lunes, 23 de septiembre de 2013

Vladimyr Yakovin, esos mundos mìnimos...

Para ese niño/niña que todos llevamos dentro y que se resiste a abandonarnos, es que Vladimyr Yakovin creo un  mundo surrealista en principio, que tiene la consistencia de los sueños y también  la increible realidad de un mundo paralelo con el que convivimos desde la fantasia infantil, siempre fértil, siempre inquieta, siempre curiosa y maravillada.-

Veamos:




Este ilustrador que fue admitido en el muy selecto Club de las Artes de la Imaginaciòn, de Inglaterra, en el año 2005,  tuvo a bien nacer en Vladivostock en 1969  y graduarse en la Academia de Artes Repin, en San Petersburgo en 1992.- Sus obras son conocidas y admiradas en museos y colecciones privadas de Rusia, Canadá, Alemania, Estados Unidos y Francia.-
Asi presentado, vamos a internarnos más en este territorio poblado de pequeños seres que, desde el "microrealismo" como lo define su autor, nos va sugiriendo emociones diferentes, algunas alegres y otras no tanto, pero siempre brillantes y atractivas.-





Estos micro seres de apariencia humana, estan emparentados con gnomos y duendes, a veces con elfos y otros personajes fantásticos que viven en  un mundo de apariencia real, a su escala, poblado de objetos normales y a los que se les puede encontrar sobre el armario de la cocina, en la esquina de una ventana, paseando frente a un ramo de flores, o disfrutando de sus mascotas, igual de pequeñas,  en un prado verde y tentador.




Las escenas son réplicas de comunes escenas humanas, la única diferencia es el tamaño mìnimo de los personajes, sus grandes narices rojas, su vestimenta estrafalaria a veces, pero siempre atractiva y evocadora.





Todo está en el detalle con que Yakovin nos muestra a sus personajes, su mirada es benevolente pero a veces parece hacernos un guiño malicioso, con picardìa y buen humor.



Vladimyr Yakovin se crea un mundo propio que no solamente es estético, sino que le propociona una realidad que, aunque ficticia, nos conmueve y emociona.


  

 Los personajes son impredecibles, como habitantes de una realidad fantasmagòrica , producto de la imaginaciòn de su autor, pero éste les otorga a sus razgos y situaciones tal peso de verosimilitud, al recrear  circunstancias comunes al  mundo de los humanos, que nos sentimos tentados de mirar a nuestro alrededor para ver si los descubrimos en algùn rincòn...







Tenemos que salir de este mundo mìnimo y encantador,  volver a la realidad, esa que nos impide encontrarlos sobre el armario de la cocina o sobre una flor..., pero ha sido un viaje mágico por una tierra a la que siempre podemos regresar, cuando permitamos que ese niño o niña que nos acompaña, tome la decisiòn...







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