lunes, 21 de julio de 2014

J.B. Duran, acercando un sueño

Visitar Lisboa se encuentra entre unos de mis proyectos de viaje, un sueño a realizar y que - espero - sea pronto.-  Pero como adelanto a esos futuros disfrutes, el haber encontrado la obra del pintor portugues J.B. Durao me ha permitido un adelanto que agradezco y que, obviamente, estimula la concresiòn de ese proyecto.-
Este pintor naciò en Lisboa en 1956 y actualmente se desempeña como Marino Mercante, por lo que su dedicaciòn a la pintura no es exclusiva, dedicándole sólo los ratos libres que su profesiòn del mar, le permite.-
En sus coloridos cuadros reina lo naif, y desde esa perspectiva nos muestra a su ciudad natal.

Veamos:




En la casi totalidad de los cuadros que encontré, el mar está presente. Hijo de un pueblo marinero por excelencia, él mismo lo es, y eso es evidente en esos retazos azules que adornan sus recreaciones de una ciudad asomada al mar, como Lisboa.-  
Las calle empedradas de los barrios antiguos surcadas por los rieles de viejos tranvias, es una de las caracteristicas más sobresalientes de esta bellísima y nostálgica ciudad.-
Construida sobre siete colinas sobre el rio Tajo, la altura permite disfrutarla desde varias perspectivas.




En el cuadro siguiente observamos al Castillo de San Jorge, uno de los monumentos más importantes y más queridos de Lisboa y  testimonio arqueológico de enorme trascendencia.-
El castillo se encuentra en el famoso barrio de Alfama, viejo testimonio de la presencia judia en la ciudad, con sus callejuelas empedradas y empinadas.


En el siguiente, la Iglesia de San Jorge...


y a continuaciòn el barrio Largo da Estrela.-



El puerto, lugar neurálgico de la ciudad desde el principio casi de su historia, es tamizado por la óptica del pintor y traducido en una imagen polìcroma y cercana a cualquiera que tenga una idea de cómo se ve un lugar similar, en cualquier lugar del mundo. Los elementos que lo identifican se nos brindan con sencillez y claridad de comprensiòn.


Las siete colinas que se abandonan sobre las riberas del Tajo, son descubiertas en estas calles empinadas, transitadas por tranvias de cansino andar.


Uno de los barrios emblemáticos, el Largo de la Boa Hora, es trasmitido con estos trazos:


Como asi tambien el barrio de Miradouro...


... o la calle de Sao Paulo


El pintor naif tiene la particularidad de hacer más cercano al observador el objeto representado, quizás porque sus formas redondeadas, el movimiento que le imprime y la idealizaciòn del trazo del mismo, lo apartan de la realidad - aunque siempre es perceptible e identificable - y lo ubican en un plano al que todos podemos acceder en cuanto a comprensiòn y conocimiento. Esa cercanìa, esa accesibilidad es lo que trasmite J.B. Durán en la representaciòn que hace de su Lisboa, pasándola - sin dudas - por la trama de sus vivencias, emociones y sentimientos.
Y así,  cada lugar de Lisboa, cargado de historia y de su espìritu nostálgico y soñador, encuentra en el generoso pincel de pintor lisboense, el camino para que nos sea más cercana y entrañable, aùn antes de conocerla en la otra realidad.-



Vamos a Lisboa...??













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