miércoles, 2 de julio de 2014

Daniel Sprick y su mundo...


No es la primera vez que incluimos a un artista cuya obra se inscribe dentro del Realismo o del Hiperrealismo en este Blog,  pero sin importar cuàntas hayan sido, la admiraciòn siempre se renueva y el asombro y las ansias de conocer más del autor y de su obra, se hace imperativa.-
Es lo que me sucediò cuando encontré este cuadro:


Obviamente no es una naturaleza muerta en el sentido convencional, teniendo en cuenta que, si bien por definiciòn ésta es una pintura que representa objetos inanimados de la realidad cotidiana, ubicados en un espacio que determina y acota el artista, y estas caracteristicas están presentes en el cuadro anterior, existe un algo que lo diferencia,  y quizás sea la reunión de cosas tan disìmiles que - sin duda - obedecen a una perspectiva muy personal del pintor, obviamente.  Trataremos de desentrañar en què estriba ese "algo diferente" en los cuadros de Daniel Sprick, que de él se trata.- Nacido en el año 1953 en Arkansas, estudio y se graduò en arte en la Universidad de Colorado y  más tarde en la Escuela de Arte y Diseño de New York.-

Veamos:




 Sin ninguna duda su obra se inscribe dentro del Realismo, entendiendo por él aquel movimiento que naciò hacia la dècada de los 60 en los Estados Unidos y que, en sus  orìgenes dio en llamarse "realismo fotográfico" y que acorde a la intensidad expresiva de esa "realidad fotográfica" plasmada en el cuadro, terminò denominándose "Hiperrealismo".-  Lo interesante y llamativo de la pintura hiperrealista de Daniel Sprick es la atmòsfera que logra imprimir a sus escenas las que, más allá de la verosimilitud con la realidad de los objetos representados, tienen un aura casi surrealista en determinados casos. Es la reuniòn de objetos muy peculiares, lo que lo hace transitar por una delgada lìnea entre lo que es la realidad casi fotográfica de sus cuadros, entonces,  y esa sensaciòn de simultánea irrealidad que nos provoca su observaciòn.-
Creo que en ese punto es en donde está ese "algo" singular de su obra.-




Resulta atractiva y a la vez provoca cierta inquietud, la presencia de esqueletos en alguna de sus composiciones, tanto de animales como cráneos humanos, nos abre hacia un estado de ánimo que fluctùa entre la aceptaciòn sin cuestionamientos de lo observado,  y esa inquietud intelectual de saber què propòsito tuvo el pintor al colocarlo en su cuadro. No lo sabemos, están allí por su voluntad y hacen al conjunto lo que es, un todo armonioso que no necesita explicación racional.-
El nos dice: "Todo arte es abstracto, por supuesto. El arte es extraer las partes de la realidad que podemos usar y dejar el resto."





En esta primera muestra, el espacio en que se mueve el pintor es el de su estudio, o el de su propia casa, un rincòn conocido y familiar para el artista, que se moviliza - no obstante - rodeado de objetos muy peculiares. El logro que me sorprende y admira, es justamente que a pesar de lo cerrado de ese espacio - en cuanto a limites - su visiòn del  mundo, del universo parece provocarnos a desentrañarlo, a medida que vamos familiarizàndonos con lo que observamos. Creo que en este punto ,le corresponde a cada observador, hacer su propio análisis, su personal intento de acercamiento al mensaje del pintor, el intento de bucear en un espìritu que nos dice algo que, cada cual, desentrañará luego de pasarlo por el suyo propio.
Formalmente es magnìfico el tratamiento que hace de la luz sobre los objetos, resaltando sombras y  brillos segùn sea el material del objeto y su ubicaciòn respecto a la fuente lumìnica. La perspectiva siempre es normal, no resulta forzada y vemos a traves de sus ojos, ese microcosmo creado con una intencionalidad que  nos puede resultar esquiva, pero no menos atractiva y desafiante.-





El primero de esta serie de  cuatro anteriores nos permite apreciar esa especie de tensiòn entre el  mundo exterior y un interior que resulta raro, extraño para la cotidianeidad "normal" de cualquiera, pero de ese modo es que el artista experimenta y juega con sus emociones y las nuestras, y la mayor fidelidad en la minuciosidad de la representaciòn de una mesa, o de un plato, una tela amarilla, cáscaras de huevo o frutas exòticas, parece decirnos que el mundo de las apariencias nos rodea a pesar de sentirnos inmersos en una realidad que se puede "fotografiar" fielmente.-
Por esa razòn, creo, su visión surrealista se evidencia permanentemente.





La misma maestria y brillantez, tienen sus cuadros de escenas exteriores...





... o sus magnìficos retratos:




Me deslumbra la capacidad de captaciòn y trasmisiòn de los estados de ánimo de sus retratados, ya que la atenciòn de hacer un "retrato fotográfico", acierta en el momento exacto en que la emociòn se expone sin posibilidad de disimulo, de enmascaramiento, y entonces tristezas y alegrìas, la añoranza, la nostalgia y una gama amplisima de sentimientos quedan enmarcados, o "fotografiados", como lo deseen...




Los gestos, los tipos humanos, las circunstancias... 




Seguramente se puede decir mucho más de la obra de este magnífico pintor, pero eso será tarea de aquel que se haya sentido conmovido, movilizado por lo que ha visto. Los animo a hacerlo!
Yo me quedo con la sensaciòn de que Daniel Sprick es un  hombre intenso que pinta con alegrìa el mundo como él lo ve, y su mirada se apoya en una técnica depuradìsima que se inscribe dentro del Hiperrealismo,  porque - seguramente - ese ha sido el vehìculo expresivo más afìn a su intenciòn. Describir un mundo - su mundo - y la visiòn que tiene de él (una visiòn que es mágica de algùn modo), el suyo, propio y personal!




Antes de cerrar esta entrada, conozcan al Daniel Sprick que da cursos de pintura,  y su propio "Autorretrato con cráneo", del año 2005.- Gracias por acompañarme hasta este punto.!






No hay comentarios:

Publicar un comentario

Por aquì los espero...