viernes, 29 de noviembre de 2013

Jean-Marie Boomputte, los bon vivant...

Detras de estas figuras hay, sin lugar a dudas, un gran observador de la realidad. Y no hablo de la realidad de un solo pais, de una sola sociedad, sino de una realidad universal.  Quien asì trasmite el resultado de su observaciòn es Jean-Marie Boomputte, belga de nacimiento y un artista reconocido en su pais, luego de unos cuántos años de incursionar en el mundo del arte, hasta ser distinguido y valorado justamente, por esta serie de cuadros que vamos a mirar.-

Veamos:




Inmediatamente destacan dos aspectos:  el color y las lìneas.  Estos personajes que crea a partir de formas esféricas y lineas que los cruzan y delinean, tienen un comùn denominador:  el disfrute, el goce. Por eso el color rojo, símbolo de lo pasional y fulgurante, de lo que no pasa inadvertido, de lo que resalta y disfruta al hacerlo. El rojo está en todos los cuadros y viste a casi todos los personajes femeninos. Si continuamos observando, apreciaremos otro detalle muy significativo...




Lo advirtieron? todos son personas de edad madura. Los señores con su pelo cano, calvicie incipiente, una barriga que no se puede ya disimular y con un estilo sobrio y desenfadado a la vez,  en el vestir. La corbata está presente, o parece recièn se la ha quitado. 
Las señoras no ocultan sus curvas voluminosas de mujeres de más de 50 años, senos enormes y voluptuosos, piernas esbeltas, de vestir sexy, escotes y breteles que apenas sostienen.
Tanto los señores como las señoras tienen miradas picaras que apenas pueden disimular, la de aquellos que están de vuelta y conocen todo lo que hay para gozar y disfrutar, pero que aùn pueden encontrar atractiva la reediciòn de viejas aventuras juveniles, con la libertad que le proporciona la experiencia y el saber vivir. Ellos, "están de vuelta", pero no desencantados ni vencidos.



El pintor casi nunca los muestra solos, en pareja o en grupo, son sociales, tienen ritos y costumbres, las de una clase que tiene con què satisfacer sus caprichos y juegan un juego de còdigos y reglas propias.
Jean Maria nos describe a traves de lìneas y colores,  a los que se encuentran en todos lados y son fáciles de reconocer, a los "bon vivant"
Desde còmo vestir, còmo beber y comer, como relacionarse, sociabilizar, conocer y disfrutar, el "bon vivant" sabe en sì, "cómo vivir".-

  



Reeditan la pasiòn, y no le temen al ridìculo; en busca del gozo recrean con sus cuerpos maduros, posturas y escenas que los jòvenes suelen vivir con soltura y naturalidad.
El concepto de "bon vivant" se atribuye generalmente al que tiene una especial predilecciòn por el buen comer y el buen beber, el que busca el refinamiento de lo viejo sazonado con sabores inéditos, que se deben descubrir; por extensiòn, se delinea el caracter del bon vivant como una degustador de los placeres de la vida, del gozo de los sentidos y el que hace culto del "saber vivir".- Son aquellos que disfrutan de un buen restaurante con tres estrellas Michelin, o alardean de  haber encontrado un bodegòn pequeño que sirve la mejor pasta o el mejor vino.
El bon vivant se deja llevar por el ritmo,disfutan de los deportes de los que conocen todas las reglas, todas las mejores marcas. Sabe de lo que habla, todo lo prueba. 



Cuando las señoras aparecen solas, se muestran igual de sofisticadas, cuidadosas, intentando una espontaneidad que no alcanzan. Siempre seductoras, siempre seguras de sì mismas.






Es innegable el humor de la mirada de Jean-Marie Boomputte; el mismo con el que crea un universo bien definido que le ha dificultado a  la  crìtica,  el poder  encasillarlo.  Ni Botero ni abstracto, el volùmen de sus figuras y las lìneas geométricas que atraviesan sus cuadros, tienen un propòsito filosòfico, dirìa yo...la de mostrar lo descontracturado de la sociedad por un lado a traves de lo esférico y voluminoso, y a la vez  el esfuerzo que significa ese quiebre, denotando en ocasiones, cierta voluntad porfiada en que asì sea -  alejada de la natural evoluciòn que siguen las sociedades - a traves de lìneas que atraviesan a los personajes, a figuras geométricas que los contienen y definen.- 
Ejemplo de lo anterior, se observa claramente en el siguiente cuadro:


Las figuras parecen atravesadas por una recta que divide la parte superior de los cuerpos, de la inferior. En una mitad el volúmen y lo amable de la curva, en la segunda la lìnea que mantiene rectas y juntas, sus piernas.-  Estos planos que coexisten reflejan tensiòn, la que , a pesar del gozo y el disfrute de los bon vivant, deben encarar en la superestructura social  en cualquier lugar del  mundo.
De todos modos, mi mirada es amablemente deleitada en estas figuras que se aferran a lo bueno de la vida, con voluptuosa dedicaciòn...







martes, 26 de noviembre de 2013

Jacek Yerka, en donde nada es imposible...

Les pido que abandonen reglas, dogmas y paradigmas fundamentadas en la razòn, porque de la mano de Jacek Yerka vamos a ingresar al fantástico mundo que, desde niño en la lejana Polonia, se ha empeñado en crear para su disfrute y el nuestro.
En sus magnìficas obras la fantasia se amalgama a la calidad plástica, sumadas a la belleza y a la libertad de su imaginaciòn creadora.

Veamos:




Jacek Yerka naciò en una pequeña ciudad del norte de Polonia en 1952, en un entorno de bien conservada arquitectura medieval que los destrozos de la Segunda Guerra Mundial, no lograron afectar. El ambiente familiar que lo acunò estaba pleno de colores y olores de las pinturas, gomas, pinceles y papeles con que, sus Padres, estudiantes de la Academia de Bellas Artes de la ciudad, creaban diariamente lo que fue nutriendo la mirada del niño Jacek.  El arte estuvo en sus manos desde muy pequeño, con diferentes materiales creaba pequeñas esculturas de barcos, cabezas de seres fantásticos, máscaras, alejado de otros niños y reacio a la escuela. Sòlo lograron permaneciera en el aula, cuando le permitieron acudir con sus materiales para trabajar en clase, mientras el Maestro intentaba distraerlo de su pasiòn.
Curiosamente y al contrario de lo que se podrìa suponer, no querìa ser artista como sus Padres y se anotò en la Facultad de Medicina adonde, recièn un año antes de recibirse, volviò a tomar los pinceles para no dejarlos nunca más.




Desde el principio se ve atraido por la influencia y admiraciòn por la pintura Renacentista Flamenca, cosa que es apreciable en sus cuadros, en las superficies luminosas de las mismas y en el manejo que hace de los colores, allí están presentes - de algùn modo - Brueghel y Jan van Eyck.  Cuando fue admitido por la Academia de Bellas Artes, ya tenìa un camino recorrido y sabìa por donde seguirlo, razòn por la cual el empeño de sus maestros en conducirlo al arte contemporáneo, fue infructuoso.
Empecinado en su convicciòn, continúo meticulosamente el estilo clásico flamenco.
Durante el segundo año en la Academia de Arte empezò a ganar algùn dinero creando Carteles, para los que, descubriò, tenìa enormes condiciones comunicacionales, aunado a su bello dibujo imaginativo. Durante mucho tiempo viviò de ellos, participando en varios exposiciones nacionales e internacionales con mucho éxito. Pero, paralelamente, durante las noches y en ratos libres, continuò pintando lo que realmente le apasionaba y que, ùnicamente compartìa con su familia y más allegados.




Ya en 1980 se dedica por completo a pintar, y expone en galerias de Polonia, Alemania, Estados Unidos y Francia entre otros lugares.-
El mundo creado por Jarcek tiene profundas raices en sus vivencias de la niñez, en la arquitectura de la ciudad que lo vio nacer, en los colores de sus fachadas medievales, en sus altos techos coronados de tejas, en la aparente fragilidad de otras construcciones que tambien le fueron familiares.



El privilegio de Jarcek es el de haber conservado su mirada infantil, libre de dogmas, permitièndose traducir los más atrevidos sueños en pinturas plenas de encanto y virtuosismo. Hay poesia en sus pinturas y una gran emotividad que, sobre todo, se nos muestra al momento de crear estas cocinas surrealistas, que no son más que producto de sus recuerdos infantiles al lado de su Abuela, la persona más importante de su niñez. Varias de sus obras recrean ese lugar en el que ella reinaba y lo privilegiaba con su cariño y dedicaciòn y  que él, pasados los años, le devuelve en fantasia y belleza.









Me atrae especialmente - aparte de lo onìrico - esa visiòn integradora que le permite cruzar, mezclar, invadir y complementar, diversos planos de la realidad; asi vemos como la Naturaleza es parte integral de escenarios que, normalmente, suelen ser urbanos, propios del formato tradicional de lo que es una casa habitaciòn, por ejemplo. Los campos ingresan a la cocina de la Abuela, el cèsped se confunde con multicolores alfombras, un hongo se convierte en mesa para el desayuno y el viejo reloj se encuentra en el tronco de un añoso àrbol. Los animales ocupan el lugar de los seres humanos, de los que prácticamente no hay en sus escenas, y se convierten en seres fantásticos, mimetizados con su entorno, fusionándo su naturaleza con los avances del llamado "progreso"...


Se confiesa un admirador de la "década dorada" de los 50', como la denomina, y por esa razòn - quizás - elige transformar dispositivos tecnológicos integrándolos con elementos rústicos y pastorales.





Sus ilustraciones, que nacen de un dibujo de grafito, que pasan despues por lápices de colores y un borrador en pastel, para terminar en pintura acrìlica, son el paisaje minuciosamente detallado, de sus memorias infantiles.











El pintor atrapa la atenciòn del observador, lo subyuga con los múltiples detalles de sus cuadros, moviliza su imaginaciòn, le invita a la fantasia.  El suyo es un universo en que todo puede suceder, no hay imposibles, reina la magia sin que veamos al mago, los sueños más delirantes, los más simbólicos o los más lùdicos, encuentran su lugar en el espacio de sus cuadros.  Son muchos y todos nos dejan pensando... , me cuesta abandonar este mundo,  me siguen...??








  


Jacek Yerka