viernes, 20 de septiembre de 2013

Béatrice Bissara, el amor a las formas...

Tienen las esculturas la enorme avidez de desplazar el vacio, de ocupar un lugar con su presencia de piedra, yeso, metal o cualquier otro material que provoque al artista.  Asi, a lo largo de la historia, esa avidez ha dejado huellas monumentales en las culturas del mundo y, puntualmente,algunos nombres han rubricado para siempre su paso por el mundo del arte.
La presencia de una escultura convoca sensaciones pero, quizás, sea desde su gestación, la sensaciòn táctil la que más es llamada al deleite de observarlas.  Las superficies que el artista ha trabajado pueden tener todas las particularidades del material seleccionado y,  pulido o nò,  son sus propias  manos las que le han insuflado el alma; son las manos del escultor en uniòn con su intelecto y destrezas, las que le prestan a un trozo de material inerte, la exquisitez expresiva y comunicante de una obra de arte.
Me maravilla extraordinariamente ese don - porque lo es - de extraer una nueva forma a partir de un bloque de mármol, un trozo de yeso o de arcilla, o de cualquier otro material.  Parece que el escultor buscara la forma escondida, que fuera descubrièndola  a cada golpe de cincel,  con el roce experto y sensible de sus manos, con cualquiera sea la técnica empleada para darle vida a la escultura.-
Es en este punto en que al ver una obra de Beatrice Bissara, me deslumbré con la maestria y la capacidad de animar los materiales, crear en el más estricto sentido de la palabra, una nueva entidad que está ahi, ocupando un lugar en el espacio...



 Desde la primer obra de Beatrice que conocì, experimenté la placentera sensaciòn de estar en presencia de un espìritu exquisito que se traduce en materia a traves de sus propias  manos.  Toda su produccciòn, iniciada en los años 2002  y 2003, son la muestra de su exahustivo estudio de la anatomia femenina, el conocimiento profundo de los pliegues que mùsculos y tendones dibujan en los cuerpos, de còmo el alma puede reflejarse en los rostros y còmo, finalmente, rescata siempre la apacible y serena belleza de las mujeres que se brindan calmada y naturalmente  para ser observadas.






Nacida en1972, desde pequeña conociò de peregrinajes por losmuseos de Francia y de ellos fue nutrièndose para cimentar la artista que latia en ella y que encontrò varios modos de expresiòn,  antes de desembocar en la escultura, bastante recientemente. Viajera incansable, amante de Oriente,  en muchas de sus obras vemos latir el arte de esas latitudes, traducidos en un gesto, un detalle mínimo pero contundente de una postura, un pliegue, una actitud.





 Beatrice tiene plena conciencia de que el arte de la escultura exige el conocimiento pleno del cuerpo humano, que el equilibrio y las debidas propociones son las aliadas que  no se deben rechazar y que, cuando se las domina, se produce el verdadero milagro de la creaciòn artìstica.-




Late en cada escultura el movimiento que se expresa y, el material que las muestra, se vuelve flexible, dinámico y capaz de agitar lo que es, por naturaleza, estático,  fijo...





Las posturas son naturales, no hay tensiòn ni presiòn, y de los cuerpos asì expuestos se desprende una sensualidad que, lejos de ser provocativa, atrapa por su frescura y belleza. 
Existe carnalidad en estas mujeres asì representadas, pero no son más que la materializaciòn de un espìritu que las trasciende  y que se refleja en sus rostros, en sus razgos perfectamente delineados por la escultora que parece obedecer a un llamado metafisico y más allá de lo estrictamente sensorial.-





  






Esta joven escultora nos trasmite su concepciòn respetuosa y de aceptaciòn por la diversidad del género humano, y lo hace a traves de las expresiones de estos rostros que reflejan emociones y vivencias a las que podemos ponerles el nombre que nuestra propia sensibilidad, adivina.







 Beatrice Bissara busca la Belleza a traves de la libertad de sus formas; de la libertad que se expresa más allá del material que emplea y, hay en ella un mensaje que se trasmite y que tiene algo de religiosidad, una postura esperanzadora y una serenidad que florece.







Finalmente, ese mensaje es tambièn un tender lazos hacia la Femeneidad del mundo y en todo el mundo comprendida, es un abrazar todo lo  hermoso y sublime que un cuerpo humano puede ser y hacerlo con un amor que no podemos soslayar ni desconocer.-

















3 comentarios:

  1. Tienen vida! Esas mujeres esculpidas, marrones o verdes y de piel brillante, que llevan algún detalle como un turbante, una tela que se desliza graciosamente por su cuerpo. Un abanico, un instrumento musical... o apoyada en un pie y danzando.
    Tienen vida y algunas un ligerísimo toque art nouveau. Una escultora que tiene mucho para decir!

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  2. eso fue lo que impresionò de ellas... parecen vivas!! y, además, la exquisitez de las expresiones que la escultora logra plasmar en sus rostros y gestos. Femeneidad en estado puro!
    Gracias por tus comentarios!!

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  3. Es embelesante mirar estas esculturas que reflejan la total libertad

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Por aquì los espero...