sábado, 25 de enero de 2014

Ambar Kolokuk-Stephenson, no es oro lo que reluce

Saludo a mis amigos blogueros, quienes con su interés motivan y  halagan a esta Bruja que comparte su mirada e intenta - atrevida y honestamente a la vez - desentrañar la magia en la creaciòn de tantos artistas que nos deleitan y asombran. Gracias por estar alli!, gracias!

Hoy he encontrado a una pintora australiana que, tras la aparente normalidad de las escenas de sus cuadros,  provoca inquietud e estimula nuestra imaginaciòn, toca hábilmente nuestra fibra emocional y roza con sigilo y astucia esa zona que solemos tener bajo control, ese lìmite muy delgado entre lo que se define como "normal" y lo que no lo es.

Veamos:




Se trata de la obra de Ambar Kolokuk-Stephenson quien se inspira en su vida diaria, en la lejana zona de Tasmania, Australia.  Con minuciosidad de detalles y un cromatismo muy expresivo, nos permite mirar los patios traseros, los jardines y senderos, las puertas y ventanas de casas prolijas y, en ocasiones nos muestra a sus habitantes en situaciones comunes,  aparentemente...




Todo se nos muestra dentro de una "normalidad" abrumadora, escenas familiares en donde los roles están perfectamente identificados y en donde existe un orden que, curiosamente, en lugar de resultarnos placentero, nos tensiona y hace pensar.-
Es la propia pintora, quien nos dice:  "... busco puntos de tensiòn dentro de estos entornos con el fin de descontracturar las imágenes idealizadas de los suburbios, tal como se ven en la cultura popular de Australia. Me gusta vislumbrar en la vida privada de otras personas cuando miro las calles, a traves de las ventanas, sobre las cercas y en los patios. El acto de mirar me ha convertido en una especie de fetichista, y cumplo con mi curiosidad y el deseo de ver la vida de otros desde una perspectiva exterior".
Esto es lo que todos, confesadamente o nò, concientemente o nò, solemos hacer al observar la vida de otros, de los desconocidos que nos rodean ,que tienen una vida que transcurre detras de las paredes de sus hogares, detras de puertas y ventanas veladas por cortinas, en patios traseros en los que tambièn discurren su cotidianeidad.  Somos todos, potencialmente,  voyeurs que disimulan sus intereses tras normas de convivencia ciudadana y que se dicen respetuosos de las vidas ajenas.-




Orden y prolijidad, cercas bien pintadas, techos perfectos, cesped y setos, flores y ropa tendida, perros que persiguen gatos y, las personas que fisgonean la vida de los vecinos, y que pueden llegar a convertir la más inocente de las actitudes y acciones, en el hilo de una historia de tortuosos ribetes que los conmocionan e invitan a seguir, como si de una gran novela por entregas se tratara.-





Podriamos, de quererlo, hacer una narraciòn sobre los datos que la pintora nos muestra, generar esa historia novelada de la que hablamos más arriba, utilizar escenografias y personajes y crearnos nuestra propia épica suburbana, de cualquier barrio de cualquier lugar del mundo.

  



Me queda la sensaciòn de que Ambar, en realidad, no pinta lo que observa en el suburbio, sino que crea una especie de escenografìa,  un ambiente de utilerìa que intenta reflejar con minuciosidad de detalle una realidad ficticia plena de misterio y de secretos escondidos.  Esa sensaciòn es producto de lo idìlico de las imágenes, la realidad no es asì de perfecta, hay algo que me inquieta, que me hace pensar...  
Cuando la pintora se focaliza en los personajes, la inquietud se acentùa porque siento que existe algo más que se me niega y que quiero conocer. Es en este punto, en esta tensiòn, en donde se dispara la imaginaciòn.
Veamos:



En el primero de estos tres,  apenas si vemos a una chica  con una valija, frente a la casa. No sabemos el por què, no podemos precisar si viene o se va, desconocemos todos sus motivos pero, la sombra que proyecta sobre el césped es más grande y se vuelve oscura y casi ominosa, amenazante.
En el segundo,  supongamos que nos atrevemos a llegar hasta la ventana y observamos el interior.  Esa mujer parada sobre una silla, puede estar cambiando una bombita de luz o intentar acercarse a un armario que está muy alto..., sin embargo se filtra en nuestra mente - sabiamente estimulada por la parcialidad de la escena representada - si no estaremos siendo testigos de un suicidio inmimente.
En el ùltimo, la sensualidad de las piernas femeninas en la bañera, no seduce ni erotiza, sino que nos provoca a querer saber más, nos lleva a crearle una mini historia cuyo desenlace sea este instante de exposiciòn de parte de su figura.-

En los siguientes, sucede lo mismo. Personajes en actitudes normales que, sin embargo nos provocan interpretaciones más profundas.





Estereotipos, reflejos de una oculta tensiòn,  son personajes que están representando algo, por lo que la verdad parece querer ser disimulada. Tim Burton, el famoso director de cine,  sostiene que cualquier observador ante una escena, experimenta un segundo de retraso antes de captar la esencia, la verdad de lo observado, y ese lapso es el que nos lleva a considerar que lo idìlico y aparentemente normal del paisaje suburbano y los personajes que lo pueblan, están allí, puestos por Ambar, para que nos demoremos en la interpretaciòn y no nos conformemos con el orden de los jardines, la blancura de las cortinas, la tranquilidad de los abuelos tomando sol en el jardìn, ni el gesto -ambiguo - de la joven que observa una revista a la puerta de una casa.
Ambar Kolokuk-Stephenson nos hace pensar y plantearnos ese costado de voyeur que todos tenemos, algo que nos resulta incómodo de aceptar, pero que existe en cada uno que, asomado a su ventana, mira con atenciòn a su vecino y hace sus propias interpretaciones.
En resùmen,  la pintora nos recuerda que "no es oro todo lo que reluce", y que es propio de la condiciòn humana -suburbana o nò - encontrar las grietas en la fachada del vecino.-






martes, 7 de enero de 2014

Joe McFadden, la feliz alianza del Arte y el Humor

Encontrarme con la obra de Joe McFadden ha sido un verdadero deleite, la oportunidad de conocer de què manera el humor se hace aliado del arte y , cómo - juntos - generan una verdadera caricia para elevar los estados de ánimo, tan agredidos en este mundo de hoy. 
Brevemente, los datos biográficos de Joe nos dicen que naciò en Connecticut, EEUU, pero muy joven se trasladò a la Florida, a raìz de la muerte de su padre.- Estudiò en la Universidad Estatal de la Florida y allí obtuvo su Licenciatura en Arte y con ella bajo el brazo, se fue a conocer New York, Boston, Seattle y al final recaló en Italia.
Fue en este pais tapizado de arte, en donde se empapó de todas las técnicas que pudo aprender y, sobre todo, se apasionò por los retratos de los Santos.
Al principio inspirado desde lo religioso, prontamente su personalidad y espìritu artìstico, cambiò la perspectiva de visualizaciòn y comprensiòn de esos retratos y llegò a expresar que, al final de cuentas, "el concepto de un Santo, es simplemente una idea, con una cara", al menos para el Arte y para él, tal como lo concibe.-
Esos personajes  muchas veces coronados por una aureola que los distingue, tienen su "marca registrada" en sus cuellos largos y estrechos,  cosa muy a propòsito, segùn Joe, porque de alguna manera se dificulta la comunicaciòn entre mente y corazòn, definiendo de algùn modo, a la misma condiciòn humana.
Pero creo que, lo mejor, es que sea él mismo quien nos explique el proceso que iniciò en Italia:
"mirando el trabajo que fue inspirado religiosamente, se me ocurriò que el concepto de Santo es simplemente una idea con una cara. El rostro humano es verdaderamente un paisaje mágico y en él se puede, perfectamente, encontrar la expresiòn de una idea o una emociòn. Empecè a pintar caras que integran ideas y emociones y con las que logro mantener un diálogo entre la pintura y yo. He añadido referencias a cosas de mi vida que me parecen importantes:  la historia, la literatura,la mitologìa, cualquier cosa que se me ocurre mientras la obra está en curso. En muchas de las piezas el humor juega un rol muy importante, rompiendo la regla tácita sobre la combinaciòn de humor con bellas artes. El Humor es una parte importante en mi vida, por lo tanto tambièn está en mis cuadros".

Les invito ahora a tomar contacto con estos retratos tan singulares que Joe McFadden hace de variados personajes.
Empecemos con su visualizaciòn de Beethoven:


El pintor  nos dice sobre su obra:  "No sé si Beethoven tenìa un gato, pero me gusta imaginarlo así, sòlo en su mundo silencioso, tarareando para su amigo felino".-
Observemos algunos detalles importantes, primero esa especie de cuello isabelino que acentùa no sòlo la estrechez del cuello de las figuras, sino que tambièn cumple la misiòn de separar claramente la cabeza del resto del cuerpo, y en segundo lugar,  la fisonomìa, los razgos en donde los ojos no aparecen al mismo nivel, cosa que, a mi entender, le presta aùn más humanidad y verosimilitud al retratado, no es perfecto, nada de lo humano lo es.  Y, sobre todo, observemos que sobre las cabezas de los personajes, ubica objetos - cosas e incluso animales, como vamos a ver - que son fruto de su libre asociaciòn, de lo que se le ocurriò mientras pintaba al personaje elegido y que, para él,  tienen relaciòn y enriquecen la comprensiòn del mismo.

"Josefina y Napoleòn", ellos son los retratados en este caso, y Joe nos apunta sobre este cuadro: " En algùn momento de su vida, los hombres se piensan como un Emperador Napoleòn, controlando y en pleno dominio de su vida. Por el contrario, en algùn momento de su vida, las mujeres se piensan como Josefinas, como unas sirenas irresistibles y peligrosas.  Por supuesto, la realidad nos dice que nunca somos lo que pensamos que somos, y los demás nos ven de manera muy diferente a como nos pensamos".-


A este torero con cara de inocente,  el humor de Joe McFadden le asigna cierta mirada irònica, ya que sobre su cabeza, no ubica a un toro bravo, sino a una pacìfica vaca lechera que parece muy a gusto en ese lugar. La sonrisa casi beatìfica del torero, desmiente la ferocidad de su tarea en el ruedo.- 


Helena de Troya,  "la primer mujer de destrucciòn masiva", como la define el pintor.-
Como vamos apreciando, el humor y la fantasia caracterizan a sus retratados famosos, son "santos" de la  historia, de la literatura, de la mitologia, de la vida cotidiana misma, personajes diversos que encuentran su unidad en la mirada de McFadden.  Sus rostros son coronados por rizadas cabelleras, caras redondas y mejillas coloreadas, ojos desnivelados pero tremendamente humanos y reales.  A cada uno de sus cuadros, suele acompañar con una breve descripciòn,  en el intento de ayudar a esclarecer el sentido último de los mismos, facilitando su comprensiòn y, en consecuencia, el deleite no sòlo estético que puedan provocar.

Continuamos con el retrato de Juana de Arco:


"Ella era una chica tranquila que vivia en el campo hasta que quedò atrapada en el torbellino en que se convirtiò su vida. Siempre me interesa la vida de los famosos antes de la Fama. Por lo general, las personas notables llevan vidas mundanas antes de que el Destino les toque, por eso pienso que, si Juana viviera hoy, tendria un teléfono celular pegado a su oreja, rièndose de los chicos con sus amigas, en lugar de haber sido atada a un poste y quemada con leña verde"

El siguiente, se llama "El Jurado":


"La historia dice que el origen de los 12 hombres para formar un Jurado, se originò en la creencia de que un grupo  integrado por personas de cada uno de los 12 signos del Zodiaco, serìa un foro equilibrado. Siempre que les cuento esto a mis amigos abogados, les señalo que la piedra angular de nuestro sistema judicial, se basa en la superticiòn y en la ignorancia".-

No hay duda de que el humor es una suerte de medicina que ayuda a mitigar el dolor del alma del hombre y que, la captaciòn de lo paradòjico y absurdo de la realidad, lo promueve y enaltece. Eso es lo que  hace Joe McFadden, nos propicia la sonrisa o el guiño còmplice de una visiòn absurda que humaniza y le quita el bronce y la solemnidad a personajes que la historia ha revestido de seriedad, o lo trágico del mito que eleva desmesuradamente la condiciòn humana.
Creo, además, que esta alianza del humor y el arte - que no es para nada novedosa - es en el fondo un acto de rebeldìa frente a la rigidez del pensamiento, de la mente; por eso McFadden destaca esos cuellos isabelinos para separar  cerebro/mente de corazòn/emociòn; ya que en sus rostros de mejillas y narices rubicundas, de ojos torcidos y melenas ensortijadas, puede captarse la humanidad de esos personajes, la emociòn que los cruza y la historia que, quizás, no es la que nos contaron.

En los dos siguientes, encontraran una deliberada similitud, el primero se llama "Los Etruscos"


y en el siguiente retrata a los famosos Eloisa y Abelardo: 


Esta famosa pareja del medioevo protagonizò una historia de amor apasionada, en donde Abelardo, un famoso filòsofo francés, ha pasado a la historia más que por sus reflexiones filosòficas, por su condiciòn de amante de la  hermosa Eloisa, sobrina de un canónigo de la Catedral de Paris. Luego de una historia trágica, sus restos descansan juntos en un mausoleo en el famoso cementerio de Pére-Lachaise, en la capital francesa.-  Ambos cuadros comparten el mismo comentario del pintor:  "Algunas cosas, nunca cambian", quiero pensar que es su intenciòn homenajear al amor eterno, sin importar tiempo ni edad.

Nicolás Maquiavelo:

Retratado con un ojo de cada color y en franca asimetrìa, bien coloreadas sus mejillas y la punta de su nariz, más propia de un beodo empedernido que un pensador de la polìtica y poder de su tiempo; quizás - pienso - justamente por eso la ironìa, la mirada crìtica de McFadden pone énfasis en esos razgos tan desiquilibrados y contraproducentes.-

El que sigue es el retrato - genial! - de un circunspecto Sommelier, un catador de vinos y bebidas:


La rìgida y formal postura del Sommelier, contrasta con esos ojos dobles y la aureola dorada con que corona su cabeza.  Ojos de un inevitablemente mareado catador de vinos y la santificaciòn expresada en la aureola, una cara que cuenta toda una historia, toda una convenciòn de uso y costumbre de esta profesiòn.

Otro profesional famoso, Augusto Escoffier:


el pintor le rinde homenaje al famoso Chef que elevò la categorìa de su profesiòn en los salones del Savoy y el Gran Carlton de Londres, escritor de libros de cocina que mantienen su vigencia aùn hoy.-

Encantador es el siguiente que ha titulado:  "Fe, Esperanza y Caridad",  y dejo a Uds la interpretaciòn de los elementos con que adorna a estos personajes sìmbolos de las tres virtudes teologales:


Del famoso Almirante Horacio Nelson,  hèroe de la Batalla de Trafalgar, nos dice:

"Despues de perder el brazo en la Batalla de Trafalgar, sus muchachos le regalaron un sombrero nuevo", comentario por demás irreverente y provocador que, para quienes tienen más cercana la historia del Almirante y la reverencia a sus heroicos actos, el efecto será más fuerte, y ahì está la intencionalidad de McFadden: provocar, sacudir! 

Otros personajes:


"Como Padre de la Imprenta, què pensarìa de los libros electrónicos"???  - comentario que le merece a Joe McFadden!, refirièndose a Guttenberg.-


"Releer a Mak Twain es como escuchar a un viejo amigo... muy familiar pero que siempre tiene cosas nuevas para decir...".-

Este "San Chardonay", del que varios pueden reconocerse devotos...


Las "Nuevas Gafas del Cardenal Richelieu", quien, segùn McFadde, "hasta que las obtuvo, no estuvo seguro de cuantos eran los Mosqueteros"!!


"Pensando en golf", se llama este cuadro, y su comentario es:  "Preciso agregar algo más?"

La célebre escritora ganadora del Premio Nobel,  Pearl Buck, merece este comentario :  "Yo no sé prácticamente nada sobre Pearl Buck. Ella vive en China, escribiò un libro y tenìa un gran nombre, y en mi mundo eso es suficiente para un cuadro."


 La siguiente es otra cèlebre escritora, Agatha Christie:

Y nos dice:  "Agatha Christie es el autor más vendido en idioma inglés, un hecho que Hèrcules Poirot estarìa orgulloso de ella, pero dudo que a Miss Marple le importara".- Observen al ratoncito entre los cabellos de Agatha, referencia directa a su éxito teatral, "La Ratonera", en cartel por más de 20 años ininterrumpidos.-

El encanto del que sigue, es irresistible (al menos para mi!):

"Un perro y su santo", es el nombre del cuadro, y atiendan al comentario de McFadden:  "Cuando yo estaba en el segundo grado, en la escuela parroquial las monjas me dijeron que todos los buenos animales iban al limbo.Yo tenìa una buena idea de lo que serìa ese lugar y querìa estar allí y, para el caso, todavìa lo hago".-

Me ha encantado conocer la obra de McFadden, lo he disfrutado como espero que Uds tambièn, para despedirlo, lo hago con una apreciaciòn del genial escritor ruso Fedor Dostoiewski sobre el tema que impera en la obra de este pintor norteamericano; dice asi:

..."con frecuencia la risa de la gente deja traslucir algo de ruìn, algo que rebaja a quien rìe. La risa sincera y sin malicia, es la alegrìa. Si quereis examinar a un hombre y conocer su alma, no os fijéis cuando está callado, ni cuando habla, ni cuando llora y se emociona con las ideas más nobles, observadlo mejor en el instante en que rìe. Si rìe bien...quiere decir que ese hombre es bueno.Reparad en todos sus matices, es necesario, por ejemplo, que en ningùn caso, la risa parezca estùpida, por más alegre e ingenua que fuere.Apenas advertìs el menor indicio de imbecibilidad en la risa, quiere decir que su inteligencia es limitada, aunque no hiciera más que verter ideas. Finalmente, si esa risa, aùn siendo comunicativo, por alguna razòn se os revela trivial, sabed que la ìndole de ese hombre es trivial cuanto de noble y elevado os parecìa advertir en él, era deliberadamente rebuscado o de imitaciòn inconciente.  Comprendo sì que la risa es la prueba más segura del alma. Mirad a un niño, sólo los niños saben reirse absolutamente bien... por lo que resultan tan encantadores. El niño que llora es desagradable, pero el que rìe y está alegre, es un rayo de luz del paraiso, es la revelaciòn del futuro en el cual el hombre será finalmente tan puro e ingenuo como los niños"....

... y todo èsto, por la simple y poderosa magia del humor, de la risa..., la que sin duda alienta en el espíritu de este creador, Joe McFadden.

                                "El cielo un sábado a la noche"...!! 










lunes, 6 de enero de 2014

Kaikaoss, mutar el Invierno en Verano...

Hagamos un esfuerzo de imaginaciòn para llevarla a un lìmite que nos permita visualizar el escenario històrico y geográfico en donde naciò Kaikaoss,  el pintor que miraremos hoy.
Cuando este joven y talentoso pintor tenìa 14 años, su pais - Afganistán - fue invadido por las tropas soviéticas, quienes efectivizaron en los hechos, lo que era su ingerencia sobre la polìtica de ese pais, desde mucho antes.-  La situaciòn polìtica en Afganistán era absolutamente inestable, los gobiernos y los gobernantes se sucedian a fuerza de violencia, prestándole a este paìs lo que ha sido su impronta desde el inicio de su historia. 
Afganistán fue, desde el siglo XIX, un Estado dibujado en el plano como si fuera una realidad pero sin límites naturales claros y una especie de asociación de etnias de vida a menudo muy conflictiva sin que ninguna de ellas tuviera una mayoría o una fuerza suficiente para imponerse a las demás ni tampoco residiera tan sólo dentro de esos límites. Con quince millones de habitantes en 1979 y una altitud y clima que hacían muy difícil la agricultura, en realidad el pasado de Afganistán se explica por haber sido una especie de Estado-tapón -una Polonia de Oriente- durante todo el siglo XIX entre las dos influencias cruciales de la zona, la rusa y la inglesa.
A grandes razgos,  en este escenario dificil desde todo punto de vista,  vino al mundo Kaikaoss, fruto de un matrimonio entre un economista y una madre intelectual, puertas adentro obviamente, perseguidas como han sido las mujeres bajo los diferentes regìmenes gobernantes.-
Prontamente mostrò su inclinaciòn hacia el arte y fue atend¡da su vocaciòn, al principio con profesores particulares y más tarde en la Escuela de Arte de Kabul.  Fue allí en donde se hizo acreedor de una beca para continuar estudiando en el exterior, y se fue a Minks en donde realizò su primera exposiciòn. 
Ya de regreso a su pais, nuevamente, y con 25 años su arte y espìritu libre, se vieron sofocados por la realidad del drama polìtico, las consecuencias de una guerra permanente y la irrupciòn, con enorme fuerza, de los Talibanes en el escenario de la vida de todos los ciudadanos. Primero pasò a la clandestinidad y posteriormente logrò huir a Alemania,  en donde vive actualmente.
Si todos estos datos han alimentado vuestra imaginaciòn,  intentemos percibir lo que quedò en la retina y en el corazòn de este joven y sensible artista, testigo de escenas de extrema violencia, de persecuciòn y la permanente decepciòn de quien amando a su paìs,  sentìa que el exilio era el ùnico camino de sobrevivencia para sì y para su arte.-
Sin embargo, y ésto es lo que me ha atrapado de Kaikaoss,  él revierte todo lo negativo y lo traduce en belleza, en algo positivo que traduce en trazos y vivos colores, pero no exentos de un simbolismo revelador de las emociones más ìntimas y la memoria que no se pierde.-
El lo expresa asì:  "Yo creo Verano, en el Invierno",  una imagen hermosìsima que es la consigna de su obra y de cómo encara la vida.
La obra de Kaikaos es prolìfica,  e intentaremos compartir lo más que podamos, pero hay una  sobre las que detendremos nuestra mirada para intentar desentrañar el hondo simbolismo que las embellece.-

Veamos:

Una de ellas, muy reveladora, se llama "Afganistan - Historia perpetua".




En una superficie de lienzo entre 2 mts x 1.45,  sus pinceles pintan  al óleo recreando su visiòn de lo que ha sido la historia de su pais, sin indicios de cambios, sin modificaciones significativas, siempre como "más de lo mismo", una y otra vez, un presente permanente, una perpetuaciòn de hechos violentos y anécdotas sangrientas que han hundido a su pais en un verdadero oscurantismo en pleno siglo XXI.-
Destaca la figura central, en la parte superior del cuadro,  un hombre sin cabeza, y un sombrero suspendido sobre el lugar en que deberìa estar esa cabeza.- Si observamos con atenciòn, veremos que el sombrero no está vacio, realmente parece haber una cabeza en él, vacìa sì, pero está. - Este hombre descabezado está vestido con vivos colores,  en texturas que adivinamos suaves, terciopelo o seda. Los pies dentro de sandalias muy descalzas, la mano izquierda sobre el brazo de la silla,   y en la derecha un avioncito de papel, en el gesto de ser arrojado inminentemente.  A sus pies y sobre un banquito, un viejo teléfono, sobre su muslo una vasija de metal brillante y una placa redonda que sugiere ser de algún metal precioso.  La vista del observador es atraida sobre esta presencia que impera sobre el resto del cuadro y al que atribuimos poder y mucha importancia.-
Cuando desviamos la vista sobre el resto del cuadro,  la atenciòn debe ser más intensa y cuidadosa para rescatar de una especie de oscuridad a propòsito, todos los elementos y personajes que rodean la figura principal.   Es "la masa" lo que ocupa el resto de la escena, son figuras entre sombras,  siluetas humanas diferentes,  de distintas fisonomìas y tambìen, caballos.  Observemos còmo estas figuras sumergidas en la sombra del anonimato, reflejan y representan, diversos momentos de la historia. Desde el caballero sobre el animal, que nos insinùa un tiempo muy antiguo, las armas primitivas - lanzas y espadas - hasta una mano que sostiene una hoz.  La representaciòn tiene un caracter circular que lleva la mirada del observador desde la izquierda de la figura central, hacia abajo y luego hacia arriba, lugar en que comenzamos a encontrar a los soldados contemporáneos, con sus casos y metralletas de la guerra moderna. Sobre esa "masa" en guerra permanente,  sobrevuelan los avioncitos de papel que arroja el hombre sin cabeza del centro.  Estos no son más que las eternas consignas de los gobernantes ineptos y corruptos, enviando sus mensajes inconsistentes sobre la multitud siempre en pie de guerra a traves de los tiempos.  La "masa" está sumergida en sombras rojizas,  esa es la tonalidad con que Kaikaoss representa a los guerreros,  masificados y sin orden,  una multitud sin mas guìa que las armas ni más razòn que el grito y el puño.-  Reserva los colores brillantes para la figura del centro, el azul de la tela en el extremo inferior izquierdo y el retazo del mismo color sobre el lado derecho, con el propósito - creo - de atraer la mirada del observador y llevarlo a recorrer la superficie del cuadro en el sentido que él sugiere: de izquierda a derecha, de abajo hacia arriba.-
La figura central no está segura, su situaciòn es inestable, no se ven bases que la sustenten,  sòlo se encuentra temporalmente,  sobre la multitud anònima y violenta que lo vitorea a veces y otras lo hace caer.  Pero asi como ésto sucede, será reemplazado por otro que hará  exactamente lo mismo,  por siempre, perpetuamente.-
Kaikaoss nos trasmite su visiòn, y èsta es demoledora, no tiene esperanzas, sòlo la continuidad de una inercia, de una dialéctica de la violencia y los discursos vacios de quien ocupe  - circunstancial y brevemente - el poder en su paìs.-

Pero no nos olvidemos que el pintor quiere elevarse sobre esa realidad, transformar el dolor en alegrìa y el "invierno en verano"...




El rojo y las cerezas son sìmbolos de la pasiòn vivicante de la existencia, y sumerge a los cuerpos que se abandonan a esa fuerza que los cubre y a la vez, los preserva.  
Tambièn es la mùsica el refugio de la alegrìa...




De todos modos, no nos confundamos con la profundidad de la experiencia de Kaikaoss en su pais,  no pensemos en él como un ingenuo que se complace en el autoengaño, sino que  su visiòn es lùcida y conciente, y nos descubre todas las máscaras con que el hombre debe cubrirse para subsistir y poder continuar...




Me ha parecido muy interesante la sugerencia de alguno de sus personajes, al viejo arquetipo del Arlequin, con todo lo que conlleva de simbòlico y que se pliega y enriquece aùn más, la cosmovisiòn de Kaikaoss.
El Arlequin es ese personaje de ropa multicolor, distribuida en rombos, con cascabeles y máscaras variadas, una especie de espejo en que se reflejan nuestras emociones, diferentes y cambiantes.  La figura inmersa en esa multitud de máscaras, nos sugiere la búsqueda de una identidad, de un referente, de algo que le brinde consistencia; una especie de lucha perdida ante la multiplicidad de oferta que lo tienta y desorienta; el hombre se ve abatido.
De todos modos, todos son recursos de su espíritu artìstico que brinda al observador como pistas,  como señales para que interactuen con su obra y se animen a ingresar al mundo paralelo de su propia imaginaciòn.






El mundo del arte de todos los tiempos, alienta en sus cuadros, pero lo hacen como una referencia de gustos y no como algo definitorio de su estilo como pintor, él se inclina con más claridad hacia el surrealismo y hacia el superrealismo que le brindan las posibilidades expresivas para su mirada hacia lo social,  hacia la realidad que lo circunda y la que, desde lejos, sigue sufriendo de su propia paìs.
Sus profundas preguntas sobre el sentido de la vida, de cuànto es apariencia, de cuànto es destino y de cuànto voluntad; de còmo el hombre logra sobrevivir ante tamaña oferta de horrores, de què recursos (máscaras y arlequines) se vale para SER y HACER...


  

Existen en sus cuadros otros sìmbolos que conducen a una mayor comprensiòn del mundo de Kaikaoss, algunos son muy claros y otros no tanto,   pero que están ahi, al alcance de la sensibilidad de todos, para lo que los invito y desafio al gozo estètico y espiritual de descifrarlos.-