domingo, 17 de noviembre de 2013

Carole Perret, rompiendo còdigos...

Las pinturas de Carole Perret lo primero que provocarán en nosotros, será una sonrisa,  ese tipo de sonrisa entre divertida y còmplice que genera el comprobar que se establece una comunicaciòn inexplicable, pero que es vàlida y auténtica.
Esta pintora suiza, nacida en Berna en 1951, actualmente vive con su familia en Friburgo y continùa exponiendo tanto en Europa como Norteamerica y Japón.

Veamos:




Conocida en el mundo del arte como exploradora de un mundo de fantasìa, sus imágenes son impertinentes y plenas de buen humor pero,  mirando con atenciòn, llegaremos a comprender que detrás de esa pàtina naif, hay mensajes profundos que describen còmo  percibe lo que le rodea.-




Estas monjas de tocas blancas y amplias faldas de bruja, son protagonistas de las más diversas aventuras, rompiendo esquemas y paradigmas, para decirnos en definitiva que, "el hàbito no hace al monje", ni a las monjas!!!





Pícaras y juguetonas, las monjas irreverentes se divierten, se caen, se enamoran, juegan y toman vino con una alegria desenfadada que nos invita a seguirlas en esa diversiòn que parece no tener final.




Carole trabajò en publicidad hasta 1990, luego de graduarse en la Academia de Artes Gràficas, pero llegò el momento de aventurarse en lo que realmente le gustaba , y se dedicò de lleno a la pintura, hasta hoy.
Su trabajo no es sòlo atractivo por la temática que desarrolla, sino por la técnica, ya que se ha especializado en la que utilizaban los artistas rusos del siglo XV para dar color y luminosidad a los ìconos religiosos bizantinos de la época.
Ella se autodeclara como una pintora naif, y dice pintar de manera natural y para complacer su afán de diversiòn, como un juego del que disfruta. 




El universo que crea Carole Perret es aquel en que las monjas representadas, somos todas las mujeres, una mezcla de ángeles y demonios que ocupan un lugar privilegiado en su cosmovisiòn. Como ella misma lo dice, esas monjas "llevan un hàbito rìgido, pero van de tacones y sin calzones"...  Intenta de ese modo, explicar a la sociedad en que vive, aparentemente plena de convenciones, pero siempre lista para romperlos.
Estas monjas irreverentes y divertidas, que levantan sus faldas para cabalgar, andar en bicicleta, nadar o trepar a los árboles, en realidad son el alter ego de la sociedad en que vivimos.





"Todos somos a la vez, diversos personajes. Jugamos papeles, y somos algo más que lo que dejamos adivinar, como estas religiosas y como las mujeres y los niños"



  



Estas monjas fantásticas, de tacones y sin calzones,  libres y divertidas, nos invitan a romper còdigos, a sacudirnos la modorra e hincarle el diente a la roja manzana de la vida... sin inhibiciones!


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