lunes, 2 de septiembre de 2013

Consuelo Mura, historias fragmentadas...

Consuelo Mura no pinta rostros, no es la mueca, la sonrisa o el llanto lo que nos permite imaginar una historia en lo que observamos, ella simplemente pinta piernas, pies, zapatos... y es capaz de motivar nuestra imaginaciòn disparándola hacia las tramas que nuestra propia psiquis desea o necesita crear.



Podrìamos caer en la tentación de atribuirle a Consuelo Mura la intencionalidad de una denuncia,de una queja feminista sobre el trato que se hace del cuerpo de la mujer en los spots publicitarios, en las escenas eròticas del cine, en todo lugar en donde se despersonaliza al SER MUJER convirtièndolo en un recipiente a llenar con las más disìmiles fantasias. Pero creo que no es eso..., ella nos provoca, desafia nuestra capacidad de observaciòn, apela a nuestro intelecto y nos distrae con zapatos o botas rojas, faldas cortas, el borde insinuante de una prenda interior, un movimiento desinhibido de piernas, unas manos que fijan lìmites.



Obviamente que Eros campea a sus anchas por la superficie de estos cuadros,  a veces se esconde detras de unas zapatillas de ballet provocativamente rojas, o se torna inocente y casi etéreo en las mismas, pero blancas...



Consuelo enfatiza el gesto y lo hace con el certero recurso de negarle rostro a la seducciòn, se empecina en un detalle del cuerpo femenino, pero sin intenciòn de desmerecerlo, sino todo lo contrario... la condiciòn femenina es tal, tiene tal fuerza y es tan visceralmente expresiva, que no importa si no exhibe la totalidad,  confia en lo que logra trasmitir la exhibiciòn de lo  parcial.



La postura de las piernas en una mujer, revela muchìsimas cosas.  Desde el cuidadoso movimiento con un propòsito de seducciòn, hasta el inocente y espontáneo que revela tanto o más que el primero.  Las piernas femeninas atraen las miradas y, al igual que las manos y los ojos, son capaces de trasmitir mucho más que mil palabras hilvanadas en un discurso.




Esta pintora que actualmente vive y expone en Roma y en las más importantes capitales europeas,  nos invita a crear junto con ella, nos invita a inventar historias de seres integrales a traves de lo que nos dicen las partes, nos da pistas, señales, fragmentos de historias que, seguramente, podremos reconstruir y finalizar.






Por momentos sus cuadros tienen el rigor de una fotografìa y en otros la fuerza de una ilustraciòn publicitaria, pero en todos ellos extracta fragmentos de la realidad cotidiana de cualquier mujer, y es capaz de trasmitirnos sus aventuras, sus secretos, sus duelos en silencio, el deseo, la soledad o la esperanza del reencuentro.  



Historias de Mujeres al fin de cuentas, comunes, simples, familiares... pero que, generalmente, son más atractivas cuando se escriben - o se pintan - entre dos...


1 comentario:

  1. Me parece una propuesta original. Ahora que uno piensa que ya se vio todo! Que la creatividad murió en los años 60!
    Me gustaría saber por qué esa mujer oculta su rostro. Por qué solo se expresa por medio de las piernas.
    Porque son piernas y son pies, que quieren significar más que la mirada...

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Por aquì los espero...