domingo, 6 de octubre de 2013

Marcelle Milo Gray, cultivando el jardin interior...

Inmediatamente me conectè con las pinturas de Marcelle Milo Gray, con la atmòsfera que crea en cada uno de sus cuadros y de la que soy tan afìn.
Hace mucho que he descubierto lo  necesario que es para nuestra salud y buen vivir, crear esos espacios ìntimos, resguardados y amables en donde refugiarnos del mundo y su ritmo demoledor, de sus contìnuas agresiones para con nuestra sensibilidad y nuestros espíritus.
Es lo que hace Marcelle a traves de las escenografìas en que ubica personajes y animales, creando pequeñas escenas que son un verdadero mundo dentro de otro,  un jardìn que intenta ser resguardado, en donde discurrir la vida preservando las cosas que le gustan y le hacen felìz.-

Veamos:


  

Marcelle Milo  Gray naciò en 1954, en Devon, Inglaterra y estudio en la Universidad de Essex  y en el Colegio de Arte y Diseño de Exeter, por lo que su formaciòn artìstica ha sido muy sòlida en lo tècnico.
En cuanto a su inspiraciòn, nos dice: "Me inspiro en la gente, los lugares y jardines de mi vida, las actividades sencillas, la jardineria, tomando el te,  que son oasis de cordura en un mundo frenético".-
Y eso es precisamente lo que observamos a primera vista, en una primera ojeada a estas escenas llenas de encanto y simplicidad.



Es un mundo ordenado, en donde la Naturaleza aparece delineada de manera intencional, dibujada en equilibrio, estructurada dentro de un jardìn o, incluso, cuando no se perciben los lìmites de éste.





Marcelle trasmite esa sensaciòn de "jardìn encerrado", conocedora de que es en él en donde puede provocar los cambios y dibujar situaciones, en donde puede ubicar a sus personajes y generarles un espacio para el disfrute con cierto margen de seguridad y amparo.


























A veces aparecen en sus escenas,  estos zorros/as, y lo hacen con caracter simbólico, con una determinada intencionalidad de advertencia, de recordarnos que el mundo exterior existe y que no se puede olvidar ni soslayar totalmente. Nos indican cierta correspondencia entre los personajes humanos, además, y la naturaleza salvaje de los zorros, tan aparentemente domesticados e integrados a ese jardìn.


A pesar de ser jardines cerrados, resguardados, no son escondidos, sino que la hospitalidad y el deseo de  compartir abre puertas y dibuja senderos para a ellos llegar.





Lo ornamental está presente en fuentes y estanques, canteros, setos y flores agrupadas para agradar la vista, el olfato y el deseo de permanencia de la pintora.


Es el suyo, un mundo que desea compartirse, que no crea barreras insalvables, y que brinda sus secretos deleites a quien los desea o necesita.

  


Llega un momento en que el jardìn pierde sus lìmites y busca espacios más amplios, se integra a campos y bosques floridos en donde,  aquellas que han aprendido de sus beneficios, son capaces de integrar y recrearlos en cualquier lugar. Llega ese momento, en que el jardìn escondido es el propio mundo interior y con él se puede ir a cualquier lugar conservando su bondad y placidez, se le puede cultivar en cualquier circunstancia y escenario.






A la luz de la luna o bajo el sol, el jardìn permanece siempre acogedor y seguro para quien ha sabido crearlo con las cosas que le brindan paz y disfrute.

En la obra de Marcelle encontramos tambièn esta serie de pinturas en donde presta especial atención a las flores que engalanan sus jardines:



 



  

... como asì tambièn escenas interiores que trasmiten, la misma sensaciòn de placidez y equilibrio...y en donde encontramos casi los mismos elementos y a los mismos personajes de los jardines.







Antes de dejar a Marcelle Milo Gray en la quietud de su jardìn interior, quiero compartir dos cuadros en especial que considero da una señal muy clara para aquellos que puedan pensar que este mundo es ingenuo, cándido o desprevenido... observen:



A simple vista creo que ambas mujeres son la misma persona practicando sus aficciones, la jardineria y la pintura, pero si observamos las miradas - tanto de ellas como de la mascota - veremos que existe una alerta, una inquietud, algo que las distrae...Un ruido quizás? un visitante inoportuno??  No lo sabemos, pero podemos aventurar que aquello que sea, aquello que provenga de fuera de su zona de confort,  no las tomará de sorpresa.  Cultivar ese jardin cerrado, ese mundo interior no las aparta  ni las descalifica para los rigores del exterior...El apartamiento no les genera ignorancia, sino una mayor agudeza en la percepcìon.  No hay ingenuidad en Marcelle Milo Gray, sì naturalidad y  confianza, y son esos valores los que se suelen cultivar en los mejores jardines cerrados de nuestro  mundo interior.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Por aquì los espero...