domingo, 13 de octubre de 2013

Claude Théberger, pintando el viento


Hago una libre asociación entre la temática de parte de la obra pictòrica del artista que conoceremos a continuaciòn, y la mùsica de aquella hermosa pelìcula que se llamò, "Los paraguas de Cherburgo". Salvando distancias - no tantas - verán que la asociaciòn no es forzada...




Claude Thèberge fue un artista canadiense que incursionò en varias disciplinas, desde la pintura hasta la escultura, famoso en su paìs expuso su vasta obra en varios lugares del  mundo.
Naciò en Edmunston en 1934 y creciò en Riviére-Bleu, Quebec; estudiò en la Escuela de Arte de Quebec y también fue becado en la Escuela Superior de las Bellas Artes  y en el Museo del Louvre, en Paris.-
Viviò entre Montreal y Parìs, desarrollando su arte en la exploraciòn de diversos estilos, desde la abstracciòn al Surrealismo. Convencido de que el arte debe salir de los Museos e invadir las calles, colaborò con la ornamentaciòn urbana a traves de esculturas, murales de grandes dimensiones para adorno de espacios pùblicos, vitrales en la Iglesia de Juan Bautista de la Salle y un mural escultura de hormigòn en el campus de la Universidad de Concordia, Canadá.-
Pero nosotros vamos a incursionar en su obra pictòrica, muy particular.

Veamos:




En la década de los 80, Théberger ya habia recorrido un largo camino en la pintura y regresa al arte figurativo, con una fuerte tendencia surrealista y simbolista. Serán de esa època, su serie de los Paraguas, plena de encanto y colorido.




En el mundo creado por Claude Théberger los paraguas son asumidos a toda la gama de experiencias humanas, dejando como tarea para el observador, la decodificaciòn de una simbologìa muy atractiva.





Paraguas, bufandas multicolores, caballeros cubiertos con sombreros,  encuentro de amantes y animales pueblan sus pinturas, exaltando de alguna manera, la belleza de lo simple que adquiere la relevancia que le prestan su imaginaciòn y su pincel.-






Théberger pinta el movimiento,  el viento y la lluvia,  la emociòn de los amantes, la ternura de los animales, y lo hace saturando de colores la superficie de sus telas que se convierten en una suerte de invitaciòn a participar de esos escenarios,a  sentir el viento y la lluvia, cubrirnos con sus bufandas y paraguas multicolores,  emocionarnos como las parejas que parecen siempre, vivir un apasionado reencuentro...




  

Cada uno extraerá algo de estas imágenes y cada uno, tambièn, le añadirá desde su propia sensibilidad, por lo pronto a mi me ha encantado incursionar por la obra - que no es toda, obviamente - de Claude Théberger, y corroborar una vez más, que para el arte y los artistas, la materia de sus sueños es maleable y dócil cuando se entregan a traducir lo que nace de la imaginaciòn.

Les dejo en compañia de la obra de Claude Théberger...





















2 comentarios:

  1. Me encantó este pintor! Solo el arte puede transformar un adminículo (no sé si está bien empleada la palabra, pero es la que me sale y el diccionario está un poco lejos), tan incómodo y tan inútil como el paraguas en algo tan partícipe de la vida de la gente, casi que en comunión...
    Ah, además fue un placer mirar las pinturas, escuchando esa música tan apropiada!!!!

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  2. Gracias Raquel, a mi me encantò descubrirlo, investigar sobre el pintor y trasmitirlo. !!!

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Por aquì los espero...