viernes, 22 de noviembre de 2013

Andrea Kowch, Guìa de emociones...

Desde la primer mirada sobre uno de sus cuadros, sentì ese contacto especial que me gusta atribuir a la magia, a esa corriente invisible y poderosa que se da entre los espìritus que, en algùn punto, hacen contacto y se sienten afines aunque nunca se han visto, ni se verán.
Los cuadros de Andrea Kowch tienen esa particularidad con la que me identifico, esa sensaciòn de que lo que observamos es apenas una ìnfima parte de la realidad, que siempre existe mucho más tras lo que vemos.  Es esa especie de "realidad paralela" la que me fascina de su obra, porque provoca al observador a que agudice sus sentidos, no sòlo la vista, sino la mirada interior, la que profundiza en busca de otros significados más relevantes y ocultos.
Andrea es una mujer muy joven, nacida en 1986 en Detroit, Michigan, y con una carrera corta  hasta hoy, pero  jalonada de éxitos y  reconocimientos.

Veamos:



El escenario de sus cuadros es el ambiente rural norteamericano, el profundo interior de ese pais, pleno de historias y personajes que lo reflejan y manifiestan.  Andrea Kowch nos describe escenas que podrìan ser comunes, simples escenas de la vida en el campo, en una granja habitada sòlo por mujeres; pero ella logra imprimirles una atmòsfera inquietante que se trasmite a traves de simbolos, colores y la reunión de ciertos elementos que adquieren otra  significaciòn. provocando al observador a ser descubiertas.-



La naturaleza es concebida por Andrea en un sentido romántico, como traductora de las emociones y sentimientos de los personajes y sus peripecias.  Ella refleja al alma humana, frágil y eterna a la vez, cambiante, mutando permanentemente, convirtiendo de ese modo ese vìnculo entre naturaleza y seres en una alegorìa, en una metáfora de la condiciòn humana.  Es muy importante que observemos los cielos pintados por Andrea, nunca son celestes ni apacibles, la tormenta y el viento son tan protagonistas como los mismos personajes,  es un cielo que presagia cosas que no podemos adivinar, pero que presentimos como un peligro latente, como un inminente tornado que arrastrará sus vidas, cambiàndolas para siempre.


En el cuadro siguiente, las mariposas con toda su carga simbòlica de cambio y transformaciòn permanente, protagonizan la escena junto a la joven que intenta cazarlas y a la que observa la acciòn.  La fragilidad de las mariposas, fácil presa del viento,  no impide sean capaces de realizar heroicas travesias en sus curiosas migraciones, cosa no muy distante - segùn Andrea - de la experiencia de las almas.  La composiciòn del cuadro es impactante, desde la casa al fondo, resaltando contra ese cielo plomizo y amenazante, la grácil figura de las jóvenes, sus cabellos desordenados, la hierba que parece mecerse por el viento, y las múltiples mariposas que las rodean. Toda la escena es evocadora y provoca una sensaciòn de indefecciòn muy difìcil de soslayar o ignorar.


Los colores utilizados, los amarillos, ocres y marrones de sus campos, nos arrastran a un mundo misterioso poblado de seres sobrenaturales que nos invitan a lo desconocido.
"El Otoño es mi estaciòn favorita - nos dice Andrea.  Los olores en el aire, el cambio en el paisaje, los colores, el estado de ánimo del cielo, el aire de presagio ominoso. Es cuando la tierra comienza a desnudar su alma. Es cuando puedo sentir los huesos, nùcleo y esencia de la naturaleza. Tambien hay una calidad acogedora y misteriosa que me impulsa a volver hacia mi interior, saborear la soledad  y explorar mis sentimientos más profundos. Una hermosa sensaciòn de melancolìa y nostalgia impregna todo, y es el momento en que el mundo natural se prepara para la entrega de si mismo al invierno. Todas estas cosas son muy conmovedoras y le hablan a mi alma de muchas maneras profundas".

Otro cuadro inquietante es el llamado "Las Visitantes":


Las mujeres de la escena, se las arreglan para continuar con su tarea en la cocina, mientras una bandada de cuervos irrumpe invadiendo la habitaciòn, a lo que se suma un perro agresivo. Ninguna de ellas abandona su tarea, sòlo sus ojos parecen expresar lo inusual y molesto de la situaciòn.  Desde el fondo de los tiempos la simbologia de los cuervos está unida al mundo de los muertos, son emisarios y acompañantes de la Muerte, y esta irrupciòn en el mundo de los vivos, se vuelve ominosa y es augurio o presagio de cosas terribles, una especie de recordatorio, además, de la fragilidad de la vida humana y sus quehaceres.-
No es el ùnico cuadro en que la pintora hace irrumpir a los cuervos en la vida de sus personajes.



Otro aspecto que llamò mi atenciòn, es la inexpresividad de los rostros de las mujeres de sus cuadros, son rostros que no demuestran ninguna emociòn, no trasmiten sentimientos, se muestran impávidos a pesar del entorno, por más inquietante y amenazante que éste sea.
Buscando informaciòn sobre Andrea, me encontré con el curioso dato de que los modelos que utiliza, son sus más ìntimos amigos, muchos de la infancia.

Dice la pintora  al respecto:  "Me parece que cada uno de mis modelos/amigas, como personas, contienen rasgos de personalidad que resuenan conmigo. El resultado de ello es que me permite identificar a cada uno de ellos en varios niveles diferentes, y por lo tanto puedo imaginar a traves de ellos, ya que cada personaje de mis pinturas es esencialmente un autorretrato metafòrico.
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"El pelo azotado por el viento, revela que las corrientes subyacentes de emociones cambiantes, movilizan sus mundos psicològicos, mientras que sus rostros permanecen impasibles y controlados. Tambien destaco la cualidad liberadora del viento. Es una fuerza elemental de la naturaleza, que mueve las cosas hacia adelante, o en espiral, fuera de control. He tenido experiencias de torbellino en mi vida, tando de la buena como de la mala suerte, asi que el poder del viento la asumo como fuerza espiritual de muchas maneras. No se sabe en qué direcciòn cambiará el viento en última instancia, es una fuerza que no podemos controlar, algo semejante a la propia vida".



Más allá de la impasibilidad de los rostros, llama la atención la falta de alegría en los mismos, ya que las reune en grupos y situaciones en que, normalmente, los rostros femeninos se encienden de contento y bullicio. 
"No se trata necesariamente de falta de alegría para mi, aunque otros puedan interpretarlo de ese modo. Las expresiones de los personajes tienen el propòsito de reflejar un estado de ánimo separado del observador, e insinuar la corriente de sentimientos que subyace tras sus rostros. En realidad las figuras se han congelado en sus pensamientos. Pero todo depende de lo que observador añada a la historia. Disfruto de la incorporaciòn de significaciones que oscilan entre el peligro y el suspenso".


"El descontento es parte de la experiencia humana. La felicidad es un sentimiento fàcil y libre, una emociòn abierta que se entiende de manera automática y fácilmente aceptada. El más alto ideal de sentimiento humano, el que todos anhelamos, conciente o inconcientemente, y al que buscamos a traves de nuestras experiencias.  Los artistas ayudamos a los espectadores a comprender lo que en nuestra vida, en el dìa a dìa, no podemos expresar de manera más abierta y sencilla, debido a sentimientos de miedo y vulnerabilidad. Debido a esto, la gente anda por la vida con una máscara, la mayor parte del tiempo. Nuestras emociones internas menos expuestas, son complejas y requieren un exámen que no se logra expresar fácilmente, y como resultado, son menos comprendidas y aceptadas".



A la luz de las obras y de las palabras de Andra Kowch sobre ellas, pienso que su misiòn - conciente o no - es la de descubrir y expresar la verdad emocional de las personas, de lo que somos como seres humanos. Y para ello crea estas narraciones pintadas - porque lo son! - para que la gente las descubra tras el silencio y hermetismo de los rostros pero reflejados en una naturaleza traductora de los mismos. La verdad es que las personas a veces necesitamos determinadas motivaciones para ponernos en contacto con nuestras emociones más reales y no disimularlas. Eso siempre significa un trabajo muy intenso, muy fuerte, no siempre fàcil ni amable.  Estos cuadros maravillosos de Andrea Kowch tienen esa funciòn, son estimulantes de emociones, una invitaciòn a descubrir en nosotros cuales son las llamadas a interpretar su obra.  No deja de maravillarme que una persona tan joven incursione en zonas tan profundas, lo que es una comprobaciòn más de que nuestros espìritus tienen su propia cronologia, muchas veces alejadas de nuestra experiencia terrenal. Este viaje emocional que es la vida se hace siempre en compañia, y cuando contactamos con ciertos guìas naturales, el arte se enriquece mucho más, porque la mano que impulsa al pincel es sabia y desde hace mucho tiempo.












Andrea Kowch






1 comentario:

Por aquì los espero...