jueves, 5 de septiembre de 2013

Morgan Weistling, el lenguaje del arte...

Morgan Weistling ha encontrado, aparte de su tècnica impecable,  el tesoro invaluable de plasmar las buenas y simples cosas de la vida.-
Pintor de escenas muy caracteristicas de su pais y de un pasado que el tiempo ha rodeado de una aureola romántica y placentera, nos invita a incursionar por ellas como si de un paseo se tratara.



Nacido en 1964 en California, fue orientado por su padre en sus primeras pinceladas, ahondando la bùsqueda y desarrollo de su vocaciòn y aptitudes de manera autodidacta.-
Espìritu inquieto, las lecciones que su Padre le proporcionò - como antiguo estudiante de arte - le fueron insuficiente y ya a los 12 años decidiò profundizar sus conocimientos, abocándose a estudiar anatomia y ciertas técnicas más precisas de pintura.- Necesitaba un Maestro, un inspirador del que obtener los mayores conocimientos que anhelaba, y ese mentor fue Fred Fixler quien, en su llamado Instituto de Arte Brandes le proporcionarìa herramientas más elaboradas para desplegar su arte.- Durante 3 años acudiò al Instituto Brandes, trabajando como celador de escuela y en una tienda de arte para costearse los estudios.
Fue en este último lugar adonde acudiò un ilustrador del ambiente cinematográfico de Hollywood, quien quedò impresionado con sus trabajos y lo contratò por los 14 próximos años, destacàndose en los principales estudios de cine justamente como lo que él queria ser:  un ilustrador.-





Un buen dìa un amigo de Arizona, Julio Pro, le invita a exponer sus obras en una galerìa. Los 26 cuadros que expuso se vendieron la misma noche del estreno de la exposiciòn, y  asi ha continuado sucediendo en ocasiòn de cada una de sus siguientes presentaciones.-
Sus cuadros con niños o de niños, son de una calidad pictòrica y capacidad de comunicaciòn, realmente maravillosas.


 


 





El dominio del color es exquisito y su trazo elegante y comunicativo.  
Las escenas de conjunto, en donde recrea actividades grupales, de familia o costumbres, tienen ese aire romántico y evocador a la que todos los espectadores adhieren complacidos.




Los detalles de las escenas se trasmiten con gran plasticidad y realismo y logran transportarnos a un tiempo que ya fue pero que permanece vivo en la evocaciòn del pintor.-












Los pinceles, colores y trazos dibujan historias en un lenguaje que el artista describe al decir:
"... el arte se convirtiò en un lenguaje para mi"...








De verdad que cuesta dejar de mirar estas escenas tan hermosas en donde encontramos, sin dudarlo, un remanso en que aquietar los trajines del dìa a dia...
Por eso, ahi van otras más..

















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