lunes, 14 de octubre de 2013

Tamara Natalie Maden, descubriendo a los reyes...

Xaymaca, la tierra de madera y agua, vio nacer a esta joven pintora jamaiquina, quien con tanta pasiòn ha encarado su arte y a traves de él, ha reinvindicado desde la belleza a los más pobres de su tierra.
Tamara Natalie Made naciò en las montañas de Jamaica, en un pequeño poblado llamado Frankfield, y allí quedó, desde muy pequeña, al cuidado de su Abuela, cuando su Madre se marchò a Amèrica en bùsqueda de una vida mejor.
Según lo que ella misma cuenta, ese hecho que pudo haber sido dramático, le brindò la posibilidad de vivir una niñez al amparo amoroso de una Abuela que alimentò tanto su cuerpo como su corazòn, rodeándola de la sencillez de los desposeidos, de los ejemplos de solidaridad de los más pobres, y de todo lo que aquellos que nada tienen, son capaces de compartir.
Su niñez fue libre y feliz, corriendo descalza por el camino polvoriento que llevaba a la fuente de donde traian el agua para la casa, lugar al que la Abuela iba tantas veces al dia como fuera necesario. Fue una niñez ocupada por la imagen de esa Abuela solidaria, permanentemente conectada con el otro, con el que necesitaba de ella, con su mano siempre tendida, brindándose.

La Abuela - Mama - y su perro Bringle
"Gente increible me rodeaba, incluyendo a mi Abuela la que, a pesar de su lucha contra la pobreza y la tensiòn emocional de su enorme corazòn, se brindaba cuidando al prójino. Los vecinos iban a compartir la comida, el agua  y su amor por Dios. Siempre me pareciò que era increible, y yo querìa que las voces de aquellas personas, fueran oidas alguna vez".



Cuando se marchò a estudiar a Manchester, comenzò a pintar expuesta a las primeras influencias del arte de su pais, estudiò literatura, fotografìa y  escritura creativa.
Emigró a los Estados Unidos en plena adolescencia y continúo pintando incansablemente.
Prontamente serìa la pintura su refugio y consuelo al diagnosticársele una rara enfermedad renal que ponìa en peligro su vida. 
Débil y enferma, decide regresar a Jamaica para ver a su Abuela y será allí, a iniciativa de ella, en donde se reencontrará con un hermano al que habia dejado de ver desde muy pequeña.  
No sòlo lo encuentra a él, sino a lo que serìa su salvaciòn, el hermano se ofrece para donarle un riñòn y en el año 2000 se concreta el exitoso transplante que le permite renacer.
A grandes razgos, esta es la peripecia vital de Tamara quien hoy vive en Atlanta desarrollando sus roles de Madre, pintora, fotògrafa, ilustradora y escritora de cuentos para niños.




En este escenario de su vida, desde las interminables sesiones de diálisis, el miedo contìnuo hasta el transplante, Tamara fue comprendiendo - desde el dolor - la ìntima conexiòn que la unìa con la gente más simple, con los obreros, las mujeres de pueblo, los niños, los invisibles y desconocidos, con los guerreros del mundo de hoy, con los que - como su hermano - son capaces de donarse para salvar la vida de otro.
El mismo año del transplante, realiza su primera exposición con mucho éxito, pero comienza a vislumbrarse en su obra, un cambio muy importante. Los invisibles, los desconocidos empiezan a transformarse, comienzan a ser elevados por el pincel de Tamara a una especie de realeza que ella concreta al engalanar a sus personajes, con atributos y ropajes propios de viejas dinastìas perdidas.





Adornados con mitológicas coronas de oro, sus personajes deslumbran rodeados de paisajes etéreos que los ubican en el antiguo Egipto o en la antigua realeza del Africa occidental.
Magistralmente retratados, los eleva a traves de su trazo y de un colorido extraordinario que les presta una nueva realidad, los hace visibles y los rescata del olvido y de la invisibilidad.






Los pájaros multicolores que acompañan a sus figuras, son el sìmbolo de la libertad, de la esperanza que esta joven mujer descubriò a traves de sus dolencias y temores,  liberadas gracias al amor de un hermano que casi no conocìa y del increible gesto de su donaciòn.

Cubre a sus personajes con oro y telas preciosas con el ùnico propósito de distinguirlos, para que sean vistos y apreciados, valorados en los términos que lo hace el mundo, sin olvidar quienes son y que forman parte de sus recuerdos y vivencias de la niñez. .






"Mi expansiòn creativa me ha permitido incorporar elementos de religiosidad, centrados en el estudio de la figura humana y del negro, de su espíritu y el amor femenino/masculino".-




Observando estas espléndidas figuras que Tamara pretende rescatar del anonimato, de la masa invisible, me pregunto hasta donde no ha logrado, realmente, capturar y mostrarnos lo que son en su propia esencia?  hasta dònde no ha hecho más que mostrarnos a los reyes, a las reinas y guerreros luminosos que guardan en su interior?  Cada uno de Uds, puede tener una respuesta a estas preguntas, y para eso les dejo a solas con estos seres espléndidos que, coronados de oro y ataviados con riqueza multicolor, no dejan de mostrarnos su abrumadora dimensiòn humana, su ser en el mundo en el lugar que les ha tocado vivir.









                         "Mi arte es reflejo de mi personalidad, viva y pujante"
                                                      Tamara Natalie Maden












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