martes, 26 de noviembre de 2013

Jacek Yerka, en donde nada es imposible...

Les pido que abandonen reglas, dogmas y paradigmas fundamentadas en la razòn, porque de la mano de Jacek Yerka vamos a ingresar al fantástico mundo que, desde niño en la lejana Polonia, se ha empeñado en crear para su disfrute y el nuestro.
En sus magnìficas obras la fantasia se amalgama a la calidad plástica, sumadas a la belleza y a la libertad de su imaginaciòn creadora.

Veamos:




Jacek Yerka naciò en una pequeña ciudad del norte de Polonia en 1952, en un entorno de bien conservada arquitectura medieval que los destrozos de la Segunda Guerra Mundial, no lograron afectar. El ambiente familiar que lo acunò estaba pleno de colores y olores de las pinturas, gomas, pinceles y papeles con que, sus Padres, estudiantes de la Academia de Bellas Artes de la ciudad, creaban diariamente lo que fue nutriendo la mirada del niño Jacek.  El arte estuvo en sus manos desde muy pequeño, con diferentes materiales creaba pequeñas esculturas de barcos, cabezas de seres fantásticos, máscaras, alejado de otros niños y reacio a la escuela. Sòlo lograron permaneciera en el aula, cuando le permitieron acudir con sus materiales para trabajar en clase, mientras el Maestro intentaba distraerlo de su pasiòn.
Curiosamente y al contrario de lo que se podrìa suponer, no querìa ser artista como sus Padres y se anotò en la Facultad de Medicina adonde, recièn un año antes de recibirse, volviò a tomar los pinceles para no dejarlos nunca más.




Desde el principio se ve atraido por la influencia y admiraciòn por la pintura Renacentista Flamenca, cosa que es apreciable en sus cuadros, en las superficies luminosas de las mismas y en el manejo que hace de los colores, allí están presentes - de algùn modo - Brueghel y Jan van Eyck.  Cuando fue admitido por la Academia de Bellas Artes, ya tenìa un camino recorrido y sabìa por donde seguirlo, razòn por la cual el empeño de sus maestros en conducirlo al arte contemporáneo, fue infructuoso.
Empecinado en su convicciòn, continúo meticulosamente el estilo clásico flamenco.
Durante el segundo año en la Academia de Arte empezò a ganar algùn dinero creando Carteles, para los que, descubriò, tenìa enormes condiciones comunicacionales, aunado a su bello dibujo imaginativo. Durante mucho tiempo viviò de ellos, participando en varios exposiciones nacionales e internacionales con mucho éxito. Pero, paralelamente, durante las noches y en ratos libres, continuò pintando lo que realmente le apasionaba y que, ùnicamente compartìa con su familia y más allegados.




Ya en 1980 se dedica por completo a pintar, y expone en galerias de Polonia, Alemania, Estados Unidos y Francia entre otros lugares.-
El mundo creado por Jarcek tiene profundas raices en sus vivencias de la niñez, en la arquitectura de la ciudad que lo vio nacer, en los colores de sus fachadas medievales, en sus altos techos coronados de tejas, en la aparente fragilidad de otras construcciones que tambien le fueron familiares.



El privilegio de Jarcek es el de haber conservado su mirada infantil, libre de dogmas, permitièndose traducir los más atrevidos sueños en pinturas plenas de encanto y virtuosismo. Hay poesia en sus pinturas y una gran emotividad que, sobre todo, se nos muestra al momento de crear estas cocinas surrealistas, que no son más que producto de sus recuerdos infantiles al lado de su Abuela, la persona más importante de su niñez. Varias de sus obras recrean ese lugar en el que ella reinaba y lo privilegiaba con su cariño y dedicaciòn y  que él, pasados los años, le devuelve en fantasia y belleza.









Me atrae especialmente - aparte de lo onìrico - esa visiòn integradora que le permite cruzar, mezclar, invadir y complementar, diversos planos de la realidad; asi vemos como la Naturaleza es parte integral de escenarios que, normalmente, suelen ser urbanos, propios del formato tradicional de lo que es una casa habitaciòn, por ejemplo. Los campos ingresan a la cocina de la Abuela, el cèsped se confunde con multicolores alfombras, un hongo se convierte en mesa para el desayuno y el viejo reloj se encuentra en el tronco de un añoso àrbol. Los animales ocupan el lugar de los seres humanos, de los que prácticamente no hay en sus escenas, y se convierten en seres fantásticos, mimetizados con su entorno, fusionándo su naturaleza con los avances del llamado "progreso"...


Se confiesa un admirador de la "década dorada" de los 50', como la denomina, y por esa razòn - quizás - elige transformar dispositivos tecnológicos integrándolos con elementos rústicos y pastorales.





Sus ilustraciones, que nacen de un dibujo de grafito, que pasan despues por lápices de colores y un borrador en pastel, para terminar en pintura acrìlica, son el paisaje minuciosamente detallado, de sus memorias infantiles.











El pintor atrapa la atenciòn del observador, lo subyuga con los múltiples detalles de sus cuadros, moviliza su imaginaciòn, le invita a la fantasia.  El suyo es un universo en que todo puede suceder, no hay imposibles, reina la magia sin que veamos al mago, los sueños más delirantes, los más simbólicos o los más lùdicos, encuentran su lugar en el espacio de sus cuadros.  Son muchos y todos nos dejan pensando... , me cuesta abandonar este mundo,  me siguen...??








  


Jacek Yerka



2 comentarios:

  1. O las influencias brueghelianas o el dejo naif, o las construcciones surrealistas. Lo que se comprende o lo que se intuye. Magia o arte, embrujo o tecnica... Solo se que subyuga...

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  2. Fue exactamente lo que me sucediò, me subyugó..! Gracias por tus comentarios!

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Por aquì los espero...