domingo, 1 de septiembre de 2013

Souad Mardam Bey, velando la realidad...

La pintora cuya obra miraremos hoy, naciò en Damasco, la capital milenaria de Siria.
No es casualidad, la busquè y la encontré; ella se llama Souad Mardam Bey y su obra es exponente de una cultura que no se agota en los testimonios arqueològicos de otros siglos, sino en la impronta de la actualidad, creando belleza a pesar de lo que observa y le duele de su pais y su gente.-
Souad es una artista reconocida no sòlo en su pais, sino en otros paises de Medio Oriente asi como en Occidente, habiendo expuesto sus obras en salones internacionales como en El Cairo, Beirut, Estados Unidos, Canadá y Argentina.-


Estos rostros y, sobre todo, estas miradas, son los que me han atraido a su autora.  Son ojos que comunican lo que las bocas cerradas intentan callar; es un mensaje para decodificar y sòlo se logra a traves de la emociòn y la sensibilidad que interpreta la fuerza expresiva de esas miradas.
Souad vive desde hace 14 años en Egipto y ha sido testigo de los ùltimos acontecimientos en el mundo árabe y en su propio pais, desangrado por una guerra fratricida de la que no parece vislumbrarse un final.
Sus obras muestran a su gente, sus colores los traducen y sus trazos dibujan seres que viven su misma realidad.



Mas allá de los coloridos turbantes, caracterìsticos de la vestimenta de las mujeres sirias, los cuadros son atravesados por chorros de colores oscuros; los mismos rostros son surcados por estas manchas que, a pesar de ello, no obstaculizan la visiòn del otro, tal como ella  parece desearlo.






Las viejas tradiciones y costumbres sirias se traducen en la vestimenta de sus personajes, existe una memoria latente de viejas imágenes de su niñez, indicador de còmo el ser humano se vincula con su medio ambiente y quedan fijas las primeras impresiones de su vida.-  Esa memoria se traduce en la consistencia etérea de alguna de sus figuras que no están exentas de elegancia y de refinamiento.



Souad creciò en un hogar en que convivian diversas creencias, costumbres y tradiciones; hija de madre kurda alemana y padre sirio, su arte se nutriò de la variedad y el respeto por el arte y la expresiòn del otro. De allí que sus obras participen de un simbolismo particular que se acentuò luego de instalarse en Egipto, momento en el cual intensificò su trabajo en los rostros y sus expresiones.
Las varias capas de pintura sobre las telas le dan una consistencia muy particular a la obra terminada, imprimièndole una especie de pátina que sòlo el tiempo proporciona y que ella logra con tonos dorados, terrosos, las más variadas tonalidades de rojos, blancos y amarillos.




Pero en la ùltima exposiciòn de sus obras en El Cairo, se observa un cambio muy significativo. Ya a partir del nombre de esta exposiciòn lo advertimos: "Realidad velada".-
Intentemos ponernos en su lugar: testigo de la destrucciòn de su propio pueblo y desde lejos, còmo hace una persona para no temer por su propia vida y a la vez sentir que ese miedo le impide hacer algo para evitar el daño? Sin duda que la permanente exposiciòn del dolor de su pueblo bombardeado debe dejar una huella profunda en sì misma, y - creo - debe llegar un punto en que la propia sobrevivencia, la cordura que se debe preservar para continuar, la impulsan a buscar recursos que, a veces, son de evasiòn, de un no querer ver más el horror.
Es en este momento y en esta última exposiciòn que se llevò a cabo en la Galeria de Arte Zamalek,  en donde las figuras de Souad muestran ese intento de aligerar el peso de esa realidad acuciante y no deseada, una realidad impuesta que golpea su dìa a dìa. Entonces el recurso es poner un filtro, algo que tamice la visiòn de la realidad, que no la haga tan brutal.


 
Los personajes cubren sus ojos con grandes lentes de sol que obstruyen la visiòn, y los cuerpos aparecen cubiertos de varias capas de ropa en el intento de amortiguar la fuerza de las imágenes que le llegan; es un recurso de autodefensa que la artista ha traducido de esta manera.





El uso del color tambièn ha variado, ahora son más sombrios y oscuros, como soporte de esa idea de pesadumbre e incertidumbre que aflije a sus figuras.



Introduce en sus lienzos elementos de las calles y la cultura de su pais, asi como pájaros, payasos y derviches con el propòsito de representar los elementos caracteristicos de la comunidad siria.- A pesar de estos pequeños elementos, no se logra cambiar la pesadumbre del conjunto y la modernidad de las figuras y las situaciones,  el ropaje actual de las mismas,  no son suficientes para alejar la tristeza.-


En el folleto que completa la exposiciòn en la Galeria Zamalek,  están impresas las siguientes palabras de Souad: 
"Siempre digo que todo es Arte y no existe la competencia. Todo el mundo tiene su propio camino por el que transitar y cada uno tiene su propia manera de capturar los momentos de su viaje. 
Cada uno ve algo diferente y lo capta de diferente manera.
El Arte es relativo a cada persona, sin embargo, cada intento artistìco debe ser honrado y valorado de quien viene".-

Estas palabras impregnadas de tolerancia y libertad, son las que el alma de un artista guarda con celo y convencimiento, palabras y conceptos que la realidad parecen desmentir pero que es de orden no perder de vista y, el intento de vivenciarlo dìa a dìa en la pràctica de nuestras vidas, es lo que hace potenciar a la Esperanza...
... que asì sea!








1 comentario:

  1. Me gusta muchísimo su forma de expresarse. Agradezco que me la hayas hecho conocer! Voy a ver si logro compartirla. Gracias!!!!

    ResponderEliminar

Por aquì los espero...