jueves, 17 de octubre de 2013

Carl Larsson, el lado amable de la vida...


Les invito a conocer a un artista que pintò su historia de amor;  el amor por su esposa e hijos, por su familia, por su hogar, por todo lo  hermoso que supo apreciar y valorar,  y con lo que fundò un estilo de vida que lo ha trascendido y que logrò marcar una tendencia que identifica a un pais y a còmo gusta vivir su gente.
El pais que lo vio nacer en mayo del año 1853, fue Suecia, y su nombre es Carl Larsson.
Vino al mundo en el seno de una familia muy humilde, sujeto a todo tipo de privaciones y carencias, con una infancia igual de difìcil que dejò hondas huellas en el hombre que serìa despues.
Su inclinaciòn artìstica seguramente le llegò de la influencia de su Abuelo materno, un pintor artesanal, tan pobre como el resto de su familia.
Tuvo la suerte de que el maestro de la escuela para pobres a la que asistiò en Estocolmo, advirtiera su talento y lo recomendara para ingresar a la Academia de Arte de esa ciudad, en donde obtuvo durante los años que concurriò, 12 medallas por su calidad como dibujante.  
El trazo de sus dibujos, la excelencia en el manejo de los colores y sagacidad para expresar las atmòsferas recreadas en ellos, lo llevò a trabajar en una revista humorìstica - "Kasper" - y como dibujante ilustrador de reportajes periodìsticos en diarios de la ciudad.
Pero, siguiendo la moda de la època para los artistas que querian progresar en lo suyo, en 1877 viaja a Paris y permanece dos años en la meca del arte europeo de aquellos años.  Sin embargo, no se nutre en el contacto con los pintores impresionistas de entonces, sino que se instala por dos años en Grez,  un lugar que se habia convertido en el refugio de otros pintores suecos,amantes de la vida al aire libre. Será en ese lugar en donde descubra el arte de la acuarela de la que se convierte en eximio ejecutante; sin dejar en incursionar en otras expresiones como el dibujo al lápiz, al carboncillo, la tinta china y la xilografìa. La década de los 70 fueron años muy difìciles para Larsson, a pesar de su aprendizaje artìstico, la depresiòn hizo presa de él, alimentando ideas de suicidio, objeto de honda desesperaciòn. La estrechez econòmica y la distancia de su pais no contribuìan a que su ánimo mejorara para hacerlo prosperar.
Es en Grez donde conoce a quien serìa su salvadora y el gran amor de su vida; Karin Bergöo. La joven era oriunda de Suecia, al igual que èl, y tambien buscaba su lugar en el arte, en la pintura y el diseño y confecciòn de tapices y otras expresiones textiles que la contaban como una gran promesa. Se casan en 1883 y viajan por Suecia, Inglaterra e Italia, empapandose del arte de esos paises con toda la cultura clásica y moderna que se desarrollaban entonces.  Mientras, la vieja escuela de la revista Kasper y sus ilustraciones para los diarios de otras èpocas, lo lleva a convertirse en un ilustrador de renombre para libros infantiles, para las poesias de Shiller, los cuentos de Anderson y para novelistas de la época.
A su lado, Karin se convierte  en el centro de su vida, en su mejor y más severa crìtica, y en la mujer y madre que convertirá en un hogar la casa que hereda de su padre en Sundborn, al este de Estocolmo - "Lilla Hyttnäs" - adonde se trasladarán en 1901.
Lilla Hyttnäs se convierte en el centro de la vida de Karin y Carl, es su mejor obra, el lugar en que rompen con el oscuro y recargado estilo victoriano de aquella época y;  producto de la fresca personalidad de la joven, el hogar se llena de color y luz, en donde cada detalle es fruto de la elecciòn del matrimonio para su disfrute y el de sus hijos. Reconstruyen la casa de la misma manera que van construyendo su vida familiar, acrecentada con 7 hijos.

Veamos: 
C. Larsson -  1912



La vida familiar será el centro de las acuarelas de Larsson, sus 7 hijos y su esposa, los modelos perfectos para trasmitir la felicidad de aquellos años y, la casa de la familia,  el inicio de un nuevo estilo  que ha dejado una huella indeleble en el llamado "estilo sueco" en decoraciòn de interiores.






La acuarela le brinda la delicadeza de los colores, el trazo del dibujo es liviano y ágil, todo contribuye al logro en trasmitir la felicidad de aquellos años en que  Larsson encontrò la contrapartida de sus años de desolaciòn y miseria. 





 Veamos ahora diversas escenas dentro de la casa, observen la luz, la alegria de los ambientes, los detalles simples y comunes que se encuentran allí,  las plantas y las flores,  los colores que lo iluminan todo.








Crean su hogar en base a las cosas que les gusta, a las que necesitan para criar a sus hijos; los ambientes son amables y en todas las escenas Larsson trasmite la sensaciòn de armonìa y buen vivir,  la sencillez y un clima amoroso y atrayente.











Y en el centro de todo, siempre Karin...



Entre las aficciones de Karin, estaban la tapiceria ...



 ... y el jardìn... 



 




... las actividades al aire libre...






A Carl, aparte de la pintura...



las tareas manuales, junto con sus amigos los carpinteros y pintores de su casa...


o la ilustraciòn de libros ...











  
 Todo lo que hemos visto; y mucho más que podrìa ser material para otra entrada en el Blog,  hizo de Carl Larsson y su esposa Karin Bergöo, los personajes más populares en su pais en los años en que les tocò vivir, formar su familia y su prestigio como artistas. Pero sin duda, el legado mayor junto con las acuarelas hermosas de Carl, es la casa que aùn se conserva, convertida en museo por los hijos del matrimonio y mantenida hasta hoy por una fundación que ha tomado a su carga el mantenimiento y el darla a conocer a las nuevas generaciones de suecos que, inspirados en ellos, han encontrado ese "lado amable de la vida" que a todos nos encanta por igual...

Los invito a visitar Lilla Hyttnäs, hoy...













Me gusta pensar que ellos aùn pasean por el jardìn de Karin... 


















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