sábado, 25 de enero de 2014

Ambar Kolokuk-Stephenson, no es oro lo que reluce

Saludo a mis amigos blogueros, quienes con su interés motivan y  halagan a esta Bruja que comparte su mirada e intenta - atrevida y honestamente a la vez - desentrañar la magia en la creaciòn de tantos artistas que nos deleitan y asombran. Gracias por estar alli!, gracias!

Hoy he encontrado a una pintora australiana que, tras la aparente normalidad de las escenas de sus cuadros,  provoca inquietud e estimula nuestra imaginaciòn, toca hábilmente nuestra fibra emocional y roza con sigilo y astucia esa zona que solemos tener bajo control, ese lìmite muy delgado entre lo que se define como "normal" y lo que no lo es.

Veamos:




Se trata de la obra de Ambar Kolokuk-Stephenson quien se inspira en su vida diaria, en la lejana zona de Tasmania, Australia.  Con minuciosidad de detalles y un cromatismo muy expresivo, nos permite mirar los patios traseros, los jardines y senderos, las puertas y ventanas de casas prolijas y, en ocasiones nos muestra a sus habitantes en situaciones comunes,  aparentemente...




Todo se nos muestra dentro de una "normalidad" abrumadora, escenas familiares en donde los roles están perfectamente identificados y en donde existe un orden que, curiosamente, en lugar de resultarnos placentero, nos tensiona y hace pensar.-
Es la propia pintora, quien nos dice:  "... busco puntos de tensiòn dentro de estos entornos con el fin de descontracturar las imágenes idealizadas de los suburbios, tal como se ven en la cultura popular de Australia. Me gusta vislumbrar en la vida privada de otras personas cuando miro las calles, a traves de las ventanas, sobre las cercas y en los patios. El acto de mirar me ha convertido en una especie de fetichista, y cumplo con mi curiosidad y el deseo de ver la vida de otros desde una perspectiva exterior".
Esto es lo que todos, confesadamente o nò, concientemente o nò, solemos hacer al observar la vida de otros, de los desconocidos que nos rodean ,que tienen una vida que transcurre detras de las paredes de sus hogares, detras de puertas y ventanas veladas por cortinas, en patios traseros en los que tambièn discurren su cotidianeidad.  Somos todos, potencialmente,  voyeurs que disimulan sus intereses tras normas de convivencia ciudadana y que se dicen respetuosos de las vidas ajenas.-




Orden y prolijidad, cercas bien pintadas, techos perfectos, cesped y setos, flores y ropa tendida, perros que persiguen gatos y, las personas que fisgonean la vida de los vecinos, y que pueden llegar a convertir la más inocente de las actitudes y acciones, en el hilo de una historia de tortuosos ribetes que los conmocionan e invitan a seguir, como si de una gran novela por entregas se tratara.-





Podriamos, de quererlo, hacer una narraciòn sobre los datos que la pintora nos muestra, generar esa historia novelada de la que hablamos más arriba, utilizar escenografias y personajes y crearnos nuestra propia épica suburbana, de cualquier barrio de cualquier lugar del mundo.

  



Me queda la sensaciòn de que Ambar, en realidad, no pinta lo que observa en el suburbio, sino que crea una especie de escenografìa,  un ambiente de utilerìa que intenta reflejar con minuciosidad de detalle una realidad ficticia plena de misterio y de secretos escondidos.  Esa sensaciòn es producto de lo idìlico de las imágenes, la realidad no es asì de perfecta, hay algo que me inquieta, que me hace pensar...  
Cuando la pintora se focaliza en los personajes, la inquietud se acentùa porque siento que existe algo más que se me niega y que quiero conocer. Es en este punto, en esta tensiòn, en donde se dispara la imaginaciòn.
Veamos:



En el primero de estos tres,  apenas si vemos a una chica  con una valija, frente a la casa. No sabemos el por què, no podemos precisar si viene o se va, desconocemos todos sus motivos pero, la sombra que proyecta sobre el césped es más grande y se vuelve oscura y casi ominosa, amenazante.
En el segundo,  supongamos que nos atrevemos a llegar hasta la ventana y observamos el interior.  Esa mujer parada sobre una silla, puede estar cambiando una bombita de luz o intentar acercarse a un armario que está muy alto..., sin embargo se filtra en nuestra mente - sabiamente estimulada por la parcialidad de la escena representada - si no estaremos siendo testigos de un suicidio inmimente.
En el ùltimo, la sensualidad de las piernas femeninas en la bañera, no seduce ni erotiza, sino que nos provoca a querer saber más, nos lleva a crearle una mini historia cuyo desenlace sea este instante de exposiciòn de parte de su figura.-

En los siguientes, sucede lo mismo. Personajes en actitudes normales que, sin embargo nos provocan interpretaciones más profundas.





Estereotipos, reflejos de una oculta tensiòn,  son personajes que están representando algo, por lo que la verdad parece querer ser disimulada. Tim Burton, el famoso director de cine,  sostiene que cualquier observador ante una escena, experimenta un segundo de retraso antes de captar la esencia, la verdad de lo observado, y ese lapso es el que nos lleva a considerar que lo idìlico y aparentemente normal del paisaje suburbano y los personajes que lo pueblan, están allí, puestos por Ambar, para que nos demoremos en la interpretaciòn y no nos conformemos con el orden de los jardines, la blancura de las cortinas, la tranquilidad de los abuelos tomando sol en el jardìn, ni el gesto -ambiguo - de la joven que observa una revista a la puerta de una casa.
Ambar Kolokuk-Stephenson nos hace pensar y plantearnos ese costado de voyeur que todos tenemos, algo que nos resulta incómodo de aceptar, pero que existe en cada uno que, asomado a su ventana, mira con atenciòn a su vecino y hace sus propias interpretaciones.
En resùmen,  la pintora nos recuerda que "no es oro todo lo que reluce", y que es propio de la condiciòn humana -suburbana o nò - encontrar las grietas en la fachada del vecino.-






4 comentarios:

  1. Me llama la atención los detalles, pareciera que pudiéramos contar el cabello de la joven.

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    1. Gracias por tus comentarios Gioco! El realismo de sus trazos fue otra de las cosas que atrajo mi atenciòn. Un abrazo!

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  2. Son dibujos muy detallados, que son de admirarse como las plantas que no pueden ser pintadas hoja por hoja con las técnicas de Bob Ross, los trazos rectos de las casas, las catenarias de los cables, en fin, muchos detalles. No me quiero meter en la imaginería de lo que hay detrás o al lado de cada escena retratada, eso queda para las novelistas.

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    1. El realismo y detallismo del trazo de la pintora son innegables. Por lo demás, y en cuanto a la interpretaciòn de sus cuadros, ella misma se ha encargado de hacerlo y eso ha servido para prestar más atenciòn e intentar descubrir esos aspectos en sus cuadros.- Un abrazo!!

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