo cambia totalmente la primera impresiòn y nos lleva a otras interpretaciones más profundas:  ella es atravesada por una herida que parece ser infrigida en ese mismo instante.  Esa herida que se hace evidente cada vez que es observada, vuelve implacable el dolor y sobre todo, permanente. 




La sensualidad de las posturas que parecen indicar un baile, un momento lùdico y placentero, se ven desmentidas  por las armas que portan y, de pronto, lo que podría ser una instancia de gozo, nos insinúa en realidad una convivencia con la violencia, esa que es intrìnseca a su condiciòn de mujeres en una sociedad rigida y dogmática, abarcadora de la totalidad de sus vidas.  Del mismo modo, en el brazo de la mujer del cuadro anterior, la leyenda que se observa es muestra de hasta donde pesa, hasta donde lleva grabada la Ley y el recordatorio de a què penas se expone, de olvidarla  o transgredirla.-



Pero en este cuadro, hay un giro enorme de la narraciòn pictòrica y testimonial de Afshin; no sòlo irrumpe el color, sino que el mensaje del contexto es diferente.
Desde el fondo del cuadro aparecen las mujeres encolumnadas, irrumpiendo en la escena; mientras en el fondo, el cono de un huracán, presagia movimientos fuertes y dramáticos que anticipan cambios.
Las mujeres vestidas de negro - color de moda - parecen resueltas a todo, decididas a enfrentar todo lo que ese huracán trae a sus vidas, el cambio es inevitable y a la vez, deseado y asumido.

Observemos ahora a la figuras de las tres mujeres ubicadas en primer plano; una de ellas, con los ojos vendados, está desarmada y custodiada por las otras que blanden sus armas. Se nos plantea la duda sobre cuál es la situaciòn emocional de esa figura vendada:  es indecisiòn?  es indefecciòn?  o es indiferencia?
Quiero volver hacia la apariencia de estas mujeres vestidas a la moda occidental, que nos indican el fuerte encanto, el gran atractivo para los ojos de Afshin quien, de ese modo rompe la discriminaciòn de la cultura iranì hacia  su modo de vestir. No olvidemos, además, que este jòven pintor, está a la vanguardia de la cultura iranì y que se mueve hacia un expresionismo que es notorio y evidente en el tratamiento de sus pinturas.
Afhisn no puede desprenderse de su interioridad, no se le pide ni se espera eso de ningùn artista, por eso, contemplador de la realidad contemporánea de Irán y del mundo, observa en el horizonte  - como un huracán - esas fuerzas femeninas que pugnan por romper cadenas y avanzar sobre todo lo que se les interpone en su afán de liberaciòn.  Las influencias culturales de Afshin, podrìan haberle inclinado a mostrar mujeres más afines a su entorno, no sòlo desde lo tradicional y costumbrista, sino por la propia civilizaciòn milenaria de la que procede, pero no es asi y a la vista están estas mujeres de negro.



Este cuadro fechado en el año 2009, hace evidente el giro hacia el color que muestra Afshin, alejándose; intermitentemente;  del blanco y negro caracteristico de sus primeras pinturas.  La mujer aparece cubierta por un pañuelo blanco que sugiere pureza e inocencia, sin embargo, contrasta con eso el único guante de latex; usado generalmente para la limpieza; en su mano izquierda. Detenièndonos en el rostro de la mujer, podemos observar su hermosura, lo que no es impedimento para la agresiòn, y para denunciar la permanente dualidad de la sociedad contemporánea iranì. Ella tambièn lucha, tambièn es vìctima.

El siguiente cuadro es, reconocido por el propio pintor, producto de la influencia de Brueghel, sobre los primeros años de Afshin. 
Pero, veamos:



Este cuadro es del año 2011 y tiene puntos en comùn con el que vimos anteriormente, Hurricane, que así se llama. En éste, un grupo de mujeres vestidas de negro - nuevamente - caminan con sus ojos vendados bajo un cielo amenazador, con el telòn de fondo de la Estatua de la Libertad. Su ropaje es oriental y, en ese entorno presidido por el ícono de Occidente, parece presagiar un contacto cultural inmimente.

Veamos ahora el cuadro de Brueghel que se llama "Parábola de los ciegos".



 En el cuadro de este pintor, considerado uno de los más importantes del siglo XVI, vemos a un grupo de ciegos que caminan a tientas, tomados de sus hombros y guiados a su vez, por otro ciego. Al tropezar y caer el guía, comienza la caida estrepitosa de quienes le siguen.
Imposible no recordar la cita bìblica, que reza:  "Dejadlos, son ciegos que guiàn a ciegos y, si un ciego guia a otro, los dos caerán en un pozo" (San Mateo 15,14).-
Y ésta podria ser la suerte de la fila de mujeres de ojos vendados, de la pintura de Afshin, que siguen a la primera que, a pesar de su destaque, tambièn tiene los ojos cubiertos. Observemos que las mujeres llevan palos de los que se toman para mantener la columna, pero la ùnica que porta y blande un arma, es la primera ,la que oficia de guia, lo que podria ser el simbolo de su conciencia, o similar.
Los ciegos de Brueghel lo son de condición fìsica, alude a su humanidad; los ojos vendados de las mujeres de Afshin, aluden a la conciencia y la determinaciòn de un cambio de condiciòn que se traduce a traves de sus actitudes, los palos y el arma.
Observemos que en el fondo del cuadro de Brueghel hay una Iglesia, la que es sustituida en el de Afshin, por la Estatua de la Libertad, como un lugar utòpico, referente de las mujeres que desean alejarse de su entorno.
En el vestido de la guìa, se observan unos motivos caligráficos, sugeridores de que el cambio que se avecina, de manera tormentosa a juzgar por la apariencia del cielo,  será de caracter cultural.
El pintor maneja con cierta ironìa el hecho de que la Estatua de la Libertad tenga figura femenina, relacionándola con todas las restricciones y los tabùes a los que deben enfrentarse las mujeres de su cultura, para liberarse.

Podrìa decirse bastante más de los cuadros de este jòven pintor iraní, pero considero que las obras siguientes serán provocadoras de nuevas reflexiones en quienes las observen y lo hagan con detenimiento e interés. Cabe decir que Afshin Pirhashemi se ha convertido en un pintor de fama y reconocimiento, no sòlo en su paìs sino en aquellos lugares en que ha expuesto sus obras, como por ejemplo en la Bienal Internacional de Beijing, en el 2005, en donde resultó ganador del primer premio. Sus obras han sido vendidas a precios algo inusuales para artistas noveles, alcanzado una de ellas, la suma de más de medio millón de dòlares, subastada por Chistie´s en Dubai.-
Ahora les dejo con sus pinturas, con sus mujeres en blanco y negro, con algunos colores que gritan y denuncian los acontecimientos socio-polìticos del Irán de estos tiempos, los que pueden haber proporcionado los antecedentes de estas imágenes deliberadamente provocativas.-


































1 comentario:

  1. Una pintura con inspiración social, que atrae mucho, por la profundidad de sentimientos que provoca. Que un hombre exprese tan bien lo que siente la mujer iraní, me parece destacable.

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Por aquì los espero...