martes, 19 de noviembre de 2013

Pablo Solari, cuando renace la Esperanza...

La mirada sobre estas pinturas genera no sòlamente placer estético, sino que tambièn provoca el afán de comprender de manera más profunda. què cosa subyace tras estas figuras que cubren totalmente la superficie de los cuadros, en que tanto seres humanos como  animales, se encuentran en estrecha y apretada convivencia.

Veamos:  

Quien ha creado estos mundos compactos, es un argentino nacido en 1953, en el muy porteño barrio de Flores, en Buenos Aires, y su nombre es Pablo Solari. Hijo de familia de inmigrantes italianos, tuvo una niñez en que la añoranza de la tierra lejana, acunò sus primeros años y el barrio fue el escenario de la juventud.  A los 5 años, un vecino dibujante puso en sus manos un lápiz y le enseñò los primeros rudimentos de dibujo, desde allí supo sin dudarlo, que ese serìa su camino, aunque éste tuviera varias vueltas.
A los 23 años se encuentra asistiendo al famoso "Conventillo del Arte", en donde de la mano del escultor Roberto Tessi ,dedicò 4 años de su vida a consolidar técnicas y buscando en los modelos vivos, los secretos expresivos de los cuerpos. Más adelante concurre al taller de Osvaldo Dubatti con quien permanece un año más de estudios exhaustivos y fructìferos.  En el año 1987 recibe el encargo de pintar un mural en conmemoraciòn de la visita del Papa Juan Pablo, en Cuzco, Peru.   Poco despues, inicia un viaje por Italia, recorriendo Siena, Florencia, Lucca, visitando museos, conventos y monasterios, empapándose del arte que reforzarìa su técnica y lo encaminarìa hacia las obras que hoy le ocupan.  En 1999 abre un paréntesis en su vida, dedicándose al estudio de la Filosofìa, en Mendoza; simultáneamente se va empapando de la realidad social de su paìs.- 

Como siempre sucede en este Blog, será la obra la que nos hable del creador.


Tienen sus cuadros algo de monumental, no sòlo en sus proporciones, sino por lo compacto y sòlido de los conjuntos que dibuja, no existe prácticamente espacio entre las figuras y demás componentes, todo es uno.  Si observamos con atenciòn, apreciaremos que todos los razgos son similares, hay una identidad morfológica en los personajes que se destaca en los ojos y en las mismas pobladas cejas oscuras, la misma expresiòn de la mirada. Cada observador puede atribuirle una emociòn a esa mirada, pero se coincidirá en que trasmiten un algo intermedio entre la esperanza y la desesperanza. Al respecto,Solari nos dice:  "No. Para mi es la mirada del que padece pero no desespera. El que soporta lo que está sufriendo, pero tiene esperanzas. El que espera con calma".-



Las miradas no hacen contacto, se pierden en un punto que no está al alcance del observador, ni de los otros personajes del cuadro; segùn el pintor eso se debe al creciente individualismo de la sociedad en que vive, en la que cada uno sobrevive como puede y la solidaridad no es frecuente.
Sin embargo, cuando en la escena hay niños, las miradas van directamente al observador, y lo interrogan y le piden lo que sus padres, resignadamente, esperan.





Las similitudes de razgos, las arrugas en los cuerpos y en las ropas, los convierte en verdaderos prototipos.  De ese modo el pintor intenta trasmitir su  mundo inmediato, lo que le rodea y las emociones que estas realidades pueden llegar a despertar en el observador.  La contundencia, el volùmen y colorido de sus figuras tienen, además, una especie de candor, más allá de lo monumental del conjunto.  



"Tengo la idea que una obra para ser de arte, debe ser algo serio, elaborado, no algo improvisado como algo instintivo, debe representar el interior del artista, debe reflejar el mensaje que quiere dar, y un mensaje mal terminado no tiene fuerza, ni vehemencia".- 


"Voy caminando y observo todo, veo a la gente y trato de descubrir su interior, veo e interpreto segùn mi parecer. Saco de esa experiencia visual, un sentido, y de doy mi propio sentido. (...) Busco pintar el interior del hombre, no la carcasa o cubierta (que es lo que usualmente el hombre de  hoy muestra como autodefensa".-


"Un tema preferido mio es interpretar al hombre actual, y lo que vengo recalcando es el individualismo, veo al hombre cerrado en si mismo, se hace isla, busca encerrarse en si mismo a modo de protecciòn, no quedar en evidencia, se aisla, rodea de confort, pero debe salir y mezclarse en la masa  para no sentirse solo ni quedar en evidencia".


"Busco el realismo.  En el proceso intectivo, el hombre  capta por sus sentidos, hace una imagen abstracta; pero el artista ejecuta materializando una idea interior. Pienso que si el artista se queda en lo abstracto de la idea, no es comprendida por los demás, la idea queda encerrada en el artista, y éste no llega a su plenitud, que es la de compartir su mensaje".


"Soy pintor muralista que pinta en caballete, pero pienso la obra como un mural. Tengo un modo "especial" de ejecución de mis obras, tomo el tema, lo pienso hasta que lo veo en mi mente, no habo bocetos, entonces despliego la tela, generalmente de 2 metros x 1, 5 mts (como si fuera una pared) y comienzo a pintar directamente, sin dibujarlo. Al llegar al limite de lo que tenia pensado, corto la tela y encargo el bastidor".




Dice el crítico de arte Raùl Santana sobre la obra de Solari: "En sus conjuntos de figuras, el tratamiento de cada uno de ellas es semejante. Todo está homogeneizado y domina el color plano, con ligeras quebraduras producidas por pliegues en la carne o en las ropas. Mediante este recuerdo rompe la planimetrìa y establece una visiòn dinámica".



Y de verdad que sucede esa maravilla que provoca en  nosotros la visiòn de una obra de arte completa desde la técnica, el mensaje y el color: no nos quedamos meramente en el deleite de los sentidos, sino que a poco sobreviene una especie de reflexiòn honda que nos hace volver la mirada para rescatar más sentido y significaciòn.  Estas figuras que se reunen, se apretan unas contra otras, que se comunican por contacto, pero no por la mirada  ni el intelecto, es una manera de decirnos, por parte del pintor, de què manera el hombre busca al hombre en los momentos de desolaciòn, cuando la esperanza parece desaparecer, cuando las manos no encuentran su quehacer porque se les niega el pan,  siempre queda el calor del otro, la piel, el roce, el contacto con el hermano recièn descubierto a traves del dolor...y entonces... entonces renace la Esperanza!















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