domingo, 15 de septiembre de 2013

Michiel Schrijver, las ciudades vacias...

Al conocer la obra de Michiel Schrijver es inevitable el plantearnos algunas preguntas sobre las construcciones humanas en cuanto al Arte y sus condicionantes.  Los cuadros de este pintor holandes nacido en 1957 son una proyección arquitectónica de su propio interior, una manera de trasmitirse en base a la construcciòn de espacios, plazas, edificios, caminos y entornos naturales. 
Muchas son las definiciones de Arquitectura a traves del tiempo, pero me ha gustado especialmente lo que dice Glen Murcutt, Presidente de la Asociacion de Arquitectos de Australia :  "Nunca pensé en la arquitectura como un objetivo a perseguir, sino como algo a descubrir".
Con esta definiciòn  es que les invito a recorrer las ciudades construidas en la imaginaciòn de Schrijver, para intentar descubrir al ser humano que se recrea en ellas y que es capaz de hacerlo a traves de tanta belleza.



Lo que destaca desde la primera mirada, es la serenidad, el equilibrio, la armonìa, particularidades que no sòlo trasmiten las construcciones en sì sino los colores y perspectivas en que sitùa al observador, casi siempre desde lo alto.
Los elementos naturales no están ausentes, pero podemos decir que es el mar quien logra mayor protagonismo en sus cuadros a diferencia de la vegetaciòn apenas presente en algunas pinceladas que nos muestran àrboles o arbustos.



Michiel Schrijver construye sus ciudades con total apego y respeto por las reglas arquitectònicas, más allá de que sean mundos imaginados no cuelga edificios de las nubes ni abre ventanas a lo desconocido. Sus ciudades son amables y armoniosas.
Tadao Ando, el célebre arquitecto japonés, nos dice:  " La Arquitectura sòlo se considera completa con la intervenciòn del ser humano que la experimenta".-
En las ciudades de Schrijver el ser humano aparece esporádicamente,en muchas ocasiones está ausente de las calles y espacios que el pintor recrea.   Son figuras sin protagonismo,  no aportan nada a la escena, apenas aparecen para insinuar una posible actividad en la zona pintada; los obreros que acuden a trabajar al puerto, o algunos seres en un espacio rodeado de altos muros, caminando entre árboles de ramaje rosa, como lo percibimos en los cuadros anteriores.-



Nikolaus Pevsner, un gran teòrico y crìtico de la arquitectura moderna, nos dice:  " La historia de la arquitectura es la historia del hombre en su labor de organizar y dar forma al espacio".
Y esto es lo que percibimos en la producciòn de Schrijver, espacios organizados, delimitados y con un propòsito que a veces puede sorprendernos - como un faro en medio de la ciudad - pero que sin duda siempre apuntan a la belleza del conjunto.
Puentes y avenidas que comunican son una constante, pueden haber ciudades rodeadas de nubes, con barcas que asoman sus proas desde los portales o visibles junto a los muros, pero la intenciòn urbanìstica de orden y contenciòn, son evidentes.


"Sólo recibiendo de la arquitectura emociones, el hombre puede volver a considerarla como un arte" , dijo alguna vez Mathias Goeritz, el famoso escultor mexicano de origen alemán. 
Michiel Schrijver dibuja sus joyas arquitectònicas a traves de la emociòn,  esa fuerza que lo impulsa a crear aquello que le gustarìa conocer, como si de  un eterno viajero se tratara, el pintor traslada al lienzo todos aquellos lugares que visita con su alma curiosa y creadora.  En el punto en que emociòn y creaciòn se cruzan, nace el Arte, en este caso estas ciudades son el reflejo del alma del pintor.-




El agua siempre está presente, fluye, se mueve... se pierde en el horizonte  o parece ser sostén de las construcciones que se amalgaman con él.

 




Hemos ido viajando junto con Michiel Schrijver, observamos a vuelo de pájaro estas ciudades encantadoras, somos espectadores còmplices de lo que disfruta, pero tambièn atisbamos a traves de las ventanas esos paisajes imaginados y   vacios de personas, en que la arquitectura  está por encima de sus vidas, y parece prescindir de su presencia por no serle necesaria para existir.  

Me gusta seguir el pensamiento de Tadao Ando cuando nos dijo que "la arquitectura sòlo se considera completa con la intervenciòn del ser humano que la experimenta"... y de ese modo concluyo que el único habitante  de estas construcciones es el pintor que las crea, y lo hace para la exclusividad de su gozo y disfrute. 










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