lunes, 6 de enero de 2014

Kaikaoss, mutar el Invierno en Verano...

Hagamos un esfuerzo de imaginaciòn para llevarla a un lìmite que nos permita visualizar el escenario històrico y geográfico en donde naciò Kaikaoss,  el pintor que miraremos hoy.
Cuando este joven y talentoso pintor tenìa 14 años, su pais - Afganistán - fue invadido por las tropas soviéticas, quienes efectivizaron en los hechos, lo que era su ingerencia sobre la polìtica de ese pais, desde mucho antes.-  La situaciòn polìtica en Afganistán era absolutamente inestable, los gobiernos y los gobernantes se sucedian a fuerza de violencia, prestándole a este paìs lo que ha sido su impronta desde el inicio de su historia. 
Afganistán fue, desde el siglo XIX, un Estado dibujado en el plano como si fuera una realidad pero sin límites naturales claros y una especie de asociación de etnias de vida a menudo muy conflictiva sin que ninguna de ellas tuviera una mayoría o una fuerza suficiente para imponerse a las demás ni tampoco residiera tan sólo dentro de esos límites. Con quince millones de habitantes en 1979 y una altitud y clima que hacían muy difícil la agricultura, en realidad el pasado de Afganistán se explica por haber sido una especie de Estado-tapón -una Polonia de Oriente- durante todo el siglo XIX entre las dos influencias cruciales de la zona, la rusa y la inglesa.
A grandes razgos,  en este escenario dificil desde todo punto de vista,  vino al mundo Kaikaoss, fruto de un matrimonio entre un economista y una madre intelectual, puertas adentro obviamente, perseguidas como han sido las mujeres bajo los diferentes regìmenes gobernantes.-
Prontamente mostrò su inclinaciòn hacia el arte y fue atend¡da su vocaciòn, al principio con profesores particulares y más tarde en la Escuela de Arte de Kabul.  Fue allí en donde se hizo acreedor de una beca para continuar estudiando en el exterior, y se fue a Minks en donde realizò su primera exposiciòn. 
Ya de regreso a su pais, nuevamente, y con 25 años su arte y espìritu libre, se vieron sofocados por la realidad del drama polìtico, las consecuencias de una guerra permanente y la irrupciòn, con enorme fuerza, de los Talibanes en el escenario de la vida de todos los ciudadanos. Primero pasò a la clandestinidad y posteriormente logrò huir a Alemania,  en donde vive actualmente.
Si todos estos datos han alimentado vuestra imaginaciòn,  intentemos percibir lo que quedò en la retina y en el corazòn de este joven y sensible artista, testigo de escenas de extrema violencia, de persecuciòn y la permanente decepciòn de quien amando a su paìs,  sentìa que el exilio era el ùnico camino de sobrevivencia para sì y para su arte.-
Sin embargo, y ésto es lo que me ha atrapado de Kaikaoss,  él revierte todo lo negativo y lo traduce en belleza, en algo positivo que traduce en trazos y vivos colores, pero no exentos de un simbolismo revelador de las emociones más ìntimas y la memoria que no se pierde.-
El lo expresa asì:  "Yo creo Verano, en el Invierno",  una imagen hermosìsima que es la consigna de su obra y de cómo encara la vida.
La obra de Kaikaos es prolìfica,  e intentaremos compartir lo más que podamos, pero hay una  sobre las que detendremos nuestra mirada para intentar desentrañar el hondo simbolismo que las embellece.-

Veamos:

Una de ellas, muy reveladora, se llama "Afganistan - Historia perpetua".




En una superficie de lienzo entre 2 mts x 1.45,  sus pinceles pintan  al óleo recreando su visiòn de lo que ha sido la historia de su pais, sin indicios de cambios, sin modificaciones significativas, siempre como "más de lo mismo", una y otra vez, un presente permanente, una perpetuaciòn de hechos violentos y anécdotas sangrientas que han hundido a su pais en un verdadero oscurantismo en pleno siglo XXI.-
Destaca la figura central, en la parte superior del cuadro,  un hombre sin cabeza, y un sombrero suspendido sobre el lugar en que deberìa estar esa cabeza.- Si observamos con atenciòn, veremos que el sombrero no está vacio, realmente parece haber una cabeza en él, vacìa sì, pero está. - Este hombre descabezado está vestido con vivos colores,  en texturas que adivinamos suaves, terciopelo o seda. Los pies dentro de sandalias muy descalzas, la mano izquierda sobre el brazo de la silla,   y en la derecha un avioncito de papel, en el gesto de ser arrojado inminentemente.  A sus pies y sobre un banquito, un viejo teléfono, sobre su muslo una vasija de metal brillante y una placa redonda que sugiere ser de algún metal precioso.  La vista del observador es atraida sobre esta presencia que impera sobre el resto del cuadro y al que atribuimos poder y mucha importancia.-
Cuando desviamos la vista sobre el resto del cuadro,  la atenciòn debe ser más intensa y cuidadosa para rescatar de una especie de oscuridad a propòsito, todos los elementos y personajes que rodean la figura principal.   Es "la masa" lo que ocupa el resto de la escena, son figuras entre sombras,  siluetas humanas diferentes,  de distintas fisonomìas y tambìen, caballos.  Observemos còmo estas figuras sumergidas en la sombra del anonimato, reflejan y representan, diversos momentos de la historia. Desde el caballero sobre el animal, que nos insinùa un tiempo muy antiguo, las armas primitivas - lanzas y espadas - hasta una mano que sostiene una hoz.  La representaciòn tiene un caracter circular que lleva la mirada del observador desde la izquierda de la figura central, hacia abajo y luego hacia arriba, lugar en que comenzamos a encontrar a los soldados contemporáneos, con sus casos y metralletas de la guerra moderna. Sobre esa "masa" en guerra permanente,  sobrevuelan los avioncitos de papel que arroja el hombre sin cabeza del centro.  Estos no son más que las eternas consignas de los gobernantes ineptos y corruptos, enviando sus mensajes inconsistentes sobre la multitud siempre en pie de guerra a traves de los tiempos.  La "masa" está sumergida en sombras rojizas,  esa es la tonalidad con que Kaikaoss representa a los guerreros,  masificados y sin orden,  una multitud sin mas guìa que las armas ni más razòn que el grito y el puño.-  Reserva los colores brillantes para la figura del centro, el azul de la tela en el extremo inferior izquierdo y el retazo del mismo color sobre el lado derecho, con el propósito - creo - de atraer la mirada del observador y llevarlo a recorrer la superficie del cuadro en el sentido que él sugiere: de izquierda a derecha, de abajo hacia arriba.-
La figura central no está segura, su situaciòn es inestable, no se ven bases que la sustenten,  sòlo se encuentra temporalmente,  sobre la multitud anònima y violenta que lo vitorea a veces y otras lo hace caer.  Pero asi como ésto sucede, será reemplazado por otro que hará  exactamente lo mismo,  por siempre, perpetuamente.-
Kaikaoss nos trasmite su visiòn, y èsta es demoledora, no tiene esperanzas, sòlo la continuidad de una inercia, de una dialéctica de la violencia y los discursos vacios de quien ocupe  - circunstancial y brevemente - el poder en su paìs.-

Pero no nos olvidemos que el pintor quiere elevarse sobre esa realidad, transformar el dolor en alegrìa y el "invierno en verano"...




El rojo y las cerezas son sìmbolos de la pasiòn vivicante de la existencia, y sumerge a los cuerpos que se abandonan a esa fuerza que los cubre y a la vez, los preserva.  
Tambièn es la mùsica el refugio de la alegrìa...




De todos modos, no nos confundamos con la profundidad de la experiencia de Kaikaoss en su pais,  no pensemos en él como un ingenuo que se complace en el autoengaño, sino que  su visiòn es lùcida y conciente, y nos descubre todas las máscaras con que el hombre debe cubrirse para subsistir y poder continuar...




Me ha parecido muy interesante la sugerencia de alguno de sus personajes, al viejo arquetipo del Arlequin, con todo lo que conlleva de simbòlico y que se pliega y enriquece aùn más, la cosmovisiòn de Kaikaoss.
El Arlequin es ese personaje de ropa multicolor, distribuida en rombos, con cascabeles y máscaras variadas, una especie de espejo en que se reflejan nuestras emociones, diferentes y cambiantes.  La figura inmersa en esa multitud de máscaras, nos sugiere la búsqueda de una identidad, de un referente, de algo que le brinde consistencia; una especie de lucha perdida ante la multiplicidad de oferta que lo tienta y desorienta; el hombre se ve abatido.
De todos modos, todos son recursos de su espíritu artìstico que brinda al observador como pistas,  como señales para que interactuen con su obra y se animen a ingresar al mundo paralelo de su propia imaginaciòn.






El mundo del arte de todos los tiempos, alienta en sus cuadros, pero lo hacen como una referencia de gustos y no como algo definitorio de su estilo como pintor, él se inclina con más claridad hacia el surrealismo y hacia el superrealismo que le brindan las posibilidades expresivas para su mirada hacia lo social,  hacia la realidad que lo circunda y la que, desde lejos, sigue sufriendo de su propia paìs.
Sus profundas preguntas sobre el sentido de la vida, de cuànto es apariencia, de cuànto es destino y de cuànto voluntad; de còmo el hombre logra sobrevivir ante tamaña oferta de horrores, de què recursos (máscaras y arlequines) se vale para SER y HACER...


  

Existen en sus cuadros otros sìmbolos que conducen a una mayor comprensiòn del mundo de Kaikaoss, algunos son muy claros y otros no tanto,   pero que están ahi, al alcance de la sensibilidad de todos, para lo que los invito y desafio al gozo estètico y espiritual de descifrarlos.-
















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